Formación e inversión privada, el reclamo de los científicos mendocinos

Investigadores de distintas disciplinas debatieron sobre la situación de la ciencia en Mendoza. Coincidieron en que las carencias están relacionadas con la escasez de vocaciones científicas. Apuntaron contra la escuela secundaria, ese "gran agujero negro" donde "se pierden futuros ingenieros". La creación del Ministerio de Ciencia y Técnica es "una señal positiva" para ellos.

Con el espíritu que anima los encuentros de "Cambio de época", invitamos a la astrónoma Beatriz García, vicedirectora del Instituto de Tecnología en Deteccción y Astropartículas (ITEDA); Graciela Maldonado, directora del Ceredetec (Centro Regional de Desarrollos Tecnológicos para la Construcción, Sismología y la Ingeniería Sísmica) y Carlos Parera, investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y director del Centro Regional Mendoza, quienes trazaron un diagnóstico del trabajo de los científicos en nuestra provincia y anticiparon un pronóstico respecto de la Mendoza científica.

En general, a pesar de contar con un mayor presupuesto para la investigación que en años anteriores, los investigadores coincidieron en que la falencia fundamental para el avance y crecimiento de la ciencia en Mendoza está relacionada con la falta de personas que quieran dedicarse profesionalmente a la investigación científica; destacaron la falta de formación en ciencias básicas en la escuela secundaria y señalaron como problemas la falta de políticas para el tratamiento del agua y de la prevención sísmica.

El ingeniero agrónomo Carlos Parera fue contundente con su afirmación inicial: "El INTA es un Instituto Nacional y presupuestariamente estamos muy bien. Nunca la plata alcanza, siempre falta pero realmente estamos en el presupuesto más alto en los últimos años. En ese sentido, estamos cómodos. El presupuesto en ciencia y técnica se ha incrementado significativamente en los últimos años y más hoy a partir de la reciente  creación del Ministerio de Ciencia y Técnica".

Esta afirmación fue secundada por la doctora Beatriz García, quien afirmó que: "Las ciencias básicas son diferentes en el sentido que siempre estuvimos acostumbrados a trabajar con muy poco dinero. Hubo una época en donde el dinero con el que uno contaba era el de su sueldo. Y nada más y así todo la gente siguió adelante. En Argentina la investigación en Ciencias Básicas comenzó en 1810, es larga y compleja. Y en este momento las ciencias básicas en general están viviendo su mejor momento de la historia".

En contrapunto, la ingeniera civil Graciela Maldonado, objetó que en "la Universidad Tecnológica Nacional hemos tenido épocas totalmente difíciles. Entre 2001 y 2005 hemos tenido cero presupuesto. Siempre es escaso el presupuesto en ciencia y técnica. La Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica siempre tiene algunos planes. En el Foncyt (Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica), por ejemplo, hay algunas alternativas de financiación. En 2007 hubo un Picto (Proyecto de Investigación Científica y Tecnológica Orientados) que nos permitió algo de financiamiento. Pero pedimos un financiamiento de 300 mil pesos en equipamiento y nos dieron 60 mil pesos. Entonces hacer un proyecto como eso es un chiste. El proyecto se me muere pero está acotado. Entonces, reducís lo que podés hacer. Con lo que tenés, hacés. Pero no es ese el objetivo. O no debiera ser ese el objetivo".

Los investigadores coincidieron en que la falencia fundamental para el avance y crecimiento de la ciencia en Mendoza está relacionada con la falta de científicos e ingenieros y destacaron la falta de formación de la escuela secundaria. “Hay que enseñarle ciencia a los niños desde pequeños. Argentina tiene una deuda enorme en el nivel secundario porque es un período de la formación de los ciudadanos en donde no se logran demasiadas cosas. Habría que estudiar porqué sucede esto. Cuando ingresan a la universidad prácticamente hay que enseñarles todo de cero. Obviamente, recuperan porque la universidad tiene un buen nivel pero uno arranca en este nivel cuando debería arrancar en la secundaria. Lamentablemente ahí hay un bache tremendo. Uno captura la mente de los chicos en la secundaria, la formaliza en la universidad y después la carrera científica sigue por toda la vida”, subrayó la también docente Beatriz García.

