El hiperrealismo de Mauro Cano llega a la galería Zurbarán

El artista mendocino inaugura hoy en la galería Zurbarán de Buenos Aires una muestra que consta de 16 obras."Fader hace un siglo inició la gran escuela de arte mendocino y ahora en Mauro Cano tenemos su continuación", afirma Ignacio Gutiérrez Zaldívar, director de la galería.

En Twitter, @FriasAle

Mauro Cano es mendocino, de profesión artista plástico, y hoy, a las 1,  inaugura en la galería Zurbarán de Buenos Aires una muestra que consta de 16 obras hiperrealistas.

La técnica elegida por Cano se relaciona directamente con lo que él mismo reseña cuando dice que sus trabajos “tienen que ver con la búsqueda incansable de la trascendencia, los seres queridos que se han ido, los espacios vacíos y abandonados. Ecos de nuestras voces pasadas, silencios colmados de gritos mudos y la belleza deteriorada por el tiempo”.

A esa trascendencia, Cano parece buscarla en un más allá que supera los límites de la tela y que está en las expresiones de sus figuras humanas, en los ojos fijos en lo que sucede fuera de lo que vemos. Y en la calma. La calma que transmiten esas miradas que no nos ven y la calma que se adivina a pesar de la luminosidad de un sol extremo que no quema, sino que acaricia.

Los personajes de Cano están en contacto con un más allá no necesariamente divino, un más allá interno, ese al que no podemos acceder.

Marcia, vendida antes
de la muestra.
La técnica del hiperrealismo demanda un extenso proceso que Cano describe de la siguiente manera: “Cuando realizo mis obras suelo trabajar en un antes de la pintura, en donde busco al modelo, me comunico con él, saco infinidad de fotografías, las selecciono, las ordeno, en ocasiones utilizo al modelo vivo, hago bocetos, pruebas de color, diferentes encuadres, reflexiono sobre su contenido conceptual, anoto en un cuaderno las posibilidades expresivas que la obra me puede ofrecer y, finalmente, me enfrento al lienzo en blanco. Después, una vez que comienzo a pintar, lo único que me interesa es la comunicación con la obra. El modelo, las fotos y la previa ya dejan de ser importantes, convirtiéndose en una simple referencia visual para lograr un ideal creativo y poder colmar las expectativas artísticas. Suelo utilizar el óleo como material fundamental en mis obras. En otras oportunidades he experimentado con diversos materiales, herramientas, soportes y temáticas pictóricas. Pero en los últimos años de mi trabajo, creo haber encontrado la piel de mis cuadros, o sea, la parte conceptual de las obras y la parte estética empiezan a comunicarse de una manera ideal, reflejándose en su soporte”. 

Las composiciones de Cano reflejan situaciones cotidianas pero con el plus de magnificarlas por los detalles, las luces y las sombras y esa conexión profunda con el entorno inmediato que los personajes viven.

Ya antes de la exposición, Cano ha vendido la obra Marcia, lo que es un buen augurio para la muestra, que estará habilitada hasta el 2 de junio.

Destino e Instante de placer, de Mauro Cano.

“Cano, la continuación de Fader”

Ignacio Gutiérrez Zaldívar, responsable de la muestra, ofreció en exclusiva para MDZ Online su opinión sobre la obra de Mauro Cano:

“El sueño de todo coleccionista o marchand es descubrir a un artista joven con condiciones extraordinarias, si además el artista vive y trabaja en el interior, la importancia del descubrimiento se potencia. Amo a Mendoza y me siento allí como en mi casa, soy amigo de Antonio Sarelli, de Bermúdez , de Rosas y de todos los grandes maestros que crean allí, pero mi aporte a su difusión no tiene el valor que puede tener para un joven de 34 años como es el caso de Mauro Cano, que además tiene una técnica que no se ha desarrollado en demasía en nuestro Arte de los Argentinos: el hiperrealismo, que la gente lo confunde con el realismo de un artista como Juan Lascano, pero es un error, ya que frente a una obra hiperrealista uno siente que está frente a una fotografía y recién cuando te acercás a ella ves que es una pintura en base a dibujo y empaste. Esta es la técnica que desarrolló a partir de los 70 el arte norteamericano con Check Close y Richard Estes como figuras descollantes, y es la técnica de este joven mendocino que está llamado a cosas mayores. A partir del miércoles 25 podremos disfrutar de su primera exposición individual en Buenos Aires que comprende obras realizadas en cuatro años, algunas de ellas le han llevado más de nueve meses y ahora salen de su taller para que sean disfrutadas por todos, porque el arte y la creación viven cuando el prójimo puede verlas y disfrutarlas y no cuando sólo las puede ver el creador y su círculo íntimo. Fader hace un siglo inició la gran escuela de arte mendocino y ahora en Mauro Cano tenemos su continuación, con otra luz y otras preocupaciones, las de un hombre del siglo XXI. Él pinta su aldea y por ello será universal. Felicitaciones Mendoza, no sólo son la tierra de las grandes vides, también lo son de grandes creadores”.

Alejandro Frias

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10 de Diciembre de 2016|13:25
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