La odisea de una familia desnuda problemática habitacional en Las Vegas

Se trata de un matrimonio con dos hijas pequeñas que construyó su hogar en esta localidad de Luján hace 4 años, sin habilitación municipal. Un vecino los ha denunciado y temen el desalojo. La comuna no ha tomado una decisión, pero sostiene que, en esa zona, hay un total de 44.000 metros cuadrados ocupados de forma clandestina.

Laura Escofet y su esposo Sergio Cortés viven desde hace 4 años en Las Vegas, Luján de Cuyo. Vinieron desde Buenos Aires, con la intención de ofrecerles a sus dos hijas de 4 y 2 años, respectivamente, una vida alejada de los problemas de las grandes urbes. Y la villa cordillerana cercana a Potrerillos parecía ideal para cumplir con este sueño. Eligieron un lugar cercano del arroyo Las Mulas y allí Sergio, que es arquitecto, planificó la casa con material de la zona.

Sin embargo, el paraíso no sería tan ideal, pues la familia eligió edificar su hogar de manera clandestina en terrenos de la Municipalidad de Luján de Cuyo. Y, al construir cerca de un cauce de agua, también el Departamento General de Irrigación tuvo injerencia en esta situación irregular, al enviar a sus inspectores para verificar si el baño de la vivienda desagotaba sus efluentes cloacales en el arroyo.

El asunto se ha complicado aún más a partir de la disputa que la familia Cortés mantiene con un vecino cercano, de apellido Moreno, quien ha presentado denuncias tanto en la Fiscalía de Estado como en la comuna por este hecho. Asimismo, existen denuncias cruzadas en la subcomisaría de Potrerillos por la forma en que se realizó la notificación de un posible desalojo por parte de supuestos inspectores.

Mientras desde el municipio se muestran cautos a la hora de tomar una acción de desalojo, Laura y Sergio viven días de incertidumbre ya que temen, según se han enterado por terceros y no por organismos oficiales, ser obligados a abandonar los terrenos que ocupan en poco tiempo. 

La cautela del municipio

En la Asesoría Legal de la Municipalidad de Luján, ya existe un expediente a partir de las denuncias efectuadas por Alfredo Moreno, vecino de la familia Cortés. Desde la comuna, han confirmado que se trata de un caso de usurpación de terrenos públicos y que, por ello, la familia no cuenta con habilitación correspondiente para construir.

No obstante, los abogados de la comuna consideran que se trata de un asunto complicado, porque a pesar de que la vivienda se encuentra en terrenos municipales, también tiene injerencia otro organismo del estado, en este caso, el Departamento General de Irrigación por situarse cerca del cauce de agua.

“La casa ha sido erigida muy cerca del arroyo, lo cual ya es peligroso porque la corriente puede crecer y llevarse la vivienda”, han señalado desde la municipalidad.

Cuando se asentó la denuncia en Fiscalía de Estado, la municipalidad envió a su delegado en Potrerillos para que constatara las principales irregularidades que denunciara Moreno. Esto ocurrió en 2004, cuando Sergio comenzó a levantar su actual vivienda. “Cuando empezó la construcción, fuimos a verlos para notificarles que se encontraba usurpando terrenos públicos”, explica el delegado municipal de Potrerillos, de apellido López. “Entonces, se labró un acta, porque además estaban edificando sin habilitación del municipio.”

Por su parte, el Departamento General de Irrigación también tomó cartas en el asunto, pero aclaran, antes de recibir el pedido de informe desde la Fiscalía de Estado. Al respecto, el inspector de cauce de arroyo Las Mulas, Carlos Trotein, aseveró que “denunciamos esta situación en la fiscalía correccional, básicamente por dos aspectos. En primer lugar, por si hubiera contaminación en el arroyo. En segundo, por temor a un crecida extraordinaria del agua, para proteger a las personas que están allí por un posible aluvión.”

En este sentido, Trotein afirmó que “los especialistas en contaminación  de la repartición no constataron el vuelco de afluentes cloacales ni contaminación sobre el arroyo Las Mulas”, por parte de la vivienda de Laura y Sergio.

La denuncia de Moreno también radicaba en los ruidos molestos que se producían, sobre todo, los fines de semana, cuando a la casa vecina llegaban músicos y gente a acampar. Incluso, pesan también acusaciones más graves, como la tenencia de estupefacientes, algo que no habría sido comprobado.

En tanto, el municipio de Luján no ha querido apurarse a tomar alguna acción ya que, aclaran, todavía están estudiando la situación, teniendo en cuenta que se trata de una familia que tiene dos niñas pequeñas. Por el momento, sólo han optado por enviar al delegado de Medio Ambiente, una novedosa figura que sólo existe en Luján, para responder al pedido de informes de la Fiscalía de Estado. Y esperan que la familia se acerque al municipio para “blanquear” la situación.