Graciela Maldonado, directora del Cederetec, enfatizó sobre la falta de una cultura de prevención sísmica.

-¿Cuáles son las temáticas sobre las que la ciencia en Mendoza debería discutir y no lo hace?

-Carlos Parera: “El tema hídrico por ejemplo. Mendoza dispone de la mayor superficie regada en el país y no hemos podido lograr una generación de tecnología propia para el riego. Este es un factor crítico de nuestra provincia. Si acá no generamos agua, no vivimos. Eso es una deuda que tenemos en el sistema científico tecnológico. Hoy en vitivinicultura, Mendoza es uno de los líderes. Pero no en el manejo del agua. Toda la tecnología de riego es importada. No tenemos un desarrollo propio de tecnología hídrica. Sabemos cómo usarla pero no hemos desarrollado sistemas propios. Esto debería hacerse con el apoyo de la inversión privada. Este es el déficit desde el área de lo agropecuario. Tenemos concentrado el 90 % de la población en los oasis productivos. Y eso depende del agua. Si un día se corta el río, nos tenemos que ir todos”.

-Graciela Maldonado: “Coincido plenamente. Cuántas veces nosotros desde la universidad hemos dicho ‘hay que impermeabilizar los canales de riego’. Es increíble la cantidad de agua que se pierde. Se podría ahorrar de distintas maneras y no tener déficit de agua. Por más que desde Ciencia y Técnica se propongan salidas creo que hay una gran inercia en todo el sistema de agua para responder. Y realmente no necesitás muchísima tecnología para cerrar el circuito del agua y no está. Hay que escuchar un poco más a los locos que hacemos ciencia”.

-¿Y respecto de la investigación para la prevención sísmica?

-GM: “Sobre todo, falta la cultura de la prevención sísmica. Como en zona sísmica tenemos un terremoto cada 60 o 100 años, quien no lo vivió, lo olvida. Muchos jóvenes no tienen ni idea de lo que se vivió en Mendoza en el ’85, salvo que algún adulto les cuente. La gente se olvida y al olvidarse los políticos también lo hacen. Hay políticos que preguntan si durante su gestión va a haber un temblor importante. Es ridículo. Desde la educación uno trabaja, trata de difundir de enseñar y transmitir pero la vivencia es muy importante. Pero ese entrenamiento tiene que ser todos los años, tiene que haber una cultura de la prevención, pero como la prevención no produce votos…”.

Beatriz García, vicedirectora del Instituto de Tecnología en Deteccción y Astropartículas (ITEDA), resaltó la falta de jóvenes ingenieros.

-¿Cuáles son los obstáculos más notables para el crecimiento de la ciencia?

- CP: Creo que un déficit que estamos teniendo está relacionado con la inserción mundial. Hoy todo está globalizado pero creo que tenemos que insistir más en la formación de profesionales también desde el exterior. Nosotros desde el INTA estamos en eso, tenemos un laboratorio en China, en Francia y en Estados Unidos; esto genera vínculos, asociaciones, consorcios de investigación que permite competir en foros mundiales. Es una línea de trabajo que habría que profundizar.

- BG: Las ciencias básicas siempre sobrevivieron así, siempre se capacitó en el exterior de alguna u otra manera. El Estado Nacional no financiaba proyectos ni ofrecía becas hace diez años atrás, ahora sí es la única manera y el Estado se involucra.

-CP: Otro déficit que tiene la ciencia en nuestro país es la inversión privada. Esta es la gran diferencia con los países líderes como Brasil en América Latina, y ni hablar de compararlo con Estados Unidos o Europa. Todavía el empresario no lo ve al campo de la investigación científica  como una inversión. Tenemos que pensar que no es sólo el Estado el gran responsable.

- BG: Yo creo que el Estado debe acompañar en la inversión para investigación pero lo ideal es que los proyectos se financien con capitales mixtos.

-CP: Los empresarios no visualizan los beneficios que pueden obtener si invierten en ciencia; para ellos es más fácil comprar el producto o el insumo que necesitan. El empresario busca la mayor rentabilidad y es más fácil traer de afuera un producto que desarrollarlo acá.

- ¿Qué opinan de los sueldos de los profesores universitarios y de la política de repatriación de científicos?

