Un pequeño gemido tuyo será suficiente

"La primera idea de Dios fue el hombre. Pensó en la mujer después, como un complemento necesario, esto es, como algo útil", decía uno de los múltiples panfletos con que la Falange pretendió educar a la mujer durante la dictadura del "Funeralísimo" Francisco Franco.

Después de la Guerra Civil, España se convirtió en un mundo doctrinario y hermético, gobernado por el fundamentalismo militar y católico. Los falangistas decían con orgullo que el país “supervisado” ferozmente por el dictador Francisco Franco se había transformado en un territorio “nacionalseminarista” gracias a la sobredosis de sotanas, voces atrapadas en los confesionarios y manos atadas por los rosarios.

Bajo la égida de Franco, a quienes sus seguidores llamaban Generalísimo, y sus detractores “Funeralísimo” inspirados en una feliz ocurrencia del poeta Rafael Alberti, la Falange creó su Sección Femenina. Convertida en una suerte de policía de la mujer, una horda de beatas vigilaba el cumplimiento de una disposición obligatoria del tirano: en un curso de seis meses -es decir, una especie de servicio militar en clave femenina-, se sucedían los ejercicios espirituales, las clases de cocina y una sucesión de degradantes lecciones morales en las que preparaban a las mujeres españolas para convertirlas en amas de casa, esposas y madres perfectamente franquistas, católicas,  mojigatas, bobas, sumisas y postergadas. Es decir, reducirlas a vientres y manos productivos.

En su afán de delinear el croquis de una esposa, estas lecciones doctrinarias decían, entre otras barbaridades. “Ten preparada una cena deliciosa para cuando él regrese del trabajo; minimiza cualquier ruido, apaga la lavadora o el aspirador; recíbele con una sonrisa y deja que siempre hable él primero; ofrécete a quitarle los zapatos; si tienes alguna afición no le aburras hablándole de ella”.

Para afianzar la penetración de estas ideas degradantes, la propaganda falangista recurrió a la publicación de panfletos, uno de los cuales decía: “La primera idea de Dios fue el hombre. Pensó en la mujer después, como un complemento necesario, esto es, como algo útil”.

La inefable Pilar Primo de Rivera, hermana del no menos violento fundador de la Falange José Primo de Rivera, pregonaba: “Las mujeres nunca descubren nada; les falta el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos den”.

Si estas humillantes arengas condicionaban los días de las mujeres mientras tenían la ropa puesta, las recomendaciones para la hora de sacarse la falda, acostarse en la cama y abrirle las piernas a un señor llamado “marido” las reducían prácticamente a la condición de esclavas.

Un panfleto de la detestada Sección Femenina con el título “Economía doméstica para bachillerato y magisterio”, publicado en 1958, dicta todas las normas “correctas” aplicables para, según el manual, tener un “honroso” comportamiento en el lecho conyugal. Transcribimos textualmente estos increíbles consejos.

“Una vez que ambos os hayáis retirado a la habitación, prepárate para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que, aunque la higiene es de máxima importancia, tu marido no tiene que esperar para ir al baño. (…)

“En lo que respecta a la posibilidad de relaciones íntimas es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que así sea, no le presiones o estimules. Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el punto culminante, un pequeño gemido tuyo será suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar.

“Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes. Es probable que tu esposo caiga entonces en un sueño profundo, así que acomódate la ropa, refréscate y aplícate crema facial nocturna y tus productos para el cabello.

“Puedes entonces ajustar el despertador para levantarte un poco antes que él por la mañana. Esto te permitirá tener lista una taza de café para cuando despierte”.

Sin palabras. La dictadura “nacionalseminarista” de Franco se extendió desde 1938 hasta su muerte en 1975; la Sección Femenina de la Falange, su partido, fue desmantelada en 1977; Pilar Primo de Rivera murió en 1991; las estatuas ecuestres del “Funeralísimo” fueron retiradas en 2005.

Pero las mujeres sobrevivieron. Como siempre.

Patricia Rodón
Opiniones (2)
11 de Diciembre de 2016|08:25
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11 de Diciembre de 2016|08:25
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  1. Evidentemente la autora sabrá de literatura, pero de historia nada y menos del trato femenino que espera de una mujer como se ve reflejado en sus palabras poco objetiva frente al suceso histórico: otras barbaridades, estas ideas degradantes, etc Demás está decir que cita un panfleto escrito en 1958 (es decir, casi 20 años después de finalizar la guerra civil) sin nombrar el libro de donde extrajo la fuente. Por esto y mucho más se puede deducir que no conoce la historia de la guerra civil española ni de la violencia de los republicanos contra todos aquellos que pensaban diferentes. Generaliza al decir que con fue gobernada por el fundamentalismo militar y católico desconociendo las diferencias entre franquistas y falangista y la evolución política de una etapa que superó los 30 años de existencia. Respecto a cómo se debían comportar las mujeres con sus esposos mejor no hablar. Fundamentalmente porque no se puede juzgar sin ubicarse en el contexto histórico español.
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  2. ¿Qué se puede decir? La Iglesia católica está presente encada uno de esos consejos aludidos. Su misoginia, su beatería, su crueldad para con la mujer sigue presente en cada abertura de boca: no a los anticonceptivos, no al aborto, no al sexo femenino. Todo es pecado, menos violar, matar, asesinar, en nombre de un dios, varón y vengativo. ¿Hasta cuando las mujeres creerán esta patraña?
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