Los laberintos de Borges: Kodama y otro juicio, ahora por El Aleph

La obra de Borges ha llegado nuevamente a los tribunales, esta vez por el reclamo que su viuda realizó contra Pablo Katchadjian, quien escribió y publicó "El Aleph engordado". En exclusiva, la carta de descargo que el diario La Nación no quiso publicar.

En Twitter, @FriasAle

Varias veces, la obra de Jorge Luis Borges ha debido atravesar procesos judiciales, y ahora le toca a El Aleph, el cuento que le da nombre al libro que fue publicado en 1949 y que ha servido tantas veces para referirse a  Borges: a este, todos lo hemos visto citado más de una vez como “el autor de El Aleph”.

Los motivos por los que este cuento de Borges ha llegado a los tribunales lo tienen como protagonista a Pablo Katchadjian, escritor y editor, quien entre sus títulos tiene otras propuestas que tienen que ver con la intervención (utilicemos provisoriamente este término para referirnos a lo que hizo Katchadjian, en otro momento veremos por qué esto debe ser provisorio), como El Martín Fierro ordenado alfabéticamente.

¿Qué hizo Katchadjian? Escribió y publicó El Aleph engordado, un texto que, tomando como base el cuento de Borges, no es más que la sumatoria del El Aleph y los agregados, de manera que el original, de 4.000 palabras, pasó a tener casi 10.000 palabras.

De esto ha resultado que María Kodama, viuda de Borges y, por tanto, heredera de los derechos de su obra, le inició una demanda a Katchadjian por el uso del cuento sin autorización. Tal vez sea necesario aclarar que Katchadjian deja sentado en su versión que el texto original es de Borges y que de él no se ha modificado nada, sino que sólo le ha agregado, lo ha “engordado”.

Por todo esto, Katchadjian arriesga una pena de hasta seis años por infracción a los artículos 72 y 73 de a ley 11.723 (de derechos intelectuales).

Algunas voces

El libro de Katchadjian.
Una vez aparecido El Aleph engordado, Katchadjian accedió a una entrevista para La Tercera, en la que, consultado sobre el proceso de su trabajo y cómo se le había ocurrido, indicó: “Se me ocurrió sola, como un dictado de ese segundo plano que piensa estos asuntos. Un día, de la nada, escribí en mi libreta: ‘Engordar textos –p.ej. El Aleph’. Unos meses después empecé a hacerlo. Y fue bastante trabajoso, porque quería permanecer en una posición intermedia al engordar: no ser yo ni tratar de ser Borges, es decir, no perderlo a él ni perderme a mí. Sí deslizarme a veces más para uno y otro lado, pero sin llegar a ser paródico –porque no quería eso–  ni tampoco, digamos, hostil y agresivo –ya que el texto me estaba recibiendo, había que ser amable. Y sí: si El Martín Fierro ordenado alfabéticamente está hecho por un robot en un minuto, El Aleph engordado está hecho por un artesano a lo largo de varias semanas”.

Este detalle sobre cómo escribió las frases que “engordaron” El Aleph nos da una pista de que Katchadjian era absolutamente consciente, al momento de escribir, de que estaba trabajando sobre un texto ya escrito al que sólo estaba incorporándole frases, es decir, es de suponer que no hubo una intencionalidad de obtener un rédito económico ni mucho menos ocultar la autoría de Borges del texto original, motivos fundamentales a la hora de evaluar si corresponde o no aplicarle la pena prevista en la ley.

En tanto, en una entrevista publicada por Perfil, al ser consultada sobre el tema, María Kodama dejó muy en claro su punto de vista. “Es un delirio”, dijo, y se explayó sobre el concepto de intertextualidad, que de alguna manera atraviesa el debate que sobre la obra de Katchadjian pueda darse.

—Hay otro libro, titulado “El Aleph engordado”...

—Ah, ése es un delirio. Tengo que hablar con el abogado cuando vuelva de vacaciones. Parece que ese señor copia una oración de El Aleph donde Borges dice que conoció a Fulano, y a continuación agrega que sí, que él era amigo de Fulano y sigue con una historia relacionada con ello, para volver a citar a Borges y agregar otra historia más.

—De esa manera, entre oración y oración, lo va “engordando”...

—Ahora, yo siento una infinita compasión por esta gente. Porque son personas que resultan impotentes respecto de la creación. Fernández Mallo se comportó de manera discreta, seguramente consciente de su error, pero no pasó lo mismo con la gente que lo lee y lo justifica diciendo que eso es intertextualidad. Eso no lo es, la intertextualidad la aplicó Joyce y él no copió La Ilíada. La utilizó Borges con Pierre Menard y no copió El Quijote... Intertextualidad es tomar la lectura de un texto, escribir una nueva historia evocando el recuerdo de la original, que no será ésa de la que se partió.

