Adiós a las colas y a las tarjetas de embarque en el aeropuerto del futuro

Colas y tarjetas de embarque serán pronto historia: en el aeropuerto del futuro los pasajeros disfrutarán de un servicio automatizado y sin esperas y usarán sus teléfonos móviles para casi todo, hasta para embarcar en el avión.

Las principales aerolíneas estadounidenses han aumentado su inversión en tecnología para automatizar procesos habituales en los aeropuertos, algo que ahorrará tiempo a los viajeros y costes a las compañías aéreas. Primero llegaron los monitores para obtener la tarjeta de embarque sin necesidad de acercarse al mostrador, siempre y cuando se viajara sin equipaje.

La aerolínea Continental introdujo por primera vez esta opción en 1995 y, cuatro años después, su competidora Alaska Airlines daba un paso más y lanzaba el check-in por Internet. Hoy, seis aerolíneas estadounidenses permiten facturar desde el teléfono móvil, aunque luego hay que obtener una tarjeta de embarque de papel en los terminales automáticos del aeropuerto.

Pero este último trámite podría desaparecer en breve.Continental tiene en pruebas un sistema que sustituye las tarjetas de embarque por un código bidimensional que el pasajero recibe en la pantalla de su teléfono móvil y con el que puede pasar todos los controles de seguridad y entrar en el avión. El pasajero ahorra tiempo y la aerolínea recorta gastos al usar menos papel. Además, estos códigos son más difíciles de falsificar que los tradicionales códigos de barras impresos en las tarjetas de embarque de papel.




La Asociación Internacional de Transporte Aéreo espera que sus 240 miembros adopten antes de fin de 2010 este sistema, que podría ahorrar al sector 500 millones de dólares anuales.El aumento de teléfonos móviles con conexión a Internet permitirá utilizarlos para cada vez más servicios como, por ejemplo, elegir asientos, comprobar el estado de un vuelo o modificar una reserva tras la cancelación de un vuelo. En este aeropuerto ideal, los empleados serán una especie casi en vías de extinción y estarán allí para funciones muy concretas donde sea absolutamente imprescindible la presencia humana como, por ejemplo, facturar una maleta.

Este es el concepto de Alaska Airlines, una pequeña aerolínea estadounidense pionera en incorporar adelantos tecnológicos, en lo que la empresa llama "el aeropuerto del futuro". El "aeropuerto del futuro" de esta compañía consiste hoy en dos áreas de los aeródromos de Anchorage, Alaska, y Seattle, donde los mostradores de facturación han pasado a un segundo plano y el pasajero lo hace casi todo en terminales automáticos.

Los ejecutivos de Alaska Airlines comprobaron que los viajeros tendían a ir directamente a los mostradores para ser atendidos por un empleado aunque sólo llevaran equipaje de mano, lo que provocaba mayores colas. "Hemos logrado reducir a la mitad el tiempo de espera respecto al sistema de facturación tradicional", dijo a Efe una portavoz de Alaska Airlines. "Con otras compañías, los pasajeros van al mostrador por motivos muy diferentes, pero con nosotros sólo los que tienen que facturar una maleta están allí", añadió.

En la terminal de la aerolínea en Seattle lo primero que ve el pasajero son terminales de facturación automática estratégicamente colocados para que sea casi imposible evitarlos. Amables empleados pasean por el recinto e instruyen a los viajeros sobre su uso. Al fondo están los tradicionales mostradores de facturación de equipaje donde cada agente cuenta con dos cintas transportadoras para que, mientras termina de atender a una persona, la siguiente pueda colocar su maleta.

Según cálculos de la empresa, con este sistema un trabajador atiende a 46 pasajeros a la hora, 24 más que la competencia. Alaska Airlines ha logrado además que un 73 por ciento de sus viajeros en el aeropuerto de Anchorage facture en terminales automatizados o por Internet, frente al 50 por ciento de media en el sector.

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