El ajuar de la momia del Aconcagua será expuesto en el MAF

El viernes 18 de mayo quedará habilitada La Memoria de los Andes, muestra en la que se expondrá parte del ajuar que acompañaba al niño. Las piezas pertenecen a la colección del Museo Salvador Canals Frau, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo.

Con más de 4.000 kilómetros de extensión, el imperio incaico representa el último gran estado americano originario antes de la conquista española. No obstante su gran expansión, esta se logró en un tiempo relativamente breve (unos cien años). Se estima que la combinación de ideología, mitos, genealogía, sistemas de reciprocidad e incluso coerción permitieron, desde una reinvención constante, otorgar legitimidad y éxito al emprendimiento expansivo de los incas.

Muchos rastros culturales quedaron de tal expansión, y uno de ellos fue descubierto hace menos de tres décadas y a más de 5.000 metros de altura. Se trata de la momia inca del Aconcagua, que desde el viernes 18 de mayo será motivo de la muestra La Memoria de los Andes, que se realizará en el Museo del Área Fundacional y en la que se expondrá parte del ajuar que acompañaba al niño hallado en ese enterramiento, descubierto por andinistas.
Las piezas pertenecen a la colección del Museo Salvador Canals Frau, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, cuya decana, Adriana García, accedió a cederlas, como parte de la difusión del material del museo.

Una capacocha en el huaca

La exposición del ajuar de una momia genera expectativas no sólo por el material en sí, sino también por la procedencia de este y las razones por las que se realizó un enterramiento inca a esa altura.

Por eso, MDZ Online entrevistó a Horacio Chiavazza, director del Museo del Área Fundacional, quien ofreció detalles del enterramiento y de la cultura inca.

- ¿En qué consiste la muestra?

- La muestra se concentra en la exposición de los materiales del ajuar de la momia que se encontró en 1985 en el cerro Pirámide, a 5.300msnm. La expedición se completo con la dirección de Juan Schobinger luego de que un grupo de andinistas, en el que estaban Pierobón y Pizzolón, estaba haciendo la ascensión, y ellos descubrieron el lugar, no tocaron el entierro, suspendieron la expedición y bajaron para avisar, y el 8 de enero del 85 ya ascendió la expedición con Julio Ferrari, Juan Schobinger, Víctor Durán, e hicieron la excavación y recuperaron el fardo funerario, que estaba compuesto por un sacrificio de un niño de 7 u 8 años, envuelto en textiles, en una serie de mantos, todo dentro de un gran manto de plumas.

- ¿Hay certezas de que se trató de un sacrificio?

- Sí. Hubo un equipo interdisciplinario, integrado incluso por médicos, y etre otros estudios se observaron en el cuerpo las condiciones en que estaba, para determinar si había sido sacrificado in situ, y la cuestión es la siguiente, como el ascenso demanda un tiempo, a partir del análisis del cuerpo observaron que no había partes necrosadas, que se habrían generado si lo hubieran matado abajo y después lo trasladaban. Lo que descubrieron fue que durante un período previo al ascenso estuvo ingiriendo un líquido con una mezcla de ají y algunas plantas que le dieron una coloración rojiza, y aparentemente habría estado medio embriagado. Lo subieron así y arriba le habrían ejercido un golpe, porque se ve que hay una compresión en las vértebras, que sería la causa de la muerte. Evidentemente, esa causa de deceso y que haya sido en el lugar demuestran que fue un sacrificio.

- ¿Se sabe de sacrificios similares en otros sitios?

- La momia responde culturalmente a una etapa concreta, que es la incaica en los Andes de América del Sur. Entre muchas de las actividades rituales existía una que se llamaba capacocha, que era un ritual que se hacía en vinculación a la tierra, a los astros, y buscaba a través del sacrificio mantener un orden cósmico. Esas capacochas se celebraban por distintas razones, porque había un cambio de inca gobernante, porque se lograba una conquista muy trabajosa, para que terminara la sequía, para que hubiera mejor cosecha, etcétera. Había varias razones, y estas capacochas incluían sacrificios, que no en todos los casos involucran a una persona. El caso paradigmático de esto es lo que se encontró en el Llullaillaco, que son tres momias en ese volcán en salta, y en San Juan se encontró en la década del 60 un individuo juvenil que se conoce como la momia del cerro El Toro, y en Chile se encontró la momia del cerro El Plomo. En total suman unos 50 emplazamientos en alturas muy significativas de los Andes, donde se constituía habitualmente un pequeño acondicionamiento de la cumbre, con un pircado circular, o acumulaban leña, y en algunos casos se ponía lo que Schobinger menciona como sacrificios sustitutos, que eran estatuillas de oro o plata o de valva de molusco de Ecuador, que tenía mucho valor para los incas, tanto que decían que era el alimento de los dioses. Y lo que concentran estos sacrificios de altura en cuanto a ajuar es una serie de productos de distinta procedencia del Tahuantinsuyo, que es el Imperio Inca,  que abarcaba desde Ecuador hasta Chile y Mendoza y desde la costa hasta la ceja de selva, y que en consecuencia incluía un montón de productos regionales que se concentraban en las ofrendas que se hacían en estos entierros.

