La pasión por el fútbol desborda los relatos de "Picado grueso"

El libro de cuentos del periodista y escritor Juan Sasturain, en su nueva versión, reúne una serie de historias en las que coinciden un mismo folclore: colores, banderas, camisetas, hinchas, goles, cantitos, pasiones y donde no faltan puteadas.

Es el propio autor de las novelas "Manual de perdedores", "Arena en los zapatos" y "La lucha continúa" quien da cuenta en el prólogo de la obra la vez que se probó en San Lorenzo o su breve paso por Lanús, hasta que decidió colgar los botines en la cancha pero no en la literatura.

"El único sueño recurrente que me acompañó por mucho tiempo era apenas una situación futbolera, una jugada inconclusa. Venía un centro alto y pasado desde la derecha y yo entraba libre del otro lado para definir", dice Sasturain, autor de “El día del arquero”, “Wing de metegol” y “La patria transpirada”.

"El sueño se suspende ahí, en la duda de darle de primera y de volea con una zurda inepta, con el riesgo de mandarla a los caños (o de hacer el gol memorable), o bajarla, buscar otro perfil, asegurar el destino y, tal vez, perder la oportunidad", arriesga el autor.

"Acaso por eso aún hoy escribo los goles que quise hacer alguna vez y gambeteo las novelas que me cuesta terminar", expresa finalmente el escritor, experto en hacer coincidir fútbol y literatura, y creador de novelas policiales donde se luce el célebre detective Echenique.

El estilo coloquial, el tono de cercanía y un ritmo distendido sobrevuelan el libro (editado por Sudamericana) donde se pueden leer los sinsabores de un grupo de amigos que se juntan a jugar todos los miércoles en una canchita, en el cuento que da título al libro, o la historia de un director técnico búlgaro que aparece para dirigir un equipo local, con final sorpresivo.

Cortitos y rápidos, los cuentos de Sasturain (1945) se van enhebrando como una suerte de postales de un cercano lugar, con sabor a conocido, donde la pelota, los jugadores, los goles y la cancha se vuelven principales protagonistas de esta pasión de multitudes.

En “El último entrenador” un ex técnico en el olvido, recuerda sus épocas de gloria, mientras que en “Banderín solferino”, un árbitro no ve un penal y soporta los gritos de la hinchada, u otro desopilante que transcurre en la casa de un policía, encargado de custodiar el chancho que un grupo de hinchas arrojó a la cancha con una camiseta del grupo contrario.

Cuentos como "El siestero", "Bronces", "Camaleón", "Sportivo Virreyes", "No grites, que es peor" y “Avatares del metegol” se suceden siempre en un universo anclado a lo local, a lo argentino, y enhebrado por elementos como el barrio, el potrero o la canchita y donde el humor fija su impronta antisolemne.

La novedad aquí es la incorporación de “Campitos”, uno de los más extensos relatos del libro, dedicado al canchero de un club, encargado de cuidar el pasto del estadio, de retocar las líneas blancas del área y de las canchas auxiliares, que se publicó por primera vez en “La mujer ducha”.

"Todos los escritores tienen un universo de intereses, cierto tono, zonas, épocas y segmentos sociales con los cuales se maneja más cómodo. Uno escribe sobre aquellas cosas que supone conoce un poquito mejor, no en términos documentales pero sí de poder dar cuenta de climas”, aseguró alguna vez el ex conductor de “Ver para leer” y de la serie “Continuará”, dedicada a la historieta.

Sasturain escribió más de una docena de libros de ficción (“Los sentidos del agua”, “Zenitram” y “Pagaría por no verte”, entre otros); y es autor de la historieta “Perramus” junto al dibujante Alberto Breccia.

Fuente: Mercedes Ezquiaga / Télam

Opiniones (0)
8 de Diciembre de 2016|21:10
1
ERROR
8 de Diciembre de 2016|21:10
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    15 fotos de la selección del año de National Geographic
    8 de Diciembre de 2016
    15 fotos de la selección del año de National Geographic