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Sebastien Loeb espera alcanzar su cuarta victoria en Argentina

El cuádruple campeón mundial, en una entrevista otorgada al diario la Voz del Interior, elogió el paisaje, habló de su familia y de los códigos que tienen los corredores. "No me puedo enojar si me ganan porque es una competencia", dijo. Mirá un video con imágenes del piloto francés en acción.

Cuando el reloj indicaba la hora pautada para la entrevista, se presentó. Puntual. Sereno en su andar, vestido íntegramente con atuendo de la marca Citroën. Previamente había tenido que atravesar la puerta del bar del hotel donde se aloja en Villa Carlos Paz y complacer con una foto o un autógrafo a los fanáticos, esos que en cada nota recalca que le dan color y calor al Rally de Argentina, describe en detalle como sólo lo hacen las mujeres, la periodista de la Voz del Interior, María Eugenia Mastri.

El piloto francés Sebastien Loeb, cuádruple campeón mundial de rally, se sabe, disfruta de competir en nuestro país. De hecho los caminos cordobeses le sientan muy bien, y salió primero en las últimas tres ediciones. Y aquí está nuevamente, por su cuarto triunfo al hilo y el objetivo de ser el único piloto en coronarse cinco veces campeón ecuménico (iguala en cantidad de títulos con Juha Kankkunen y Tommi Makinen).

“Seb” es el hombre récord de la competencia “tuerquera” con 38 victorias en su palmarés, y cada vez que puede recalca que le gusta correr en Argentina por la gente, por la diversidad de terrenos, por la comida... Por eso, en la charla que mantuvo ayer con La Voz del Interior, habló poco sobre su quinta estadía en el país y se dedicó a contar cómo es su vida debajo de su mejor aliado: el C4.

Un trotamundo familiero

“Adoro compartir mi tiempo libre con mi mujer y mi hija Valentine, y después de cada competencia vuelvo a mi casa para estar con ellas”, cuenta el francés, con los ojos iluminados cuando habla de su pequeña heredera. “Es muy chiquitita, tiene sólo cuatro meses”, aclara y se “babosea”, indicando con sus manos el tamaño de la niña.

El piloto de Citroën recorre por año, como mínimo, 16 países. Pero cuando se baja de su C4, lejos de querer “apretar el freno”, disfruta de “dar vueltas” y andar en moto por Near Lausanne, la localidad Suiza donde vive con su familia.

“Me gusta mucho visitar con ‘mis mujeres’ a mis amigos, no soy de quedarme en casa, por el contrario, soy de dar muchas vueltas. Además, cuando me bajo del auto me subo a la moto”, relata entusiasmado.

–Y cuando está en su casa, ¿colabora con las tareas?

–No (responde categórico y se ríe). No cocino, no limpio, no hago nada... Cuando estoy en casa, me gusta descansar y disfrutar de lo que no tengo durante el resto del año.

Su seguridad en la respuesta deja entrever que tampoco se dedica a reparar artefactos o instalaciones eléctricas, un trabajo que realizó antes de comenzar a derrapar por los caminos del mundo.

Sebastien Loeb nació el 26 de febrero de 1974 en Haguenau, Bajo Rhin (Francia). Se inició en el deporte de la mano de la gimnasia impulsado por su padre, que era profesor de la disciplina, y perfeccionó su formación académica como profesional de electricista, pese a la insistencia de su madre (profesora de matemáticas) de que no abandone los libros.

Por eso no tiene reparos en reconocer que es un afortunado en llegar donde llegó. Lejos, muy lejos. Más que cualquier otro corredor de rally en la actualidad.

Por la cuarta victoria

Sólo en su primera incursión en el Rally de Argentina, en el 2004, Loeb no logró subir al máximo escalón del podio, pero no quedó muy lejos. Sólo uno más abajo. Después “llegaron tiempos mejores”, y desde el 2005 se adueñó de los caminos cordobeses.

Este año vino a Córdoba “confiado”, como en los anteriores, y sin Marcus Grönholm como principal adversario.

“Ya tengo tres victorias en estas tierras, por eso estoy muy confiado. Tengo las mejores expectativas respecto a mi participación aquí. Vine a ganar por cuarta vez”, asegura.

–¿Cómo pasa los días previos?

–Muy bien. Tranquilo. Cumpliendo con todas las actividades del equipo. Primero en Buenos Aires con compromisos de Citroën, y ahora aquí, en Córdoba, haciendo el reconocimiento de los caminos y concentrándonos sólo en la parte competitiva.

–¿Qué es lo que más disfruta de su estadía en Córdoba?

–Todo. Estar en medio de un paisaje tan hermoso (señala al lago San Roque), es un escenario inigualable. Además, la gente hace que el de Argentina siempre sea un rally diferente. Y la comida... (sonríe), me gusta mucho la comida de aquí.

–¿Y comparte su tiempo con los otros pilotos?

–No mucho, sólo conversamos cuando nos cruzamos. Tenemos buena relación y no me puedo enojar si me ganan porque es una competencia, pero no más que eso. No compartimos comidas ni reuniones.

“Seb” se levanta. Se presta a hacer la producción fotográfica, busca una botella de agua y se sienta en la terraza del hotel junto al resto de su equipo. Los espera una semana intensa y la cuarta victoria en Argentina.

 

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