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Crece la esperanza argentina de volver al podio en el rally mundial

La actuación del cordobés Federico Villagra en el Rally de Argentina 2008, con un sexto puesto en la clasificación final al cabo de tres días de competencia en los que abundaron las complicaciones, invita a soñar con la posibilidad de ver pronto a un piloto nacional subido nuevamente a un podio.

La actuación del cordobés Federico Villagra en el Rally de Argentina 2008, con un sexto puesto en la clasificación final al cabo de tres días de competencia en los que abundaron las complicaciones, invita a soñar con la posibilidad de ver pronto a un piloto nacional subido nuevamente a un podio.

Villagra corrió por primera vez en este país con un auto de  la clase mayor (llamado World Rally Car) y tuvo que lidiar con adversas condiciones climáticas que le ocasionaron despistes,  pero también con una rotura del acelerador de su Ford Focus semioficial y un principio de incendio en su auto, por un desperfecto con el año de escape, antes de llegar a la meta este domingo.
  
Junto a su navegante, Jorge Perez Companc, lucharon con bravura para evitar quedar al margen de la carrera el sábado, cuando el coche se prendía fuego y ambos lograron controlar las llamas, aunque perdieron rendimiento y se vieron privados de la chance de pelear por una quinta o cuarta posición final, que era -a priori- el objetivo que se habían planteado para esta prueba.
  
Sin embargo, la actuación de la dupla argentina fue  ovacionada por el público de Córdoba, donde Villagra es ídolo, y refuerza la esperanza de volver a contar con un piloto de este país entre los grandes de la categoría, al menos en una carrera o simplemente en estas tierras, como sucedía en la década de los 80.

Consultado al respecto por la agencia Noticias Argentinas,  el "Coyote" también se entusiasmó: "Sí, se puede dar perfectamente, el tema es que necesitás tiempo, como todo", subrayó.

"Yo acabo de correr mi octava carrera en un World Rally Car. Recién ahora que vengo a la Argentina, donde conozco más los caminos y me pongo más en igualdad de condiciones que ellos, porque son todos pilotos que acá en Argentina conocen, que puedo andar medianamente más cerca", agregó.
  
Villagra sabe que aún debe tomarle la mano al Ford Focus del equipo Munchi´s y sus 300 caballos de fuerza, pero mantiene encendida la ilusión de poder continuar los pasos del recordado Jorge Recalde.

"Esto lleva un proceso, lleva años y hay que aceptarlo, porque a los golpes no aprendés nunca. Yo lo voy a seguir  intentando y calculo que las cosas van a ir mejorando", expresó  el múltiple campeón argentino de rally.
 
"Ha sido una gran mejoría para nosotros esta carrera, pudimos andar a un muy buen ritmo y día a día nos vamos a ir acercando",
añadió el cordobés, de 38 años. En algún momento, fueron los hermanos Raies, Gabriel y Juan Pablo, o Gabriel Pozzo los que llevaron consigo aquí todas las  miradas del público, ansioso por revivir aquellas jornadas de gloria de hace dos décadas.
  
Sin embargo, las notables diferencias mecánicas respecto a los equipos de punta hacían que los pilotos nacionales perdieran rápidamente de vista a los animadores de la categoría en medio de la polvareda a la hora de acelerar.
  
Ese panorama hoy parece estar en vías de cambio, con la llegada del "Coyote" a la escudería que lideran Jorge y Luis Perez Companc, en mayo del año pasado. Además, todos los inconvenientes que sufrió con su máquina pueden evitarse en el futuro.
  
"Sin los problemas que tuve durante gran parte de la carrera, podría haber terminado cuarto tranquilamente", dijo Villagra, quien logró su mejor resultado con el WRC del Munchi´s, luego de cumplir una gran actuación el domingo en los tramos de paisaje lunar de las altas cumbres.
  
En el primer sector de la jornada, Mina Clavero-Giulio Césare, el cordobés fue apenas 1,7 segundos más lento que el campeón francés Sébastien Loeb, que acumula 39 victorias en el  rally mundial y consiguió su cuarto triunfo consecutivo aquí, al comando de un Citroën C4, en un lluvioso fin de semana.
 
 "Estamos haciendo experiencia. En cada carrera voy  aprendiendo muchas cosas del auto y ésta fue la primera vez que  lo manejé con tanto barro. El auto va muy rápido y también debo  acostumbrarse a eso. En un World Rally Car se hace todo a otra  velocidad", detalló. "Pero se disfruta mucho", aclaró.
  
En una competencia bastante monótona en cuanto a la lucha por  el triunfo y con pequeñas falencias en la organización -se deben  garantizar mejores condiciones de seguridad en la ceremonia de  largada en caso de repetirse en el centro de Córdoba-, lo más  saliente fueron las ganas de Villagra de mostrar su potencial.
  
La última vez que un corredor local se subió a un podio aquí en la Clase A8 fue en 1989, cuando Recalde consiguió un tercer  puesto con Jorge del Buono como navegante, un año después de que  la misma dupla le diera al país su primera y única victoria de  la historia en el rally mundial, con un Lancia Delta Integrale.
   
En los ochentas era común que los argentinos plantearan una  dura batalla a quienes venían de excursión hasta aquí desde  otras latitudes, con el ex piloto de Fórmula 1 Carlos Reutemann  incluido también en ese grupo de intrépidos y elegidos. Ahora es  Villagra el que busca dejar asentado su nombre.
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