Claudia Bertini en un libro junto a Saramago y Vargas Llosa

Tras varios años de silencio literario, la autora mendocina reaparece con nuevos impulsos a partir de la publicación de "Cinco libros en mi vida", un volumen que comparte con más de 60 autores, entre los que se cuentan premios Nobel y Cervantes.

En 1999 ganó el Premio Vendimia con su poema La voz en hileras, y en el 2003 ganó el Premio Cortázar entregado por la Universidad de Murcia por su cuento La cartonista. Luego de eso, por varios años, la mendocina Claudia Bertini, se llamó al silencio literario y continuó dedicándose a la docencia.

Ahora, su nombre vuelve a estar en un libro. Esta vez en Cinco libros en mi vida, un volumen para el cual Victorino Polo García convocó a más de 60 autores de varios lugares del mundo para que escribieran sobre los cinco libros que de una u otra forma los marcaron más profundamente.

En Cinco libros en mi vida participan, entre otros, los Nobel José Saramago y Mario Vargas Llosa, además de varios premios Cervantes, y los textos que eligió Bertini fueron La insepulta de Paita, de Pablo Neruda; La Odisea, de Homero; Continuidad de los parques, de Julio Cortázar; El Aleph, de Jorge Luis Borges, y Hamlet, de William Shakespeare.

MDZ Online se reunió con Bertini, quien trabaja como profesora de Inglés en el Instituto Cultural de Mendoza, para saber cómo influye esta publicación en su presente y qué está produciendo actualmente.

“Estoy haciendo garabatos. Hace mucho que no escribía y eso me hacía sentir que me falta lo esencial, que había postergado por distintas situaciones de la vida, pero después se marcó bien la necesidad de volver a la masoterapia de los dedos. Después de hacer una preparación psicológica, me senté y les dije a los dedos que hicieran lo que quisieran”, comenzó diciendo Bertini.

- ¿No es el mismo método que utilizabas antes?

- No, porque antes los silencios no eran tan largos, en cambio, ahora fueron años en que no sentía el impulso de escribir.

- ¿Te ayudó a volver a escribir la publicación de Cinco libros en mi vida?

- Es como si hubiera coincidido, porque yo estaba ya preparada, sobre la computadora, y de pronto me llega el libro de España, que vino ahora, aunque la convocatoria fue en el 2007. Cuando me llega el libro, fue una sorpresa maravillosa y un privilegio estar junto a dos Nobel, a gente con mucha experiencia, premios y reconocimientos.

- Después del premio en Murcia, ¿por qué vino el vacío de producción?

- Saramago estuvo 20 años sin escribir y su excusa era que no tenía nada que decir, pero yo no tengo excusa, creo que cuando ha venido el silencio han sido momentos en que yo he estado muy bien emocionalmente, muy plena afectivamente, y cuando más quebrada he estado es cuando más me he refugiado en la palabra, porque tienen una parte terapéutica la escritura. Si a mí me preguntan qué es la literatura, ha mutado mucho lo que yo he dicho al respecto, y hoy por hoy yo te diría que es escribir sobre el estado de las cosas según el misterioso estado del alma. Los silencios no los sé explicar muy bien. No creo que tenga que ver con que uno no tenga nada que decir, sino que se está macerando algo, hasta que pecha, pero eso no venía, entonces lo busqué.

- Y ahora qué está saliendo.

- Bueno, yo le he puesto “garabatos”, y, claro, dentro de esos garabatos también han aparecido cosas totalmente descartables. Pero empecé a hacer como un pastiche de escritos, de textos, que los hilvané y quedó un cuento. También hay varios poemas, hay vuelos de la conciencia, hay respuestas a otros escritores, textos a modo de apátridas. Y tengo un proyecto, independientemente a ese ejercicio, que es volcar lo que veo a manera fotográfica, en vez de sacar una foto, contarlo, o sacando una foto y después escribiendo sobre eso. Siempre me atrajo esta suerte de unión que hay entre el dibujo y la escritura. Con este proyecto también hay un giro.

- Vayamos a Cinco libros en mi vida. ¿Qué dejaste fuera de la selección?

- Creo que el primero que viene a golpearme y a decirme por qué me dejaste fuera es Walt Whitman, su obra Hojas de hierba,  y también he dejado a algunos italianos, como Pirandello, y a otros los he nombrado al pasar, hago algunas alusiones, pero siempre va a quedar algo en el tintero.

- ¿Y argentinos?

- Girondo, uno de mis maestros, porque cuando empecé a escribir era muy automático, escribía instantáneamente lo del momento, en ese estado anímico, pero ahora escribo con el estado del alma, que son cosas diferentes, el estado del alma tienen que ver con una cosa de madurez, de haber llegado a una cierta edad literaria en cuanto a procesos.

Alejandro Frias

Opiniones (1)
8 de Diciembre de 2016|15:25
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8 de Diciembre de 2016|15:25
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  1. Que gran persona y docente, un orgullo para nuestro país y nuestra provincia. Ella es muy humilde, pero es super grande de espíritu!
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