- Es de suponer que las alturas tenían una significación particular para los incas.

- Acordate de que es una cultura volcada a los Andes, en todo sentido, desde la adaptación de las laderas para cultivar a la canalización del agua de derretimiento para regar esos campos en ambientes de puna o prepuna, que son muy áridos. Los cerros más significativos de los Andes para los incas, que son los más altos, eran considerados huacas en muchos casos. Huaca es esa presencia divina, una especie de lugar con condiciones sacras, y en esas huacas gigantes, que son verdaderos puntos sagrados, es donde hay desarrollo de ritualidad, a tal punto que el ritual de Aconcagua, quizás está involucrado con el propio nombre del cerro. Tradicionalmente se ha dicho que Aconcagua es “centinela de piedra”, sin embargo, Schobinger, sobre todo, vio que Aconcagua en realidad responde a la expresión aymara anca, que es blanco, y cagua, camisa o túnica. Ese concepto de camisa blanca o túnica blanca haría referencia a las nieves, que tenían una significación muy importante para los incas, por el agua y demás, y es una palabra aymara que evidentemente está implantada en el momento del proceso de dominación incaico regional, y ya la señalización, la denominación de elementos de la naturaleza hace que cobren sentido en términos culturales, y lo que se ha planteado es que existen rituales parecidos cerca del Cusco, en cerros que tienen nombres que probablemente tengan un paralelismo trasladado al extremo sur limítrofe del territorio incaico, y que eso llevó al enterratorio.

- ¿Qué elementos se exponen en la muestra?

- Los ajuares están constituidos por restos de elementos materiales que corresponden a distintas zonas, y se destacan dos tipos, aquellos derivados de la textilería y los derivados de la orfebrería. La textilería está conformada por varias materias primas, como algodón o lanas de camélidos, como alpaca y llama, y  teñidas con distintos productos. Es muy interesante un poncho grande que envolvía todo el fardo funerario y que tiene motivos de aves, que están referenciando el origen costeño del sacrificio. También hay un trabajo muy importante de textilería asociado a la plumaria, con plumas amarillas y rojas que forman un verdadero poncho, además del penacho que tenía el individuo. Por condiciones de conservación, lo que se va a exponer son algunos elementos textiles, como este poncho y la camiseta andina de lana de uso muy generalizado entre los incas, los taparrabos, las sandalias tejidas, y por otro lado todas las estatuillas de plata, oro y valva, que son el ajuar que acompaña y que, en definitiva, también tiene en miniatura las vestimentas, el uncu, la bolsita donde iba la coca, los porotos, el manto, el penacho de plumas, todo en miniatura.

- ¿El niño era inca?

- Sí. Se ha planteado un origen costeño del niño, de la costa norte del Perú.

- ¿De cuándo data todo este material?

- Dataría de 1480, por las pruebas de datación radiocarbónica que se le han hecho, que correspondería al período de máxima expansión del imperio inca, prácticamente cuando los incas estaban consolidando el dominio en este sector con un fin de fortalecer el dominio del lado chileno. Gran parte de las explicaciones respecto del sacrificio de la momia se relaciona con una capacocha celebrada entre el inca y uno de los jefes locales de chile, un lonco que ya está directamente aceptando el dominio del inca y ha terminado el período de expansión y ha comenzado el período de colonización. Uno de los principales objetivos incaicos en esta zona era consolidar el dominio en Chile y un poco hacia el NOA, y algunos han planteado que era para garantizar la producción de oro, más allá de incorporar tierras y mano de obra.

Alejandro Frias

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3 de Diciembre de 2016|12:40
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