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Para motivarse El Betis convoca a un DJ que echa manos a "Resistiré"

El Betis recurrió otra vez a Paco Chaparro cuando la temporada se le torcía a Héctor Cúper. Este profesor de escuela, motivador nato, fanático del atletismo y que ya ha pasado con holgura la sesentena, instauró en el vestuario con sus canciones una nueva manera de cambiar las cosas.

En cuanto a motivaciones y paradigmas para evadir la falta de concentración, los deportistas podrían escribir varios libros en los cuales compartir sus “pequeños secretos” a la hora de  minimizar los "indeseables" errores.

Ya recogimos en una nota anterior lo que hace Rafael Nadal para no naufragar cuando el fragor del partido no da respiros. Se anota tres o cuatro “cosas”, según su tío “Tino” y la máquina de ganar no falla.

Esta vez el caso hace foco en El Betis español, cuyo plantel recurre en casos de “emergencia” a unos temas musicales. Claro, “tirados” por un DJ que, en éste caso, el viejo conocido Paco Navarro, un sevillano que “ama su cuerpo”.

Como si fuera poco, la nota es una hermosa pieza que describe momentos, paisajes y estados de ánimo. La nota que no posee firma pertenece al Diario de Noticias, donde todos entienden que hablar de un “trianero” se refiere a alguien relacionado íntimamente con un barrio de Sevilla.

Y con el nuevo DJ se baila así

A las 7 de la mañana, allá por Heliópolis, un barrio tranquilo y residencial de Sevilla, con mucha zona verde y poco transeúnte, un hombre en edad de jubilación se pega unos palizones de muerte, de hora y media, devorando millas con las Kelme que calza. Cualquiera podría pensar que es un maratoniano entrenándose para su último desafío o el típico ex jugador que se previene en salud saliendo todas las mañanas a hacer carrera antes de juntarse con los amigos a jugar al mus.

El señor en cuestión cultiva su cuerpo y no descuida su mente. Activa sus reservas de ácido láctico a la vez que pulsa la tormenta de ideas del nuevo día, la estrategia, el estímulo, la táctica y la convicción. Cualquiera podría pensar que este hombre es, sin más, un bombero retirado que elucubra sobre la quintaesencia del cortafuegos, o un político al borde del abandono que se distrae con el footing mientras rememora todas sus enmiendas. Con lo bien que dicen que se vive en el fútbol, quién va a pensar que ese varón de 65 años que danza con el chándal de par de mañana es el entrenador del Betis cociendo el próximo entrenamiento antes de desayunar con los suyos.

Paco Chaparro, que no es sevillano sino trianero, un mundo aparte de Híspalis, barrio florido y flamenco, de pillos, peones y cante jondo, es ese corredor que, para cuando sus jugadores amanecen, ya ha recorrido campo a través media periferia sevillana cobijado en su fachada poco relevante (le gusta pasar inadvertido y que nadie le moleste en ese rato de esparcimiento). En las concentraciones, rodar es su desayuno y, además, una parte más de su método. En la revista Runners World , una biblia para los devotos del atletismo, charlaron con Chaparro acerca de su afición al trote y afirmó "siempre corro solo por la incompatibilidad de horarios y aprovecho ese tiempo con la única pretensión de estar en forma y para relajarme y pensar estrategias, resolver problemas y recordar cosas que quiero ensayar en el campo".

Una vez recogida la mochila del fondista, Chaparro desembarca en la Ciudad Deportiva del Betis y desembala la maleta del disc jockey. Dj Chaparro, le llama alguno de sus discípulos, después de que el técnico repusiera el single Resistiré , del Dúo Dinámico, en la lista de sintonías de su personal.

"Resistire - Paco Chaparro"

El trianero recurrió a esta canción en el partido en el que tomó el testigo de Héctor Cúper, en diciembre ante el Villarreal, y su portero portugués Ricardo afirmó que aquel soniquete le había dado fuerzas para continuar jugando pese a que estaba lesionado. La minicadena, en la que también suena el Sobreviviré de Gloria Gaynor, la sintonía de la película Rocky o alguna melodía de Celia Cruz, es un recurso añadido a la pizarra. Si pudiera, Chaparro conectaría el altavoz para que se oyera bien alto Camarón, "pero los extranjeros no sé si podrían entenderlo".

Uno, la confianza Como estimulador el técnico no tiene precio. El bético se encargó de encofrar la moral de sus hombres nada más ponerse al frente del equipo. Incentivarles la confianza para mejorar el juego. El primer día en el vestuario, les regaló una pulsera con la frase Tú eres importante para mí y poco después empezó a colgar mensajes animosos en el vestuario, inspirados en las lecturas del argentino Jorge Bucay (De la autoestima al egoísmo ), incluso en las tácticas militares que se reflejan en El arte de la guerra, un libro de hace dos milenios del chino Sun Tzu. Para Chaparro calar en los jugadores, que interioricen su mensaje, es el primer mandamiento. No podía ser de otra forma para un profesor que ejerció durante más de dos décadas.

Dos, esos golitos Si de algo no le tenían que enseñar nada a Chaparro es de la idiosincracia del Betis, por cuya cantera pasó como jugador hasta los 25 años. Después militó en el Rayo, Recreativo y Extremadura hasta que una lesión de rodilla le dejó en el dique seco. Como entrenador, empezó en este último club, siguió en el Cádiz, Isla Cristina, Granada, en el Betis con Luis del Sol, Écija, Xerez y vuelta a Heliópolis, donde la pasada temporada tuvo que dirigir, tras la destitución de Luis Fernández, el último partido de Liga en Santander. Allí les salvó. En su haber cabe un repunte ofensivo del equipo, donde ha recuperado a Sobis, Pavone, Mark Gonzalez y, sobre todo, Edú, el mejor cabeceador de la Liga. Habitualmente sólo cuenta con 15 jugadores (Ricardo, Damiá, Melli, Juanito, Vega; Arzu, Edu, Capi, Rivera, Mark Gonzalez y Pavone -de once- y Juande, Odonkor, Caffa y Sobis -como suplentes-).

tres, un palizón Un tipo que cuida tanto su forma no podía dejar de lado la preparación física. Chaparro es, además de motivador, un buen y minucioso maestro del estado físico de sus hombres y un técnico que se deja las pestañas por el club. Él mismo se arremanga cuando hace falta, como en el Isla Cristina, donde pagaba el campo cuando no cobraba nadie en la plantilla y logró subir, o en el Écija, donde entrenaba, regaba el césped y daba masajes. No se le cayeron los anillos.

CUATRO, MENOS LOBOS De todas formas, Chaparro, que parece haber suavizado con los años su carácter marcial para el trabajo, no ha sido agua bendita para el beticismo. El boom inicial no se mantuvo el tiempo suficiente como para que el Betis se escapara del pozo. Así que ahora, con las cosas serias, cambia las canciones por otro tipo de oratoria. Dice que sus hombres "tienen que ser como un lobo: escondernos en la oscuridad y ser los que ataquen, no la presa". Menos lobos. Sólo tienen 32 puntos.

"Juntos resistiremos"

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