Habla el padre de la chica baleada: "Esperamos que todo salga bien"

Lo dijo el padre de Yésica Leiva, la niña que recibió un disparo en un presunto enfrentamiento entre hinchas de Godoy Cruz e Independiente. Los médicos esperan intervenirla para extraerle el proyectil.

Julio Leiva ha pasado la noche en vela en la guardia del Hospital Humberto Notti. Cuenta que recién al mediodía volvió a su casa, en la Villa del Parque –Godoy Cruz- para darse un baño. Es un hombre sencillo a sus 35 años, al que le tocan vivir momentos difíciles junto a su familia. Su hija Yésica, de 12 años, está en terapia intensiva, por un balazo que recibió luego de un presunto enfrentamiento entre hinchas de Independiente Rivadavia y Godoy Cruz tras finalizar el partido entre el Tomba y Atlético Rafaela.

“Yésica está estable, nunca perdió el conocimiento, ha estado lúcida desde que la trajimos acᔠcomenta Julio con la voz cansada, pero también con cierto ánimo de esperanza en sus pequeños gestos.

“Le hicieron una tomografía esta mañana y salió bien. Y mañana le tienen que hacer otros estudios. Los médicos están esperando que se deshinche esa zona, para poder sacarle el proyectil”, agrega el padre.

De acuerdo con los médicos, aparentemente el proyectil no ha tocado zonas vitales. Constataron que la bala tiene orificio de entrada pero no de salida, en el parietal izquierdo.

A la hora de remontar ese momento de angustia en la noche del domingo, de tener que darse cuenta de que su hija no se había lastimado por un juego de niños y de tener que, a continuación, correr con ella en brazos hasta el hospital Lencinas -que se encuentra cerca de su vivienda-, Julio intenta encontrarle un sentido a todo esto, mientras observa el techo de la sala de espera.

“Fueron a la pizzería con mi señora –Laura, de 36 años y, al igual que Julio, empleada de comercio-, las dos nenas junto con una amiguita. A los 15 minutos volvieron a buscar las pizzas que habíamos encargado. Eran las 21.40, más o menos. En ese momento, ya había terminado el partido y empezaba a pasar la gente del Tomba festejando. Entonces mi señora me dice que escuchó un tiro. Salgo y la veo que está tirada en el asfalto. Lo primero que pensé es que se había caído jugando. Me arrimo y la toco, pero ahí nomás sentí que estaba desvanecida. ¿Qué te pasa?, le pregunto. Empezó a balbucear, porque no podía hablar ni hacer pie. Tenía un hematoma y entonces ahí vi que tenía una bala en la mandíbula. No hemos querido hablarle para que no recuerde esos momentos.”

En el Hospital Lencinas, Yésica recibió los primeros auxilios, pero después tuvo que ser trasladada al hospital para niños en Guaymallén.

“Para mí, ha sido un proyectil que se han tirado entre los hinchas, supuestamente”, indica el padre, “pero nadie se ha arrimado a decirnos qué es lo que habían visto. Y ni siquiera su hermana pudo advertir desde donde se había “perdido” esa bala. “Ella también creía que Yésica se había caído porque estaban jugando. Ni cuenta se dio del disparo.”
 
Se sabe que, tradicionalmente, esa popular barriada donde vive la familia de Yésica, por su cercanía con el parque General San Martín, ha aportado numerosos hinchas a Independiente Rivadavia. Cuando Godoy Cruz estaba en primera y su parcialidad volvía del estadio Malvinas Argentinas, muchos de ellos tenían que cruzar por el Corredor del Oeste. Esto obligaba a la policía a realizar operativos de seguridad para evitar mayores problemas. Sin embargo, esto no siempre fue así, y a veces se vivían enfrentamientos, donde los hinchas de la Lepra apedreaban los colectivos de la línea 30 que los barras del Tomba tomaban para llegar hasta la Plaza de Godoy Cruz.

“Ahora que Independiente juega en su cancha, todo está más tranquilo. Pero antes se tiraban piedras cuando bajaban en los colectivos. Hace un año atrás, hubo un enfrentamiento entre la policía y los hinchas, parecía una película de indios y vaqueros porque unos se tiraban con piedras y otros con balas”, recuerda Julio.

Precisamente esto es una de las cosas que un allegado a la familia critica, al acercarse, apurado por la bronca. “Esto es responsabilidad de la policía, porque no estaban haciendo el operativo.” En tanto, un compañero de trabajo de Julio, remarca “dónde están los derechos humanos, ahora no hay ninguno acá ¿Vos ves alguno de esos abogados?”

“Creo que esto pasa porque la justicia está mal, que no deja que la parte política haga lo que tenga que hacer”, piensa Julio, en voz alta. “Los policías están atados de manos, y los delincuentes tienen diez abogados. Pero yo me pregunto ahora dónde están los Derechos Humanos de los que hablan. Nadie del gobierno ha aparecido hasta ahora.”

“Hasta el momento, no hemos ido a ninguna comisaría para hacer la denuncia, salvo los datos que nos ha tomado la policía en la guardia del Lencinas. Es que hemos estado acá en el hospital esperando para ver cómo está.”

“Hasta ahora no me ha presentado ningún novio”

A los 12 años, Yésica cursa 7º grado en la escuela Petrolero Argentinos, del barrio SUPE. “Gracias a Dios es una buena alumna, nunca ha tenido problemas. Es una nena tranquila. Ermitaña, como le digo yo. Llega de la escuela y le gusta mirar Utilísima, por eso nosotros le compramos cosas para que ella haga manualidades. También le gusta ver dibujitos y películas, aunque ya las haya visto mil veces, ella no se cansa. Es muy apegada a nosotros”, resume el padre.

“Ella siempre me dice que le gustaría ser modelo y abogada, porque le gusta la plata. Ese es su sueño. Vive pensando en positivo porque tiene la autoestima alta”, afirma con orgullo Julio y, a continuación, se despide de un familiar.

“Los fines de semana sabemos ir a andar al parque en bicicleta, cuando yo no trabajo. Todavía no me presentó ningún novio y que no me lo presente. Aunque parezca grande físicamente, es muy aniñada.”

“Tengo 35 años viviendo acá, he crecido en este barrio”, reseña el padre, “y nunca hemos tenido problemas con nadie. Hace dos o tres años, los de Investigaciones nos allanaron la casa sin motivo. Estábamos durmiendo y nos rompieron la puerta los del GES, como si fuéramos delincuentes. Hicimos la denuncia, pero nunca pasó nada.”

En los familiares de Yésica, a pesar de la sensación de gravedad e incertidumbre, se manifiesta cierta esperanza. Pero se los nota cansados, como si en lugar de una noche, fueran más de mil las que han pasado en una sala –como la del Notti- que a veces parece sacada de una película de guerra.

“Estamos muy tristes, apoyados por muchísima gente, familiares, amigos, compañeros de trabajo, que están esperando que todo salga bien”, comenta Julio, antes de volver con su esposa Laura.

Opiniones (1)
22 de agosto de 2017 | 11:25
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22 de agosto de 2017 | 11:25
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  1. ya hubo otro hecho parecido cuando los barra "brava" de godoy, por decir brava por q le pegaron a un nenito de 8 años y a su abuelo de mas de 80 por q el nenito tenia la camiseta de independiente... se les subio la moda a la cabeza a esos...
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