Publican el libro más antiguo sobre la conquista de América

La inacabada "Historia del Nuevo Mundo", de Juan Bautista Muñoz, se completó con su primera publicación impresa. Esta obra del siglo XVIII redescubre la historia de la conquista de América para combatir las críticas a la "leyenda negra" de la colonización española.

La "Historia del Nuevo Mundo", manuscrita, del valenciano Juan Bautista Muñoz (1745-1799) se ha completado por fin con la publicación impresa, por primera vez, del segundo tomo de esta obra que redescubre la historia de la conquista de América para combatir las críticas a la "leyenda negra" de la colonización española que llegaban de Europa pero "sin que le tiemble el pulso" a la hora de ser "crítico y rigurosa" con los acontecimientos.

Este tomo, editado por Biblioteca Valenciana a partir del trabajo realizado por el historiador Nicolás Bas bajo el título El manuscrito olvidado, recoge cómo se desarrolló la colonización española de las tierras indígenas entre los años 1500-1505, y continúa así el primer volumen, ya publicado, que abarca desde 1492 hasta el 1500, siendo ambos de obligada "referencia" para los historiadores americanos por los nuevos datos que ofrece sobre la época.

Fue el monarca Carlos III el que encargó a Juan Bautista Muñoz realizar la primera historia de las Américas que se escribió frente a las críticas europeas a la colonización española, una tarea para la cual el ilustrado valenciano llevó a cabo una ingente labor de doumentación con la que recopiló más de 200 volúmenes y documentos hasta entonces dispersos por toda España y Portugal, y copió y centralizó toda la información con la creación del primer archivo en Europa sobre la colonización: el Archivo General de las Indias.

La idea de Muñoz era ambiciosa, pero tantos documentos le acabaron desbordando y cuando se puso a escribir ya casi no le quedaba salud y únicamente pudo llegar hasta el año 1505, ha explicado este miércoles Nicolás Bas, durante la presentación de esta publicación, con la que ha confesado sacarse "una espinita clavada" desde hace años, tras doce años dedicado a la difusión de la vida y obra de la Ilustración valenciana.

En concreto, este tomo abarca tres etapas que abarcan: desde los últimos años de Cristóbal Colón como gobernador de las Indias, --de cuyas hazañas Muñoz era un "defensor a ultranza"--; su sustitución por el gobernador Francisco de Bobadilla, época convulsa, en la que se cometen numerosas tropelías y atropellos; y finalmente la fase de consolidación española en el territorio con Nicolás de Ovando.

Al respecto, Muñoz adopta una postura "bastante ecléctica" y sin llegar a la visión "más crítica" que se había escrito la de Fray Bartolomé de las Casas, que de hecho logró que se aplicaran medidas correctoras en el trato a los indígenas, sí "arremete duramente con claridad meridiana" contra la actuación de los españoles cuando tiene que hacerlo, por ejemplo, ha apuntado Bas, "contra la política religiosa de la monarquía y que, según Muñoz, se hacía con miembros inadecuados que se quedaban en sus haciendas y no se integraban con costumbres indígenas".

En la actualidad, existen únicamente tres copias de este manuscrito: el original, en el que se basa esta edición impresa, que está en la Real Academia de la Historia de Madrid; una segunda copia del siglo XIX, muy parecida a la primera, en el Archivo Histórico Nacional; y una tercera copia que data de 1833 y que guarda la Biblioteca Pública de Nueva York. Esta última es la que presenta más diferencias con las anteriores e introduce incluso un nuevo capítulo.

Asimismo, Bas ha seguido las huellas que le han llevado hasta este tomo de la bibliografía de Juan Bautista Muñoz y ha recordado que una parte de la colección del ilustrado valenciano formó parte de la Biblioteca Real de Carlos IV, para pasar después a la Real Academia de la Historia por orden de Fernando VII hasta la actualidad, que se conserva en la Real Academia de la Historia de Madrid. Otra parte de la colección fue donada envida por el propio autor a la Universidad de Valencia pero se quemó en 1812.

Finalmente, una tercera parte de los manuscritos personales del historiador quedaron en manos un buen amigo, hasta que a su muerte, fueron comprados por un intelectual francés y pasaron a ser piezas codiciadas por los principales historiadores norteamericanos del siglo XIX. En 1845 fueron adquiridos por el cónsul de EEUU en Valencia hasta que el fundador de la Biblioteca Pública de Nueva York, James Lenox, los compró y ahora forman parte de sus fondos.

Fuente: Europa Press

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Opiniones (1)
4 de Diciembre de 2016|16:52
2
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4 de Diciembre de 2016|16:52
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  1. Sobre todo en estos tiempos en los que se "revisa" la historia con la solapada intención de reescribirla.
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