Errar es humano: cuando ingerir no es comer

Mientras que el verbo "errar" tiene dos acepciones, los verbos "ingerir" e "injerir" son homóninos que, presentan un cruce semántico pero significan acciones distintas. La lingüista Nené Ramallo explica los usos correctos de estas palabras y despeja las dudas que llevan a la confusíón ortográfica.

El locutor, apasionado por los movimientos de los jugadores de su equipo favorito en la cancha, da el grito de desilusión ante un gol frustrado: Messi erra el penal. Más allá de lo futbolístico, vamos a verificar en el diccionario de dudas la presencia del verbo ‘errar’ y nos preocupamos por leer lo relativo a su conjugación.

Confirmamos que este verbo posee dos acepciones: la primera tiene que ver con el error, con las equivocaciones. De allí, el proverbio “errar es humano”. La segunda, en cambio, se relaciona con el andar de un lado a otro, vagando: “El linyera erraba por las calles solitarias de la ciudad aún dormida”. Aparte de brindarnos sus significados, el diccionario nos indica que la conjugación de ‘errar’ es irregular: yerro, yerras, yerra, yerre, yerren. Esta irregularidad se ha producido siempre en las sílabas cuya raíz es tónica; por eso, en el mismo tiempo alternan yerro, con la sílaba tónica ‘ye-‘, y erramos, con la sílaba ‘e-‘ átona.

Sin embargo, no es infrecuente su uso como verbo regular, en distintos países de habla española. El Panhispánico de dudas nos trae varios ejemplos que así lo demuestran: “Si nuestras provincias no erran…” (Borges, Ficciones); “Se trata de una noticia que, desde hace algún tiempo, erra de vez en cuando por la plana cablegráfica de los rotativos” (Mariátegui, Vaticano). En España, se usa, a veces, como regular cuando significa “vagar”: “Los seres de carne y hueso que, como una multitud de sombras, erran por sus novelas, conviven en ellas con los dioses” (Diario El País). No obstante, lo más recomendable para la norma culta es su conjugación como verbo irregular, tanto en una como en otra acepción: “El que le apuesta al estudio no yerra” (no se equivoca) y “Las cenizas volcánicas yerran de un lado para otro, según la fuerza del viento” (andan sin rumbo).

Hay dos verbos homónimos por su sonido, pero no por su escritura y menos aún por su significado: se trata de ‘ingerir’ e ‘injerir’. El primero, derivado del latín ingerere, significa “introducir por la boca algo, especialmente comida o bebida para hacerlo llegar al estómago”: “Debía ingerir pronto algún bocadillo pues estaba desfalleciente”. En todas sus formas conjugadas conserva la G. Se vincula con dos sustantivos: ‘ingesta’ e ‘ingestión’. El primero llegó al español en el siglo XIX y designaba, originariamente, “el conjunto de alimentos y bebidas que se ingieren”. Así, por ejemplo: “La ingesta desmedida de alcohol trae consecuencias negativas”.

El otro sustantivo, ‘ingestión’, designa “la acción de ingerir”: “Debe realizar la ingestión de este medicamento una hora antes de las comidas”. Son tan sutiles las diferencias entre uno y otro sustantivos que, en la actualidad, se utilizan como sinónimos.

El segundo verbo al que nos referíamos es ‘injerir’ o ‘injerirse’. Su origen también es latino, pues proviene de inserere. Su significado es “introducir una cosa en otra”; por eso se vincula con ‘injerto’. Por ejemplo: “Es posible injerir una observación etimológica en esa explicación”. Otro significado de este verbo –que siempre conserva la J en toda su conjugación– es el de “entrometerse o inmiscuirse”: “Se lo acusa de injerirse en problemas que le son ajenos”.  De este verbo se deriva el sustantivo ‘injerencia’, cuyo valor es el de “acción y efecto de meter una cosa en otra, de entrometerse, de introducirse en una dependencia o negocio”; así, en el ejemplo, “Se le critica su injerencia en un asunto tan delicado”.

Como el lector podrá advertir, hay cierto cruce semántico entre los dos verbos que lleva, a veces, a la duda o a la confusión ortográfica. Quizás, en algún momento y por acción del dinamismo de la lengua, se fundan en una sola forma que adopte todos los significados.

Fuentes: Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Versión online. Avance sobre la 23ª edición. (2006); Real Academia Española. Diccionario esencial de la lengua española. Madrid: Espasa. Academia Argentina de Letras (2011); Real Academia Española. Diccionario argentino de dudas idiomáticas. Buenos Aires: Santillana.

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

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3 de Diciembre de 2016|18:59
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3 de Diciembre de 2016|18:59
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  1. gracias nuevamente por el aporte tan valioso en nuestro gran idioma, de ésta forna no seguiremos errando por lo libros o escribiendo como yo. Saludos quiero más notas Nené. Oscar
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  2. Hoy aprendí una nueva palabra, que desconocía que existía de esa forma: INJERIR. Estoy feliz porque descubro que aún tengo mucho para aprender. Gracias Nené. Ésta fue una verdadera gema.
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