Daniel Pennac: "Los alumnos de hoy se comportan como clientes"

El escritor y educador francés, invitado a la Feria del Libro, asegura que los alumnos de hoy "se comportan como clientes" y que los docentes tienen la labor crucial de alertar sobre los peligros de reducir la estructura mental "a una simple relación entre el deseo y la concreción de ese deseo".

Nacido en Casablanca en 1944 e hijo de un militar francés que pasó buena parte de su vida en el extranjero, Pennac empezó su carrera como escritor en 1973 con la publicación del ensayo "El servicio militar ¿al servicio de quién?", a la que siguieron títulos como "La felicidad de los ogros", "El hada carabina", "Mal de escuela" y tantos otros que lo han convertido en una de las mayores figuras literarias de la actualidad.

Su gran hito literario fue "Como una novela" (1995), en el que revisa el proceso que transforma a un niño con avidez por la lectura en un joven al que los libros le producen aburrimiento, a la vez que combate el dogma según el cual leer es una obligación y propone como contrapartida un decálogo con los derechos inalienables de un lector, entre los que figuran saltarse páginas o terminar un libro sin llegar al final.

Pennac, que testimonió de manera autobiográfica en "Mal de escuela" el sufrimiento que experimentan los alumnos cuando el rendimiento escolar no es el esperado, participa ávidamente de todos los debates que discuten hoy en Europa la apatía escolar y el aumento de los comportamientos violentos en las aulas.

¿Cómo fundamentar hoy ante los alumnos la importancia de la gramática cuando tienen a su alcance toda clase de bienes materiales con sólo formular un pedido que no les lleva más que un puñado de frases simples? "Hay que entender que la finalidad de la vida no es solamente acceder a bienes de consumo, ya que la gramática nos permite visibilizar la estructura mental", destaca.

"Si reducimos nuestra estructura mental a la simple relación del deseo y la concreción de ese deseo, significaría una regresión para la humanidad. El reto es hacerles entender que la lengua es algo constitutivo, que sin la gramática no son nada, y que si no adquieren esa caja de herramientas sus pensamientos los acabarán asfixiando en el sentido físico del término, porque no sabrán cómo exteriorizar sus emociones", indica.

¿Cuáles son las grandes diferencias entre sus épocas de escolar y las generaciones actuales? "Los niños de otras épocas no eran clientes, que es en lo que se han convertido hoy -afirma Pennac-. Hace treinta años, cuando un profesor entraba al aula se encontraba con alumnos que no se planteaban qué estaban haciendo allí, simplemente aceptaban esa realidad".

"Hoy, en cambio, se confronta con una treintena de clientes consagrados al consumo de bienes materiales, desde zapatillas hasta iPods y celulares de última generación. Así, bajo esta nueva consigna, los niños acaban confundiendo deseos superficiales con necesidades básicas", sostiene el escritor que logra fundir como pocos la literatura con la crónica social.

"Los alumnos de hoy quieren consumir educación `a la carta`, como quien compra productos electrónicos. Pese a ese panorama, los docentes deben poner el acento en enseñar necesidades fundamentales como aprender a leer y a contar o estudiar las subordinadas, aunque los deseos de los niños sean antagónicos a esa voluntad", asegura este hombre que ejerció la docencia durante un cuarto de siglo.

Pennac, declarado "Huésped de Honor de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires", presentó hace unos meses la novela "Señores niños", en la que reflexiona acerca de los vínculos entre la imaginación y la realidad en torno a una formulación que recorre toda la trama: "¡La imaginación no es la mentira!", formula el profesor Crastaing, que propone a sus alumnos una redacción en la cual aparecen invertidos los roles entre niños y adultos.

"El germen de esta novela es un episodio autobiográfico. Un viernes a la mañana, durante la década del 90, fui a dar clases como todos los días -explica el escritor-. El acuerdo que yo tenía con mis alumnos era que todos los viernes yo les proponía un tema de redacción, pero esa semana no se me había ocurrido nada".

"Sin embargo esa mañana, mientras viajaba en el metro hacia la escuela, me senté al lado de una señora que estaba junto a su hija y ambas parecían desempeñar roles invertidos: la madurez social estaba condensada en la hija y los gestos de la infancia temerosa aparecían resumidos en la madre", relata.

"Así se me ocurrió proponerles a mis alumnos que escribieran una historia donde unos niños descubrieran que por la noche se han transformado en adultos y que cuando fueran corriendo al cuarto de su padre constataran que estos por el contrario se habían trasformado en niños", evoca el escritor.

Pennac define a "Señores niños" (Random House Mondadori) como una reflexión sobre la noción de madurez y de infancia: "Muchas veces tengo la certeza de que los niños son más maduros de lo que parecen y al mismo tiempo veo que los docentes a veces expresan temor frente a la posibilidad de que los niños sean demasiados precoces en su comprensión". indica.

"Hay una relación muy ambigua entre los adultos que sospechan que su hijos son demasiado maduros y a su vez tienen miedo de que sus hijos sospechen de que son demasiado infantiles. Este tema ya lo había abordado antes Gombrowicz en Ferdydurke", apunta Pennac.

Fuente: Julieta Grosso / Télam
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8 de Diciembre de 2016|21:35
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