Caso Rubino: un testimonio complicó la situación de uno de los imputados

El policía Javier Luján sostuvo que el imputado Carlos Molina Vallejos le dijo que, junto a otras personas, pasaba ocasionalmente por la puerta de la casa de Rubino en su vehículo la noche del crimen y que decidieron bajar a robarle las carteras.
No obstante, afirmó no tener nada que ver con la muerte de la mujer.

En una nueva jornada donde, como en las dos anteriores, abundaron las imprecisiones, los “no recuerdo” y hasta la insólita novedad referida a la fuga de un interno del penal de San Rafael que, justamente, estaba citado como un testigo encubierto para comparecer hoy, pasó la tercer jornada del juicio por el asesinato de Susana Cruz de Rubino en la Séptima Cámara del Crimen.

Como sobresaliente, además de la fuga del testigo encubierto, se destaca la declaración de un de los testigos, Javier Luján, quien para la época del asesinato de Rubino, se desempeñaba en la Unidad Investigativa de Capital y fue quien requisó al detenido en la comisaría sexta la noche que llegó a la provincia luego de ser detenido en Comodoro Rivadavia (Chubut).

La declaración de Luján cobro importancia ya que se trata del primer efectivo policial que vincula a Carlos Molina Vallejos –uno de los imputados por el asesinato- con el hecho. Es que, de acuerdo a lo relatado por el testigo, la noche de la detención, Molina Vallejos –dueño del famoso Corsa blanco que está señalado como el auto en que huyeron los delincuentes- confesó que iba la noche del 25 de octubre del 2005 –cuando fue asesinada la mujer- circulaba en el auto acompañado por otras personas y, al pasar por la puerta de la casa de Rubino, vio a dos mujeres bajando de un vehículo –que serían Cruz de Rubino y su hija- y que los ocupantes del vehículo vieron la oportunidad para robarse los “cueros” –carteras en la jerga- de las mujeres.

Esto mismo había sido declarado por Luján el 20 de junio del 2007 ante el fiscal especial, Daniel Carniello y confirmado esta mañana. Si bien en un primer momento Luján se contradijo con respecto a la declaración efectuada ante Carniello al afirmar que Molina Vallejos en su confesión le dijo que iba solo en el auto –contradicción que le hizo notar el abogado de la familia Rubino, Carlos De Casas-, el efectivo volvió sobre sus dichos y se retractó, confirmando que no lo recordaba, pero que luego de que se diera lectura a la declaración tomada por Carniello, le vino a la memoria que le había dicho que iba acompañado.

Sin embargo, lo que no pudo precisar en su declaración Luján es si Molina le admitió haber sido uno de los que se bajó o si se quedó aguardando en el vehículo y, a la vez, si el auto permaneció con el motor encendido o no.

“Después se quiso desligar del hecho, diciendo que él no había hecho nada”, continuó el efectivo.

Además de ser el primero de todos los testigos que vincula directamente a uno de los imputados con el asesinato, hay otros aspectos que se destacan de lo declarado por este testigo. Es que, en los pasillos de tribunales no terminaban de entender como es que Luján recién declara eso ante Carniello en junio del 2007 –recién 22 meses después del crimen, según destacó uno de los abogados de los imputados, Raúl Sánchez- y no antes, siendo un testimonio tan revelador. Además, también resultaba llamativo que, para el momento de la confesión de Molina, Luján se encontrase solo con el imputado y no se le hubiese dado aviso a la fiscal de turno –María Luisa Cannata-.

Raúl Olivares se desempeñaba como oficial inspector de Homicidios de la Policía cuando, en el 2005, le encomendaron la tarea de trasladar a Molina Vallejos desde Comodoro Rivadavia –donde había sido detenido por la policía local-. Éste fue otro de los testigos que compareció hoy y sostuvo que durante todo el viaje desde Comodoro hasta Mendoza, Molina no habló sobre el episodio de Rubino, aclarando que todo lo que tenía para decir lo haría ante la Justicia.

Asimismo, Olivares destacó que –pese a la trascendencia social y política del hecho-, dentro del área de Homicidios no lo trataron de forma diferencial en relación a otras investigaciones y que no existieron presiones políticas ni externa para “apretar” a Molina y que confiese, y que ni siquiera había curiosidad entre los efectivos para que hable.

Amenazas anónimas

Además de Luján y Olivares, durante la mañana de hoy declaró Amelia Santamarina, una íntima amiga de Rubino quien en su testimonio hizo alusión a una serie de amenazas que recibió meses antes del asesinato de Susana y que eran referidas al vínculo de amistad que ella mantenía con la mujer.

Santamarina destacó que en todos los llamados reconoció la misma voz –la de una mujer joven- y que siempre hacían alusión a lo mismo. “Decían que no podían creer como siendo tan prestigiosos nosotros (ella y su marido, uno de los jefes de terapia intensiva del Hospital central) podíamos ser amigos de Rubino. Susana iba a poner un negocio y días antes del asesinato yo la había estado acompañando a ver unas casas”, sostuvo la mujer, quien indicó le había hablado a Rubino de las llamadas y que ella nunca tuvo ninguna idea o indicio sobre quién las estaría efectuando.

Asimismo, sostuvo que el día en que le dispararon a su amiga ella estaba de viaje en Puerto Rico y que esa misma noche su esposo se lo comento, mientras que también fue él quien –días después- le comunicó que había muerto.

También destacó que la última amenaza telefónica la recibió después de la muerte de su amiga y que el mensaje era clarito: “Me dijeron que tenga cuidado, yo quedé muy shockeada después de la muerte de Susana”, sostuvo.

Otra de las testigos fue Mónica Duarte, quien destacó que es amiga de la madre de otro de los imputados, Mario Díaz, pero que hace mucho que no sabe de su vida. Duarte sostuvo que sólo tuvo conocimiento de lo que había sucedido a través de los medios de comunicación y que por medio de su hijo, Fernando López (alias Fafán) se enteró de que habían surgido versiones que incriminaban al hijo de su amiga.

Sin embargo, negó la versión que se maneja y que indica que su hijo –que está trabajando en Neuquén- debió dejar la provincia tras haber sido amenazado por “Marito” por haber difundido la versión que lo vincula al hecho.

Denis Giménez González, vecino y conocido de Díaz, completó la lista de testigos que comparecieron hoy ante el tribunal presidido por Pedro Carrizo, pero poco fue lo que aportó.

El juicio continuará el próximo martes a partir de las 9

“Hay gente que tiene miedo y se ve una notable falta de memoria”

Una vez concluida la tercera jornada del juicio, el abogado de la familia Rubino, Carlos De Casas, se refirió al desenlace parcial del debate,

“No puedo adelantarme mucho hasta tanto no termine el juicio. Lo que sí puedo decir es que se nota mucha gente con miedo y se ve una notable falta de memoria en los profesionales que investigan el episodio. Esto me da bronca, porque este no pasó como un caso del montón para que todos se olviden muy rápidamente de las cosas”, sostuvo De Casas.

Asimismo, al ser consultado sobre qué piensa sobre la dificultad que tiene la Justicia para que comparezcan los testigos, De Casas fue clarito: “La verdad que no me conforman las cosas”.
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