Deportes

Análisis: disfrutar a Riquelme

En su columna habitual de Télam, Walter Vargas hace referencia al destacado rendimiento que el enganche y capitán de Boca Juniors ha tenido en los últimos cotejos. “Disfrutar a Juan Román Riquelme debería ser una obligación moral”.

En un medio tan empobrecido y escaso de futbolistas en condiciones de honrar la vertiente artística del juego, disfrutar a Juan Román Riquelme debería ser no ya una alternativa sino más bien una obligación moral, o ética, en todo caso.

Eso, por supuesto, si de lo que se trata es de amar al fútbol con independencia de las camisetas en general y de la camiseta que defiende Riquelme en particular.

Ya fue observado desde esta misma columna y hoy urge subrayarlo: hay jugadores, un pequeño grupo, tal vez, que forman parte de la propiedad colectiva.

Que son, sencillamente, de quien sepa valorar sus destrezas, en el entendimiento de que el fútbol argentino -como producido cultural- necesita de contribuciones variopintas.

Y que entre esas contribuciones cotizan de un modo específico e indispensable los futbolistas capaces de recuperar o poner de relieve los valores más preciados del maravilloso deporte de la pelota número 5.

Discernimiento, lucidez, manejo de ritmos y de tiempos, solidaridad, asociación y, desde luego, habilidad para hacer de la tenencia de la pelota un medio orientado y no ya un fin insustancial.

Pues de todo eso dispone este Riquelme pronto a cumplir 34 años y según parece abiertamente lanzado a una nueva y fecunda primavera.

Ya lo venía insinuando, y el miércoles -en Santiago de Chile- dejó un testimonio contundente: aún sin la frescura de sus años más mozos está en condiciones de rendir en gran nivel y convertir a Boca en un firme candidato a quedarse con la Copa Libertadores.

Un Riquelme a buenas con su piel y con su alma, un Riquelme en sintonía, hace aceptables a los regulares, buenos a los aceptables y muy buenos a los buenos.

Un Riquelme como el del miércoles deviene medida de todas las cosas en un equipo con aspiraciones mayores.

Lo de Chile fue algo más que una actuación brillante. Lo de Chile fue una verdadera clínica de fútbol.

Disfrutar a Riquelme, pues, salir rápido de la tonta dicotomía de la lentitud y la velocidad.

Riquelme es uno de los jugadores más veloces que constan en los cinco continentes, y eso porque la velocidad que más cuenta es la de la cabeza, allí donde Román -como los mejores ajedrecistas- está siempre un paso adelante.

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