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O'Neal enfureció a Riley y estalló la guerra dialéctica

Cuando todo el mundo pensaba que Shaquille O'Neal dejó a los Heat de Miami con el mejor concepto de organización y feliz de haber formado parte de un equipo dirigido por el entrenador Pat Riley, la realidad se ha tornado completamente diferente después de las declaraciones que hizo en Boston.

O'Neal, que el pasado mes fue traspasado por los Heat a los Suns de Phoenix, criticó con dureza a sus ex compañeros y preparados físicos en una entrevista que concedió al periódico "Boston Globe".

El ex pívot de los Heat dijo que no podía considerar compañeros a jugadores de la talla de Chris Quinn o Ricky Davis, que no tenían la capacidad de pasarle bien el balón para que consiguiese anotar, todo lo contrario de lo que sucede ahora con los Suns.

El nuevo jugador de los Suns, que siempre se había referido al entrenador de los Heat como "El gran Pat Riley", desde que llegó traspasado por los Lakers de Los Angeles no tuvo la mejor relación en los últimos meses.

Como se esperaba Riley, desde Nueva York, donde llegó con su equipo para enfrentarse a los Knicks, dijo que no entendía por qué O'Neal sigue hablando de los Heat y calificó sus declaraciones de "equivocadas" y muy poco "afortunadas", especialmente cuando criticó a sus ex compañeros y preparadores.

"Es muy triste que diga esas cosas, después que durante tres años y medio compartimos, juntos, cosas buenas y malas", declaró Riley, en referencia a que lograron en el 2006 el título de liga después de ganar en las Finales a los Mavericks de Dallas. "Pienso que es realmente lamentable que haya hecho tal cosa".

Riley fue el que hizo posible que O'Neal, de 36 años, tuviese la oportunidad de conseguir otro título de liga con un equipo competitivo como es el caso de los Suns, en lugar de completar la temporada con el registra la peor marca de la liga.

"No tengo más que buenos sentimientos hacia Shaq y para nada me preocupa las críticas que pueda hacer sobre mi persona, pero no tiene ningún derecho de meterse con sus ex compañeros, entrenadores asistentes y preparadores", subrayó Riley. "Nadie dentro de la organización tiene la culpa de su infelicidad".

Riley admitió que cuando se tiene marca perdedora de 9-40 todo el mundo se siente frustrado, responsable de los fallos y nadie desea pasar por este tipo de situación.

"No quiso seguir en la organización, a sus 35 años no quería jugar al nivel que lo hacíamos y su objetivo era llegar a un equipo competitivo, con opciones al título, eso fue lo que le conseguimos", valoró Riley.

Riley dijo que le tenía sin cuidado todo lo que quisiera decir O'Neal sobre su persona, pero que le había "molestado" enormemente la forma como trato a sus ayudantes.

"No me preocupa para nada todo cuanto quiera decir, hacer o considerar hacia mi persona, es algo perfecto y lo admito, pero a estas personas, que siempre trataron de darle lo mejor, no es admisible", señaló Riley, que inclusive llegó a defender a O'Neal para que estuviese en el último Partido de las Estrellas.

Riley dijo que era un profesional de principios, que se equivocaba como todo el mundo, pero que defendía a "muerte" a todos los que estaban bajo su dirección y a estas alturas de su carrera no iba a cambiar de filosofía. EFE
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