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Mendoza, la gran plaza futbolera del país

Desde hace varios años, Mendoza ha tenido un importante crecimiento a nivel futbolístico en los distintos torneos federales. La dirigencia se dio cuenta de que el fútbol no se juega sólo en nuestra provincia, y que los éxitos deportivos hay que conseguirlos a nivel nacional para poder trascender.

“Los torneos regionales dan pérdida”. “Hay que jugar en la liga mendocina”. “Nosotros nos tenemos que hacer fuertes en Mendoza”. Esas eran las frases de algunos dirigentes mendocinos a mediados de la década del 80. Qué equivocados estaban.

¿Alguien tiene alguna duda de que el Deportivo Maipú no perduró en el Nacional B porque todos hicieron lo imposible para que así fuera? Jugar el por aquel entonces denominado Nacional B no era para nosotros, decían algunos. El Cruzado, allá por 1985 se proclamaba como el mejor equipo de la provincia y accedía a jugar una clasificación, que ganaría, para disputar el segundo torneo más importante a nivel nacional, nada más y nada menos. Sí que había equipo para no durar sólo seis años en la categoría sino también para ascender. Murcia; Rógel, Lamolla, Scatolaro, Villareal, Gallego Soto, Cometa Muñoz, Marabelli, Pralong, Pato Zuin, Gauto, y Álvarez eran algunos de los jugadores que alimentaban la ilusión en la temporada 86/87. Esta fue la mejor campaña del Botellero, ganando 18 de los 42 cotejos y accediendo al octogonal, cayendo en esta fase ante Colón de Santa Fe.

El fútbol magnánimo estaba a un paso, pero al Cruzado no lo dejaron llegar. Algunas decisiones del mayor organismo futbolístico de nuestra provincia imposibilitaban estas ambiciones. Ya por aquellos años, había algunos dirigentes con pensamientos progresistas que se daban cuenta de que el fútbol cambiaba, se profesionalizaba y se nacionalizaba. Desde Garibaldi 87, las determinaciones eran aberrantes, como programar el clásico doméstico de la fecha en el mismo día y horario que la presentación del Deportivo Maipú contra un Banfield, Lanús, Instituto de Córdoba, o cualquier equipo grande del ascenso por aquellos tiempos.
Finalmente, luego de seis años, Maipú volvía adonde querían todos los que no entendían de esto.

La verdad es que hablar de aquellos hechos  provoca un poco de dolor, y hasta vergüenza.

Pero, para el bien de nuestro fútbol, los pensamientos cerrados y retraídos fueron cambiando.

El fútbol, en los últimos años se fue federalizando, y con la inclusión de los distintos torneos argentinos, la posibilidad para acceder a alguno de ellos creció. Y ser protagonista, con la ambición de acercarse cada vez más a los poderosos, era una buena opción para no dormirse.

Mendoza tiene hoy a ocho equipos entre los cuatro torneos más importantes de la Argentina.

Lamentablemente ya no disponemos de una plaza en la primera división. La participación de Godoy Cruz quedará marcada a fuego, ya que Mendoza llevaba más de veinte años sin fútbol grande. No alcanzó, pero sirvió para instruirse de los errores que se cometieron en aquel momento, y que terminaron de sepultar al Expreso en el descenso, desfavorecido por el maldito promedio.

El segundo torneo del país, la Primera B Nacional, para muchos el certamen más competitivo, alberga en esta temporada nuevamente al Tomba y a Independiente Rivadavia. Por ahí, con realidades diferentes pero ambos ya afianzados a la categoría y esperando recuperar la plaza que le “pertenece” a Mendoza en la elite del fútbol nacional.

Por su parte, el Torneo Argentino A se alimenta de dos instituciones como lo son Gimnasia y Esgrima y la Asociación Atlética Luján de Cuyo, que por estos períodos no atraviesan un gran momento deportivo, pero que ocupan un lugar preponderante en el tercer campeonato.

El Argentino B ya les ha quedado chico a algunos equipos. Maipú, sin dudas, está por encima de todos. Claro que esto lo tendrán que ratificar los de Sperdutti en las instancias decisivas. Argentino, San Martín y Guaymallén son los que no le quieren perder pisada al Cruzado y también se ilusionan con trepar un peldaño.

Y luego vienen los diferentes clubes de nuestra provincia que intervienen en el Torneo del Interior, derecho que obtienen de haber salido campeón en la liga de origen o mediante una clasificación a base de logros deportivos.

Por esto, es que Mendoza se ha convertido en la gran plaza futbolística del interior del país. Obviamente que hay quienes podrán decir que Tucumán o Córdoba se merecen ese escalafón. Lo cierto es que nuestra provincia crece a pasos agigantados en esta avaricia por figurar bien arriba y lo demuestran las convocatorias partido a partido. Día a día las parcialidades de los distintos conjuntos acompañan a los clubes y eso hace fuerte a las instituciones, instituciones que nunca dejaron de ser grandes, pero que se adormecieron durante muchos años, acompañadas de la mediocridad dirigencial…
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