Cuando las palabras abrazan: el reconocimiento a Arturo Roig

Dolor y agradecimiento. La ministra que valoró la idea de la libertad como praxis responsable. La escritora que rescató la sabiduría en la humildad. La decana que lo señaló como abanderado de estudiantes. Y el discípulo que recordó el valor de tenerlo como compañero en el exilio.

En Twitter: @rayosycenteyas

La noticia del fallecimiento de Arturo Roig sorprendió al arco universitario y cultural de Mendoza en la tarde tibia de este lunes, demasiado tibia para un tejedor de ideas, alguien que tuvo que padecer el exilio y sus avatares y que introdujo una huella palpable en el entramado de la filosofía latinoamericana.

Algunos se enteraron por mensajes de texto, otros a partir de los diarios on line. A unos pocos tuvimos que anoticiarlos, ponerlos en estado. Hubo un pensamiento unánime en torno a la figura de Roig. La proyección internacional que tuvo, un derrotero intelectual tal vez influenciado en alguna medida por el exilio al que se vio obligado, en México. Allí, compartió casa y días con otro intelectual salido de Filosofía y Letras, Daniel Prieto Castillo, otro intelectual que ha marcado un camino en la educación y la pedagogía. Una voz sentida la de Prieto al teléfono, a la hora de repasar aquella experiencia con Roig.     

Marisul Ibañez, ministra de Cultura. "Lógicamente es una pérdida enorme, al ser humano, al padre y abuelo, al profesor, al investigador. Queda su enorme obra. Nos deja un legado realmente incalculable respecto del sentido de la libertad, de la pertenenecia a nuestra pequeña patria -Mendoza-, a Argentina y a Latinoamérica. Y nos deja un legado de integridad como ser humano, de coherencia, y de valentía en cuanto a ser libre de pensamiento. Nos deja un pensamiento latinoamericano vigoroso. Estamos en deuda. Nos cuesta reconocer el valor de los pensadores, artistas de los científicos, porque son nuestros vecinos y viven a la vuelta de nuestra casa. Pero de cualquier modo hay una corriente nueva, una mirada hacia lo nuestro, y uno de los que nos enseño fue Roig".

Roberto Follari, docente universitario. "Fue y será un intelectual, una figura cuyo tamaño es poco sospechable desde aquí porque es conocido en toda Latinoamérica y hasta en la Unión Soviética se ha estudiado su obra. Mantuvo hasta el final una postura anticapitalista. En el mundo intelectual siempre fue valorado, pero quizás siempre fue menos visualizado en el mundo social, porque seguramente era áspero y crítico para con la derecha".

Adriana García, decana de FyL. "Roig es profesor emérito de la UNCuyo, por Filosofía y Letras. Realmente es un referente de la filosofía latinoamericana. Hace poco estuve con él, me vino a ver hace dos meses porque quería dar un curso en la facultad. Todavía estaba en su espíritu seguir dando un curos, en este caso de Platón. Me dijo: "Adriana, voy a dar mi interpretación de Platón". Te está hablando con creces de la personalidad y de la capcidad que tenía. Si Roig es tomado como bandera por muchos estudiantes es porque defendió los derechos humanos y a pesar de su exilio nunca se sintió fuera de nuestra América. Ha llevado adelante una verdadera lucha, sin humillar a nadie".

Arturo Somoza, rector de la UNCuyo. "Hemos perdido una gran personalidad latinoamaricana. Tuvo que ser exiliado durante la dictadura y tardíamente fue reconocido en nuestra universidad. Recuerdo su humildad, típica de las personas sabias, siempre muy cuidadoso. No albergaba rencor a pesar de lo que tuvo que sufrir. E intentó un cambio muy importante en la universidad, en la década del `70, con el planteo de la departamentalización. Fue muy complicado, hubo muchas resistencias,  pero lo que quería hacer era revolucionario y que hoy queremos recuperar. Fue un antecesor de este proceso de transversalidad disciplinaria, de los espacios abiertos, de cómo fluye el conocimiento y la ciencia a través de las distintas disciplinas y cómo éste se potencia".

Daniel Prieto Castillo, docente universitario. "Fue profesor mío en FyL, lo que supuso un aprendizaje de la filosofía, pero también una forma hermosa de hacer pedagogía, la de trabajar para que los demás crezcan. Vívía para que los demás crecieran. La historia -en relación al exilio- es larga, porque cuando trabajamos en la facultad en la década del 70. Vivimos juntos en la misma casa en México, fue maravilloso tenerlo cerca. En el exilio, compartíamos mucho con nuestras hijas, como aprendices de esa cultura. Luego en Ecuador, donde realizó una labor inmensa. La historia del pensamiento ecuatoriano tiene dos momentos, antes y después de Roig".

Sonia De Monte, escritora. "Hace pocos años atrás propuso una edición corregida y aumentada de `Mendoza en sus letras y sus ideas´ y fue un placer. Quiero rescatar su sabiduría. Un tipo de una sapiencia envidiable. Pero la sabiduría no es nada si no existe una actitud solidaria y humilde. No desaprovechábamos momento para aprender con él. Fue una experiencia maravillosa. Le pasé mis libros y se hizo una relación preciosa. Es uno de los pocos que ha tenido un reconocimiento en vida. Creo que se sintió querido, recibido de nuevo en esta Mendoza tan injusta que tenemos y que ha echado a tanta gente. Roig fue un maestro, en todo sentido. Duele perderlo pero, a sus casi noventa, es una vida vivida".

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10 de Diciembre de 2016|15:00
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