Caso Rubino: los dueños de la casa donde hallaron el auto sospechado se desligaron

Durante la segunda jornada del juicio, el matrimonio que vive en la casa donde hallaron el Corsa señalado como el que usaron los delincuentes para huir dijo que no sabía que el auto lo buscaban por el asesinato. 
Señaló que a ellos llegó porque la esposa de uno de los imputados les pidió que se lo guarden. El dueño de casa está imputado por encubrimiento.

Pasó una nueva jornada del juicio por el asesinato de Susana Cruz de Rubino y, al igual que la primera, poco aportaron los testimonios de quienes declararon, por lo que, luego de las dos primeras jornadas del debate, nada compromete fuertemente ni vincula a los imputados con el crimen de la mujer de 56 años ocurrido el 25 de octubre del 2005 en la Quinta Sección.

El inicio de la jornada se retrasó casi dos horas y media con respecto el horario en que estaba previsto que comience el debate, ya que uno de los imputados –Carlos Molina Vallejo- permanece alojado en la cárcel de San Rafael y desde allí tuvieron que trasladarlo hasta el palacio judicial, travesía que incluyó –entre otras cosas- traspasar el piquete que los productores mantenían a la altura de San Carlos por el conflicto con el campo.

Volviendo a lo judicial, como sobresaliente de la jornada de hoy en la Séptima Cámara del Crimen, se destaca lo declarado por José Luis Vélez y su esposa Norma Villafañe. Este matrimonio es el dueño de la vivienda del barrio Cooperativa de Chacras de Coria, donde la policía encontró días después del asesinato el Chevrolet Corsa de Molina Vallejo –uno de los imputados- y que está sindicado como el vehículo en el que huyeron los delincuentes tras asesinar a Rubino.

Tanto Vélez –quien está imputado por encubrimiento en la causa- como su esposa indicaron que conocían a Molina porque vivía en el mismo barrio y era cliente de la despensa que tienen. Declararon que el auto lo habían guardado en su casa ya que Valeria –la mujer de Molina- le pidió a Villafañe que lo mantengan en su casa y allí permaneció hasta la mañana del domingo 30 de octubre del 2005 lo secuestraron los efectivos. Del mismo modo se desligaron del hecho, al sostener que no sabían que el auto tenía pedido de captura ni que estaba señalado como el que utilizaron los delincuentes que asesinaron a Rubino.

Asimismo, Vélez sostuvo que recién una vez que fue trasladado a la comisaría sexta le comunicaron que el Corsa estaba señalado como en que utilizaron en el crimen de la mujer. “Yo me había enterado por los medios”, declaró el hombre, quien declaró haber permanecido un tiempo detenido en la comisaría

El hombre aportó un dato por demás importante referido al tipo de vidrio del vehículo. Es que si bien destacó que cuando permaneció estacionado en su casa los vidrios de las ventanillas eran transparentes, recordaba haberlo visto anteriormente con los vidrios polarizados. Este detalle coincide con el aportado por los familiares y vecinos de la víctima, quienes destacaron que el día del asesinato cuando salieron corriendo detrás del auto en que huyeron los delincuentes –a una distancia de 40 metros- lograron divisar que tenía los vidrios polarizados y una ganchera en el paragolpes trasero. Si bien al momento en que el auto fue descubierto por gente de Homicidios en la casa de Vélez los vidrios no eran polarizados, las pericias determinaron que alguien se había encargado de despegarle las láminas plásticas para oscurecer las ventanas y que lo mismo había ocurrido con la bocha cromada usada como ganchera: se la habían quitado.

En sus respectivas declaraciones, Vélez y Villafañe coincidieron en que cuando la mujer de Molina pidió que le cuiden el auto en el garaje, el dueño de casa no estaba y que se enteró cuando lo vio guardado y en ese momento su esposa le explicó. Sin embargo, se notó una contradicción en lo que respecta a la ubicación del auto. Es que mientras que Vélez dijo que el Corsa estaba ni bien entraba a la cochera y que lo tuvo que empujar un poco hacia delante para guardar su Falcon –sin poder hacerlo arrancar porque no tenía las llaves-, Villafañe explicó que siempre estuvo adelante y que nadie lo movió.

Además del matrimonio, también declaró Germán Sánchez, un cliente de la despensa que, ocasionalmente, se encontraba el día en que Valeria le pidió a Villafañe si podía guardar el auto; y dos cuidacoches –un hombre y su hijastro-, aunque poco y nada aportaron ya que el primero de éstos estaba en la otra cuadra la noche del asesinato y sólo vio a mucha gente correr hacia la puerta de la casa de Rubino, mientras que el joven había cuidado los autos de la cuadra donde vivía la mujer, pero 10 días antes del asesinato había decidido abandonar el trabajo porque “no dejaban propina”. 

Para hoy también se tenía prevista la declaración de la esposa de Molina Vallejo, pero no pudieron hacerle llegar la citación ya que su domicilio era "poco claro". No obstante, el presidente del tribunal, Pedro Carrizo, fijó que se la cite para el lunes.  En tanto, mañana a partir de las 9 continuará el debate
Opiniones (3)
21 de agosto de 2017 | 08:01
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21 de agosto de 2017 | 08:01
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  1. ESTE CASO COMO EL DEL TRAUMATOLOGO DE CORDOBA DALMSSO EL TRAUMATOLOGO TARQUI DESAPARECIDO LA MUJER DEL BARRIO DALVIAN ENVENENADA SE JUNTAN MUCHAS COSAS QUE ME SUGIEREN A LOS POBRES ABUELITOS DE VISTALBA ME DA LA PAYTA QUE ESTAMOS MUY MAL
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  2. este caso se parece a la cancion de SAVINA ESCUCHENLA Y ME DARAN LA RAZON RUIDO SE LLAMA LA CANCION Y ES LO QUE ESTA PASANDO ACA
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  3. NO ME PUBLICARON EL COMENTARIO DE AYER SEAN LOGICOS LO QUE SIENTO ESQUE A ESTE CASO SE LE DA INPORTANCIA PORQUE TIENEN PLATA A LAURITA ABONASSAR LA MATARON Y LE TIRARON EL HIJITO ARRIBA LAS DOS MUERTES SON ESPANTOSAS PERO CUESTIONA EL ACTUAR DE UNA FLIA Y DE OTRA ME ENTIENDEN
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