El año pasado, la municipalidad realizó el desalojo de varias familias en la Avenida del Sol, en Potrerillos, que comenzaban a instalarse en un terreno municipal. Esta situación pone en evidencia que habría otras personas en idéntica situación que Laura y Sergio. Para el referente municipal de esa zona de alta montaña, “la población y la edificación ha crecido de una manera desmedida. En este momento, habría 44.000 metros cuadrados clandestinos, es decir, no autorizados por la municipalidad de Luján”, afirmó López.

De hecho, según cuentan los pobladores de siempre, “Las Vegas nació así, con gente que se mudaba a un terreno fiscal, empezaban a construir, alambraban y después de mucho tiempo lograron ganarse el derecho de quedarse con esas tierras.”

El temor de la familia

“La municipalidad hasta el momento no ha venido legalmente a hablar con nosotros”, indicó Laura Escofet. Y aclaran que tampoco se les ha notificado de alguna denuncia en la Fiscalía de Estado.

La familia Cortés vislumbra que se trataría de una operación efectuada por Alfredo Moreno. “Es un vecino que está moviendo gente en la municipalidad para echarnos, y que es propietario de varios terrenos” en esa zona de montaña, indicó la mujer, que es cineasta. 

El problema llegó a su extremo el año pasado, cuando la familia fue visitada por inspectores municipales. Según Laura, les dijeron que se tenían que ir de esas tierras, pero de una manera muy violenta.

“Vamos con Sergio al kiosco del barrio. Allí nos encontramos con estos supuestos inspectores”, contó Laura.

“Hay una pequeña charla con esta gente, pero nos volvemos a la casa. Cuando llega mi marido, que estaba trabajando, observó que los inspectores habían dejado una nota en el lote de adelante de la casa. No fueron ni nos golpearon la puerta, la dejaron ahí. Sergio lee el papel que dice que en 48 horas teníamos que irnos del lugar. La nota no tenía ninguna identificación. Mientras se estaban yendo en el auto, Sergio sale a correrlos para pedirles explicaciones, pero no se detienen. Entonces, él se pone delante del auto y allí se dirigen de una manera muy violenta. Y hasta dan a entender que tienen un arma. Mi marido les dice que vayan juntos a la comisaría para aclarar las cosas.”
 
Por este hecho, hubo denuncias cruzadas entre los empleados municipales y la familia, radicadas en la subcomisaría de Potrerillos.

Ante esta situación, el matrimonio consiguió entrevistarse con una funcionaria de Obras Privadas de la comuna. Aquí es donde empiezan a desconfiar, ya que la funcionaria les habría dicho que ningún inspector había sido enviado a notificar un desalojo.

Laura y Sergio también se quejan de que “recibimos presiones todo el tiempo de parte de Moreno, que denuncia permanentemente cosas gravísimas, por ejemplo, que vendemos droga o que contaminamos el arroyo”.

Sin embargo, también aclaran que “cada vez que la policía ha venido acá, ha dado un buen reporte al fiscal. Esto pasó hace dos años. Finalmente confirmaron que no estábamos en cauce de arroyo, sino en terreno fiscal”. Por ello, de acuerdo con la familia, el fallo habría sido favorable para que siguieran viviendo allí.

Uno de los aspectos de la denuncia, precisamente, sería la contaminación de las aguas por los afluentes del baño. Sin embargo, Laura explicó que su esposo procedió “a mostrarle al delegado ambiental el pozo séptico, que se encuentra a más de 40 metros del arroyo. También hay que aclarar que la casa está a 30 metros del río.”

Además, destacan que las actividades culturales –por ejemplo, el día del niño- que realizan en su casa, “son apoyadas por el resto de los vecinos”. La familia cuenta con un permiso expedido por la municipalidad para trabajar como artesanos en la zona de Las Vegas.

Opiniones (2)
19 de octubre de 2017 | 06:57
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19 de octubre de 2017 | 06:57
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  1. Soy vecino de esta buena gente, y resulta que antes que estuvieran ellos tube 2 robos, cuando ellos llegaron se acabo todo jamas me a faltado algo, es importante tener viviendo a alguien en la cuadra devido a la despoblacion durante la semana, de lo contrario quien denuncie a estas personas que se encargue de pagar una vigilancia las 24 hs. todos los dias del año.
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  2. VIVIENDAS ARTESANALES, BASTAS DE JIPPIES, PORQUE NO REVISAN SEGURO QUE PLANTAN MARIHUANA. DEJENSE DE JODER, MANDEN LA TOPADORA Y ROMPAN ESE RANCHO "ARTESANAL". AHORA CUALQUIER BOLUDO VIENE HACE CUALQUIER COSA, SIN PLANOS SIN NADA Y EL ESTADO PARA PROTEGERLO NNO LE TIENE QUE DEMOLER, PERO POR FAVOR. BASTAS DE ZURDITOS Y BOLUDOS QUE ESTAN AL PEDO Y NO SABEN OTRA COSA QUE DORMIRSE LA MONA.
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