Deportes

La complicada misión de ser mujer y atleta en India

Geeta Phogat la primera mujer luchadora india en clasificar para unos Juegos Olímpicos debío superar el machismo de su país para evolucionar como atleta de alto rendimiento.

Mientras la deportista india Geeta Phogat completa su carrera en un campo de deportes en el estado de Punjab, uno de sus entrenadores asiente mientras mira su cronómetro, otro se apresura para tomarle el pulso y un tercero la lleva al gimnasio para un combate de lucha libre.

Esa atención y estímulo es algo rutinario para un atleta de alto rendimiento, pero es inusual verlo en las mujeres de la aldea donde vive Geeta, en el norteño estado indio de Haryana.

Es extraño para una niña que tenga una vida fuera de su casa.

"En mi pueblo, las niñas tienen pocas oportunidades", dice Geeta, de 23 años, la primera mujer luchadora india en clasificar para unos Juegos Olímpicos. "Si las aceptan en la universidad, sólo unos pocos hogares les permitirían seguir estudiando", agregó.

Cuando Geeta y sus hermanas comenzaron a entrenar para ser luchadoras, fueron ridiculizadas por la comunidad.

"Dijeron que nadie se casaría con nosotras porque tendríamos las orejas deformadas", dice Geeta, apuntando a sus orejas con forma de coliflor, una condición común entre los luchadores por la hinchazón.

Doce años después de comenzar a entrenar, Geeta es una celebridad local. Cuando se pregunta dónde vive, personas de varios kilómetros de distancia pueden servir de guía para llegar a su casa.

Bronceada y ágil, Geeta se para con sus piernas abiertas y con sus musculosos brazos cruzados sobre su pecho mientras habla con Reuters en el gimnasio. Es una postura que muestra confianza, a diferencia de muchas de las mujeres de su pueblo, que eran demasiado tímidas para hablar con los periodistas.

Su estado natal de Haryana es notorio por su sesgo de género y por el aborto selectivo por sexo. Una niña es considerada tan indeseable, y son tan frecuentemente abortadas, que un censo en el 2011 encontró que sólo habían 877 mujeres por cada 1.000 hombres. La proporción nacional es de 940.

EDUCADAS COMO NIÑOS

Las niñas a menudo son vistas como una carga financiera a causa de la dote de matrimonio que la familia de la novia le debe entregar al novio, una costumbre social ampliamente practicada a pesar de ser ilegal en India.

"Antes en mi pueblo, cuando las familias se enteraban que iban a tener una niña, solían abortar", dice Ritu, la hermana menor de Geeta, que también es luchadora.

En Haryna, se espera que una adolescente haga las tareas del hogar y con frecuencia se casan a los 15 años, dice Anjali Makhija, que trabaja para el Instituto de Investigación Rural y Desarrollo.

La mayoría de las mujeres debe desarrollar tareas como bañar al ganado, ordeñar las vacas o trabajar en los campos. La educación no es una prioridad.

Casi ninguno de los amigos de la infancia de Geeta fue a la universidad o tiene un trabajo. Ella tuvo una educación poco convencional, ya que su padre decidió entrenarla en kushti, lucha tradicional india, que usualmente se pelea sobre una superficie de barro.

"Si yo no fuera una luchadora, o si mi padre no fuera un buen entrenador, ahora estaría casada", dijo.

En su lugar, Geeta y sus hermanas fueron educadas como niños, ya que su padre desaprobaba el pelo largo y la ropa femenina.

"Usábamos una casaca y una camiseta mientras entrenábamos", dice Geeta, que se dejó crecer el pelo y ahora usa una cola de caballo.

"Pero eso no fue bien recibido por los habitantes del pueblo, porque se supone que las mujeres deben usar salwar kameez (una camiseta larga parecida a los pijamas sueltos)", agregó.

Geeta ahora entrena completamente equipada en un gimnasio con aire acondicionado en la mayor institución deportiva de Asia, que incluye un palacio construido por el antiguo Maharaja de Patiala.

Sus primeros entrenamientos fueron en un recinto adyacente a un cobertizo para el ganado en su pueblo natal.

"No había techo donde entrenábamos, por lo que solía hacer mucho calor durante el día y el barro se sentía muy helado durante la tarde", dice Geeta, mientras juega con las llaves de su sedán gris, un regalo reciente del Gobierno del estado de Haryana.

Su padre y entrenador no pudo permitirse el lujo de comprar una estera de lucha para las competencias internacionales.

"No recibí facilidades ni ayuda del Gobierno", dice Mahavir Singh, un ex luchador de 52 años, mientras fuma una pipa de agua en su patio.

Geeta dice que está entusiasmada y nerviosa sobre los Juegos Olímpicos en Londres, una ciudad que nunca ha visto antes. Pero aunque no gane la medalla de oro, su éxito ha inspirado a niñas en los alrededores de su pueblo.

"Aquellos que solían preguntarle a mi padre si no estaba avergonzado de entrenarnos como luchadoras, ahora dicen que desearían tener hijas como yo", dice Geeta, que competirá en la categoría de 55 kilos en Londres.
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