"Hijos del poder", de Adriana Balaguer, diez casos de apellidos que marcan vidas

Sumando testimonios de cada uno de estos hijos del poder y de sus entornos, Balaguer propone una radiografía de quienes cargan con un apellido antes que con una personalidad, la que deben construir a partir de individualizarse.

¿Qué significa ser “hijo o hija de”? Y, en todo caso, ¿cómo se hace para dejar de serlo? Tomando diez casos de personalidades reconocidas, la periodista Adriana Balaguer construyó Hijos del poder (Aguilar), un libro que compila reseñas sobre las vidas de Máximo y Florencia Kirchner, Matías Garfunkel, Claudia Rucci, Ricardo Alfonsín, Pablo Moyano, Tomás Costantini, Dalma Maradona, Antonio y Fernando Aíto de la Rúa, Carlos Nair Menem y los hijos de Eduardo Duhalde.

Sumando testimonios de cada uno de estos hijos del poder y de sus entornos y en algunos casos reconstruyendo la parte de la historia del país en la que cada uno de los progenitores tuvo más participación, Balaguer propone una radiografía de estos hijos que cargan con un apellido antes que con una personalidad, la que deben construir a partir de individualizarse.

Del gusto por estar en las tapas de la revista de Matías Garfunkel y Carlos Nair Menem al esquivo deseo de estar en los medios de los hijos de Eduardo Duhalde, de los cambios de rumbo de Máximo Kirchner hasta la consecuencia en una búsqueda de la identidad como la de Dalma Maradona, cada caso muestra la forma en la que cada uno de los reseñados ha ido abriendo paso para que su nombre deje de sonar tan junto a los de sus padres.

MDZ Online pudo conversar con Adriana Balaguer, con quien dialogamos sobre aspectos que enriquecen la lectura de Hijos del poder, y el punto de partida fue los motivos que la llevaron a la elección de los personajes reseñados, ante lo que detalló: “Lo que yo busqué fueron diez personalidades cuyos padres tuvieran poder y que fueran reconocidas por la gente, y en algunos casos sólo por su nombre. Si decís Aíto sabés quién es, decís Máxi y lo mismo, decís Dalma y también. Todos ellos tienen en común eso, son personajes públicos, porque hay muchos hijos de padres con poder que no conocemos, pero estos son hijos que en algún momento se revelan con un valor especial de ellos ajeno al de sus padres.

- En el caso de los políticos, ese valor especial pareciera estar en la participación en política.

- En la mayoría de los casos, pero con Duhalde lo que tenemos es hijos que eligen quedarse fuera del rol político de sus padres, y sólo se acercan cuando sienten que realmente pueden ayudarlo frente a las acusaciones sobre el narcotráfico, ahí deciden dar la cara, en el programa de Grondona, aunque eran chicos, pero de ellos después no sabemos mucho, por eso lo interesante de ese capítulo es contar quién es quién y cómo se puede llevar una vida lejos de las cámaras, como que se puede llevar una vida de bajo perfil aunque sus padres sean famosos.

- En cuanto a Máximo Kirchner, ¿ves que tenga otras aspiraciones?

- No, la verdad que no. Más allá de todas las especulaciones que se hacen, me parece que Máximo Kirchner siempre eligió tener distancia de la política, y hoy tiene otro rol de consultor a partir de ser hijo de una madre que quedó viuda y que tiene que vivir su duelo siendo nada menos que la jefa de Estado de la Argentina. A mí me cuesta, y esto ya es parte del análisis político de la gente a la que consulté, imaginarlo como candidato a presidente, me parece que lo que él se ha propuesto con La Cámpora es tejer una red de contención para Cristina Kirchner, a quien le quedan todavía largos años de gobierno sin tener no sólo a su compañero de toda la vida y que actuaba frente a ella como un líder político e intelectual, sino también sin tener el apoyo de la CGT ni la adhesión incondicional de los gobernadores. Frente a eso está claro que era necesario un sostén, un respaldo.

- Sobre esto, una situación que se da es la de los hijos tratando de proteger a los padres, como Aíto y Antonio de la Rúa.

- Sí, de todas maneras, hay tantos casos como personas, hay puntos en común en los hijos de los poderosos, pero como pasa en la vida misma, cada uno teje con su padre una relación marcada por muchos condicionamientos. Vos mencionabas el caso de Aíto de la Rúa, que estuvo cerca de su padre aportando la experiencia que tenía en temas de comunicación y después eso le sirvió para seguir su carrera con su propia proyección en el mundo de los negocios como manager de Shakira, hoy es un hombre del show business que monta sus propios espectáculos, pero me parece que hay un poquito de todo.

- En estos diez casos, ¿encontrás algún punto en común?

- El poder de los padre es una marca de la que no todos logran desembarazarse para ser algo más de lo que acaso esa herencia les marca. Algunos lo logran, otros no, pero todos han tenido en algún momento que sortear el peso de tener padres tan reconocidos y tan encumbrados en lo suyo, y ahí mismo está la duda de cómo diferenciarse y ser más allá de sus padres. En el caso de estos chicos, a veces es muy complicado, porque es muy seductor el poder, por lo que alejarse de él es muy complicado.

Alejandro Frias, en Twitter @FriasAle

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11 de Diciembre de 2016|08:52
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