Diferencias y razones para Concejo y consejo

Los términos "consejo" y "concejo" son parecidos. Para un argentino, seseante por herencia, no hay diferencia en la pronunciación, pero hay cierta superposición de significados y su escritura es diferente. En la nota, las razones de las diferencias

Para un argentino, seseante por herencia, no existe diferencia alguna en lo relativo a la pronunciación, hay cierta superposición en lo que concierne a sus significados y, nuevamente, hay diferencia en su escritura.

Vayamos por orden. El sustantivo ‘consejo’  deriva del latín CONSILIUM (órgano consultivo y deliberativo) y posee una serie de valores significativos: “Parecer o dictamen que se da o toma para hacer o no hacer algo”: Siguió su consejo e invirtió en tierras el dinero heredado. También puede ser “Órgano colegiado con la función de informar al Gobierno o a la Administración sobre determinadas materias “y “Órgano colegiado que dirige o administra una organización pública”; en ese sentido se habla de “Consejo de Universidades”, “Consejo de Ministros” o “Consejo de Investigaciones Científicas”.

Derivado del primer sentido, surge el verbo ‘aconsejar’ con el valor de “brindar consejo a alguien”: Le aconsejé que no se dispersara y que se concentrara en un solo objetivo.  Del segundo y del  tercer sentidos, encontramos el adjetivo ‘consejero, consejera’, nombre con que se designa al que es miembro de algún consejo: Habrá próximamente elecciones para consejeros. En ciertos contextos culturales, se prefiere usar el sinónimo culto: ‘consiliario, consiliaria’, con el valor, en algunas corporaciones y sociedades, de “persona elegida para asistir con su consejo al superior que las gobierna, o tomar parte con él en ciertas decisiones”.

En cambio, ‘concejo’ deriva del latín CONCILIUM (reunión, asamblea) y designa a un conjunto de individuos que sesionan para deliberar en ayuntamientos o municipios: El concejo municipal ha ordenado el cumplimiento de servicios esenciales para la comuna. Los integrantes de estos ‘concejos’ se llaman ‘concejales’, mientras que el oficio o cargo de concejal se denominará ‘concejalía’.

Si miramos el origen o etimología de este grupo de palabras, nos encontramos con un sustantivo latino que ha subsistido como cultismo en nuestro español de hoy: se trata de ‘concilio’, usado en general en el ámbito eclesiástico, con el valor de “junta o congreso de los obispos y otros eclesiásticos de la Iglesia católica, o de parte de ella, para deliberar y decidir sobre las materias de dogmas y de disciplina”. De ese modo, todos recordamos la expresión “concilio ecuménico” o “Concilio Vaticano”. Muy cerca se encuentran también los vocablos ‘conciliar’ y ‘conciliábulo’.

El primero puede ser un adjetivo, con el valor de “relativo a un concilio”, como en “resolución conciliar”, o ser un  verbo, con los significados de “componer y ajustar los ánimos de quienes estaban opuestos entre sí”, o de “conformar dos o más proposiciones o doctrinas al parecer contrarias”, o de “granjear o ganar los ánimos y la benevolencia, o, alguna vez, el odio y aborrecimiento”. Así, “Vamos a tratar de conciliar esas posturas antagónicas”. En cuanto al sustantivo ‘conciliábulo’, él guarda en su significado algo de ilegítimo o de oculto, pues se trata de un “concilio no convocado por autoridad legítima” o de una “junta o reunión para tratar de algo que se quiere mantener oculto”. Entonces, podemos escuchar "Vaya a saber en qué conciliábulos andan esos revoltosos".



Fuente:  Nené Ramallo, lingüista, especialista en dialectología.Directora del Departamento Letras, de la Facultad de Filosofia de la UNCUyo
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