El libro de Borges.
Esta entrevista a Kodama fue utilizado por Maximiliano Tomas para escribir para La Nación el artículo Que nadie se atreva a tocar a mi Borges: María Kodama y la industria del juicio,  en el que lanza varias acusaciones sobre la viuda de Borges, motivando una carta de descargo de Gabriela Cittadini que nunca fue publicada por ese diario porteño pero a la que MDZ Online tuvo acceso y que a continuación reproducimos:

Buenos Aires, 17 de abril de 2012

Sr. Director Diario La Nación

De mi mayor consideración:

En mi carácter de colaboradora y amiga de la Sra. María Kodama desde hace más de 20 años, me dirijo a ud. en respuesta al injurioso artículo firmado por el Sr. Maximiliano Tomas, el lunes 16 del corriente. En primer lugar, considero un acto de cobardía extrema publicar este tipo de discurso calumnioso dos días después de que la esposa de Jorge Luis Borges partiera del país para cumplir con sus obligaciones laborales. Han esperado el momento apropiado para que no pueda defenderse. En cualquier democracia que se precie de tal, debe existir el derecho a la legítima defensa, y con su proceder, ustedes se lo vienen negando desde hace años. Sólo tienen lugar en la prensa las voces ofensivas. Además de que el autor apela a una serie de lugares comunes que no tienen otro objeto que producir un golpe bajo en el lector que no esté empapado en el tema, como compararla con la esposa de un músico con la que sólo comparte el estado civil, hace ostentación de su desconocimiento sobre la tarea que cumplen tanto María Kodama como la Fundación que tiene a su cargo y que cuida incansablemente desde hace ya 24 años. Desconozco los motivos por los cuales el autor saca a la luz un tema que, como el mismo refiere, viene de larga data, pero jamás lo he visto visitar la Fundación que lleva el nombre del escritor argentino. Si lo hubiera hecho, sabría que somos muchos los que día a día trabajamos a su lado para llevar adelante la afanosa labor que se propone la institución. Somos muchos, sólo que concentrados en nuestro quehacer, resultamos más silenciosos que los pocos adversarios a los que hace referencia y que son mucho mejor recibidos en los medios para difundir bajezas que nosotros para difundir nuestra tarea.

Por otra parte, es ya un tema remanido la diferencia de edad entre los cónyuges en cuestión. En una sociedad que ha avanzado tanto en las libertades personales, resulta por lo menos retrógrado que continúen cuestionando decisiones que hacen a la vida privada de los individuos. También debiera saber que, como ya se ha explicado en infinidad de ocasiones, la reedición de los ensayos vanguardistas, no fue más que la legitimación de un material que circulaba entre investigadores y que sirvió para facilitar el acceso a la obra temprana del escritor. María Kodama nunca lo hubiera hecho si no hubiera contado con la aprobación de Borges para ello. El autor cita cifras sin ninguna fundamentación, y desconociendo, una vez más, las razones que movieron a realizar este cambio editorial. Si María Kodama gana los pleitos en la justicia europea resulta, en primer lugar, porque las leyes le han dado la razón, y en segundo lugar, porque la justicia funciona. Lamentablemente en nuestro país no podemos decir lo mismo. El caso citado en el que la Sra Kodama ha debido recurrir a los tribunales resulta de la labor de un escritor que ha hecho un uso indebido de la obra borgeana, que no necesita que nadie la “engorde”. Le pediría al autor de la nota, revise por favor los criterios de intertextualidad, citación y plagio establecidos por Julia Kristeva en sus trabajos de semiótica desde 1968 a 1978 donde establece los límites para la apropiación textual. También puede dirigirse a la obra de Michel Riffaterre o Harold Bloom quienes han estudiado en profundidad el tema. Ninguno de ellos encuentra que deformar, tergiversar o ampliar una obra ajena sea un acto intertextual.

Perseguir la verdad nunca resulta exagerado. Probablemente sea quijotesco y poco frecuente en el mundo posmoderno donde los valores han entrado en crisis, pero no exagerado. Desde el fallecimiento de Jorge Luis Borges, María Kodama soporta calumnias constantes e infundadas en silencio. Es una mujer paciente, como el mismo autor lo prueba, que ha esperado dos años para iniciar la demanda, agotando primero otras instancias de diálogo. En este mundo donde la gente opina escondiéndose en el anonimato que otorga el ciberespacio, esperemos a que la justicia tenga la última palabra.

Ruego a usted haga pública esta respuesta, dándome el mismo derecho que le ha dado al autor de esta nota. Desde ya muy agradecida, lo saluda atte.

Doctoranda María Gabriela Cittadini
DNI 22297640

La situación en este momento es de silencio de parte de ambas partes, tanto de Katchadjian como de Kodama, a la espera de una resolución judicial que determine si hubo o no plagio y, en todo caso, cuál de las posiciones prevalecerá. Pero eso es lo que va por un lado, porque, amén de la definición de la Justicia, esta confrontación promoverá otro debate: el que tiene que ver con si es válida a nivel literario o no la intervención que Katchadjian hizo del cuento de Borges y, en todo caso, qué formas de la literatura abarca. Pero esto queda para el siguiente artículo sobre el tema.

Alejandro Frias

Opiniones (2)
11 de Diciembre de 2016|07:22
3
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11 de Diciembre de 2016|07:22
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  1. Una mujer mercantilista al maximun desnudada por los medios o la dueña y protectora de una obra en el medio de mercantilistas? La critican por que ella hace lo que quiere o por no dejarle hacer lo que quieren?
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  2. cada día más abajo el diario infecto ése. Con el tata Yofre dirigiendo temas de historia jajajaj
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