- CP: En el INTA tenemos a más de veinte repatriados. Este es un tema complejo ya que quien se dedica a la ciencia nunca está pensando en hacer plata, es decir, que el sueldo es importante pero no es lo más importante para un científico. Se le suma la posibilidad de hacer lo que a uno le gusta, de tener el equipamiento, el laboratorio. A un científico le interesa mucho capacitarse, investigar, todo eso pesa más a veces que un sueldo y todo eso forma un paquete más complejo. En especial, si todo eso te lo ofrece tu propio país.

- BG: El tema de los sueldos es una cosa aparte; los sueldos nunca son altísimos, de hecho no podemos comprar dólares (risas) pero nos alcanza para vivir. Uno recibe su sueldo pero además tenés todas las líneas de financiamiento para poder ejecutar tus proyectos. Hubo épocas en que había que sacar plata del propio sueldo para poder comprar cosas como hojas para la impresora. No había plata para nada y sin embargo los laboratorios se mantuvieron con el dinero que ponía el mismo investigador para seguir investigando. Ese es el ejemplo de que al científico le interesan muchas más cosas que su propio sueldo. Hoy hay un cambio importante. Esta es una época bien interesante para poder trabajar en ciencia.

-GM: En la universidad tenemos otra disposición del tiempo; no es fácil dedicarse completamente a la investigación, parecemos bomberos, hay que correr haciendo de todo y un dictado de clase es prioritario. Y no compite con el tiempo que se puede dedicar a investigar.

Carlos Parera, director del Centro Regional del INTA, pidió inversión privada en la ciencia.

- ¿Mendoza está preparada para un cambio de época?

- GM: Creo que está haciendo el camino para ese cambio de época. Estos cambios no pueden ser violentos ni de la noche a la mañana; estamos andando. Los planes existen pero cuesta tanto como 20 años para sacar la ley de uso del suelo. Estamos andando pero muy despacio.

- BG: A mí me parece que el recurso humano está; pero no veo que en Mendoza haya una decisión tan clara como a nivel nacional de apoyar a la ciencia.

-CP: Creo que Mendoza fue en su momento una provincia que marcó rumbo en muchas cosas y hoy lo seguimos haciendo en algunos rubros. Mendoza tiene que ver a futuro qué va a hacer. Tenemos un cepo en relación con el agua y es imposible seguir creciendo sin no podemos expandir nuestra frontera agrícola. Mendoza tiene que repensar su matriz productiva que es su fortaleza como provincia. Mendoza tiene que marcar un rumbo tiene que apostar más como una región de recursos muy limitados; tiene que empezar a pensar que la competitividad y centrarse en usar su mayor capital, la inteligencia.

Jimena Catalá y Patricia Rodón

Opiniones (3)
10 de Diciembre de 2016|18:51
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10 de Diciembre de 2016|18:51
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  1. Es que debés estar medio sordo...
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  2. Una felicitación a mis colegas científicos y a los periodistas que armaron esta nota. Evidentemente necesitamos que nuestras opiniones sean conocidas por la población en general, porque es muy probable que tengamos mucho que decir en una gran variedad de temas que le interesan a la sociedad y raramente somos consultados. Son contadas las ocasiones donde nos prestan una tribuna para expresarnos. A lo dicho en la nota agregaría la importancia de que la financiación para la ciencia goce de continuidad (poca, mucha%u2026eso es relativo, tenemos la capacidad de adaptarnos a la realidad), lo más importante no son los montos sino que la financiación perdure en el tiempo. La ejecución de un proyecto de investigación lleva años, la concreción de objetivos puede tardar décadas y la formación de un investigador consume tiempos de vida insospechados. Nuestro mayor problema es la incertidumbre de no saber si el pan de hoy es hambre de mañana, y por esa razón nos cuesta mucho entusiasmar a lo jóvenes que desean dedicarse a esta actividad porque, cómo les podemos dibujar el futuro?. La %u201Cbonanza%u201D subsidiaria actual perdurará en los próximos 5 años ?...en los próximos 3 años? ...hasta fin de este año ?... Irónicamente nos hacíamos estas mismas preguntas en otras épocas, bajo colores políticos absolutamente opuestos. O sea, cambiaron las ideologías, cambiaron las dirigencias, cambiaron las formas de operativas, pero la situación no cambió.
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  3. es la primera vez que escucho el término.
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