Malvinas, la última oportunidad de la Junta Militar

La historiadora mendocina Beatriz Bragoni aseguró que el gobierno militar decidió el desembarco en las islas como un intento de revertir un contexto adverso. El mismo estaba signado por las peleas en el seno de las Fuerzas Armadas, las denuncias internacionales por la violación de derechos humanos y el fracaso de las políticas económicas. La situación en Mendoza. Nacionalismo y el rol de la escuela.

La guerra de Malvinas fue la última oportunidad del régimen militar para revertir una realidad adversa, en la que se mezclaron las peleas hacia el interior de las Fuerzas Armadas, el fracaso de las políticas económicas y las crecientes denuncias internacionales por la violación sistemática de los derechos humanos. Esa es la visión de la historiadora mendocina Beatriz Bragoni, quien aseguró que la causa Malvinas despertó la sensibilidad nacionalista, porque es uno de los símbolos más representativos de la política cultural argentina, entendida como pérdida y como derecho.
A treinta años de la guerra, la investigadora del Conicet y profesora de Historia en la Facultad de Derecho de la UNCuyo, desmenuzó el momento social, económico y político por el atravesaba el país en 1982, y que llevó a la Junta Militar a tomar la decisión de desembarcar en las islas Malvinas.
 
- ¿Cual era la realidad social y económica de Argentina antes de la guerra?

El año 82 era crítico. Por una parte se habían puesto en evidencia los diferentes grupos que competían dentro de las Fuerzas Armadas, por lo que estas no eran un todo compacto. Por otro, el gobierno militar tenía severos problemas para sobrevivir intacto, tanto por la violación de los derechos humanos como por el fracaso de las políticas económicas. Estos procesos estaban mostrando síntomas de una conflictividad social muy elevada y es la que se pone en evidencia en marzo de 1982, después que el gobierno de Viola había intentado abrir el diálogo con las fuerzas políticas, un gesto que fue mal visto por otros sectores del gobierno, lo que determina su caída y su remplazo por Galtieri. Esto es en diciembre del 81 y es en esos meses cuando se condensan conflictividades sociales importantes que se ponen de manifiesto el 30 de marzo cuando hay una movilización social, popular a las plazas y es en Mendoza donde se registra el único muerto, Benedicto Ortiz.

- ¿Y cuál era la realidad de Mendoza?

Mendoza, gobernada por Cejuela (Bonifacio), tampoco estaba muy bien, no sólo en relación al efecto que había tenido la violación de derechos humanos en la provincia, sino que también estaba cruzada por la gran crisis vitivinícola. La Provincia vive una gran transformación a raíz de la reducción del consumo de vinos en todo el país y también de un fenómeno que fue el catalizador de la vitivinicultura centenaria que fue el caso Greco. Hay que tener en cuenta que la economía regional era muy distinta a la de ahora, en ese momento la vitivinicultura representaba el 70 por ciento del Producto Bruto Geográfico, hoy estamos en un escaso 10 por ciento. Es decir, que si le iba mal a la vitivinicultura y le iba mal a Greco, con la concentración que estaba teniendo debido al traspaso de empresas legendarias, le iba mal a la provincia.


- En ese contexto el gobierno militar decide el desembarco en las islas

Los especialistas dicen que el único nexo que tenían los distintos grupos de las Fuerzas Armadas era la llamada lucha contra la subversión, y que, una vez cerrada con el número de desaparecidos que hubo, con los centros clandestinos, se quedan sin un interés común. En ese juego de relaciones políticas muy complicado es cuando se instala el tema Malvinas como una oportunidad, o como una aventura, mientras otros la toman como una posibilidad de refundar el régimen, con un motivo que iba a sensibilizar a muchos argentinos. Pero para muchos de ellos no era una guerra, sino un acto de presencia; porque pensaban desembarcar y luego negociar en otros términos con Inglaterra, confiaban en que era una manera de traccionar a su favor la negociación y obtener así el reconocimiento de los derechos soberanos por otra vía. Es decir, que ellos no imaginaban que no iban a haber más negociaciones, tampoco calculaban que la OTAN y los Estados Unidos iban a apoyar a Gran Bretaña. Entonces ahí aparecen un montón de especulaciones, que si eran ingenuos, que no eran tan ingenuos. Ahora, no era la idea sólo de los militares, sino que mucha gente creía que se podía hacer la guerra e incluso que se podía ganar.

- En muchas ciudades del país los argentinos festejaron el desembarco

En este tema se pusieron de manifiesto las sensibilidades nacionalistas, la efervescencia popular, ese orgullo de sentirse argentino. El tema Malvinas  es muy delicado y sensible a la cultura política argentina, por cuanto a través de la escuela y a lo largo del siglo XX  fue colocado como uno de los símbolos más representativos de la cultura política argentina, entendida como pérdida y como derecho. Yo era estudiante de Historia y recuerdo que se celebró el desembarco y los profesores terminaban diciendo: esto se lo debemos a generaciones y generaciones de maestras argentinas que repitieron en sus aulas “Las Malvinas son argentinas”.

- La escuela tuvo un papel preponderante

Sí, pero esto no es un invento de la junta, sino que arranca en los años 30, cuando el nacionalismo argentino adquiere un tinte antiimperialista muy grande, porque denuncia la presencia de Gran Bretaña en los intereses argentinos. Es Alfredo Palacios, el dirigente socialista, quien propone al Congreso discutir la soberanía de las Islas, es decir pone el tema en agenda. Palacios no sólo se queda con eso sino que propone traducir el ensayo Las Malvinas, del intelectual francés Paul Graussac, quien fue director de la Biblioteca Nacional, que postula la tesis que justifica el reclamo argentino sobre el archipiélago: Las Malvinas son una continuidad territorial de la Patagonia y como argentina hereda los territorios de España, por eso las Malvinas son argentinas y los otros son usurpadores. Además, Palacios propone que el texto forme parte de la currícula. Es en el 41, durante la llamada década infame, que ponen como contenido obligatorio  en la enseñanza primaria y secundaria el tema Malvinas.

- ¿Eso colabora para que sea una causa nacional?

Malvinas se convierte en causa nacional y popular por la acción oficial y por el sistema educativo. Eso es lo que explica que no haya ningún nacido después de los ‘40 que no haya tenido en sus textos escolares algo que ver con Malvinas. El tema Malvinas es caro a la cultura política argentina, a la cultura histórica, en un tema que cruza a la sociedad política y civil. Después de 30 años del acontecimiento del 82 evidentemente estamos en otro lugar, donde la vía pacifista, diplomática y democrática se convierte en la más aceptada para reclamar por lo que se sigue pensando y viviendo como un derecho.

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11 de Diciembre de 2016|01:07
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