Breve historia de la Fiesta Nacional de la Vendimia

A lo largo de más de 70 años, la Fiesta de la Vendimia permanece, cambia y evoluciona. Con más o menos aplausos, con más o menos dificultades socioeconómicas y políticas, siempre en procura de celebrar nuestro trabajo y nuestro arte, la fiesta es una parte insustituible de la biografía de todos los mendocinos.

Desde 1936 hasta hoy, año tras año, la celebración de la Fiesta Nacional de la Vendimia significa mucho más que los desfiles de las reinas departamentales, los carros alegóricos, la música cuyana, los bailes típicos y infaltables fuegos artificiales.

A lo largo de más de siete décadas, como un enorme espejo, ha reflejado los avatares políticos, sociales y económicos de nuestra provincia y del país. Ha padecido inesperadas tormentas que arrasaron las cosechas y un terremoto que enlutó a muchos barrios, ha sufrido reiteradas crisis institucionales y económicas, ha sido usada para la propaganda política, para la intimidación y la censura.

Sin embargo, mantiene, no sin esfuerzos y con desiguales resultados, el espíritu festivo que le dio origen: la celebración del vino y del paciente trabajo en las viñas, bodegas y laboratorios donde especialistas crean el producto del cual nos sentimos tan orgullosos. Aquí, una breve historia de ese recorrido.

Los orígenes

Con una antigua tradición enraizada en la cultura clásica grecolatina, la celebración de la vendimia se remonta en Mendoza al siglo XVII. En nuestra provincia esta industria se había iniciado por 1632, gracias a los oficios del corregidor Juan de Adaro y Arracola.

Hacia 1800 se había instituido una celebración anual llamada "Fiesta de las chinas", donde en galpones iluminados con candiles de grasa,  inmigrantes y criollos se mezclaban con el rasguido de las guitarras, se disputaban las bellezas de las “chinas” y bebían vino nuevo.

El origen de nuestra festividad tiene otro antecedente en 1913, cuando Mendoza fue elegida sede del Segundo Congreso Nacional de la Industria y el Comercio. Merced a la iniciativa del español José Trianez Díaz, se realiza por primera vez una fiesta, fuera del ámbito de las hileras donde los trabajadores celebraban el final de la cosecha tocando la guitarra, cantando y bailando cuecas y gatos cuyanos, para posteriormente elegir una joven entre todas las cosechadoras, que coronaban con racimos de uva siguiendo la tradición mediterránea.

En 1936, el decreto provincial nº 87 institucionalizó la primera fiesta vendimial para exaltar a la uva, al vino y a la belleza de Mendoza, gestada por el gobernador Guillermo Cano y su Ministro de Industria y Obras Públicas, Frank Romero Day.

La primera reina, Delia Larrive Escudero, fue una auténtica vendimiadora, iniciadora de la dinastía propia de las reinas vendimiales.

La primera celebración se realizó el 16 de abril de 1936 en la rotonda del Parque General San Martín, donde asistieron más de diez mil personas. En esta primera fiesta, se escuchó la canción de la Vendimia con letra y música de Ernesto Fluixá. La dirigió Fidel Blanco. Por la tarde se realizó una exposición de los productos de Cuyo en todas las vidrieras de la Avenida San Martín.

El 18 de abril por la noche, en el stadium del club Gimnasia y Esgrima, instalado en el Parque General San Martín, tuvo lugar la elección de la primera reina, representante de Godoy Cruz, Delia Larrive Escudero, ante cincuenta mil personas que asistieron a presenciar el espectáculo.

Al día siguiente tuvo lugar, en el Teatro Independencia, la velada de clausura de las fiestas de la vendimia. Se realiza el primer carrusel el 18 de abril en la rotonda del parque, simbolizando el pasado mendocino.

Desde entonces, año tras año, la celebración fue ganando el corazón de los mendocinos. Y los desfiles de las reinas departamentales, los carros alegóricos, la música cuyana, los bailes típicos y los fuegos artificiales fueron infaltables.

La Bendición de los Frutos, la Vía Blanca y el Carrusel


En 1938 se realiza la primera Bendición de los Frutos y en 1939 la primera Vía Blanca de las Reinas y el Carrusel traspasó los límites del Parque General San Martín para ganar las calles de la ciudad. En 1941 tiene lugar el primer baile de las reinas organizado por el Círculo de Periodistas.

Con la rotonda del parque y el lago como escenarios hasta ese momento, en 1942 se introdujo por primera vez un hilo argumental ya que hasta entonces sólo se ofrecía una sucesión de diversos espectáculos. En 1945 llega por primera vez un grupo de turistas atraídos por la fama que estaba cobrando la fiesta.

En 1946 se introdujo el primer efecto técnico especial: la luz negra, y se entonó por primera vez el  “Canto a Mendoza”, que luego se adoptó oficialmente como la canción vendimial, cuyos autores fueron Egidio Pittaluga y los hermanos Horacio y Guillermo Pelay.


La repetición del acto central de la Fiesta de la Vendimia nace en 1948. Debido a que por primera vez, se produjo un empate entre los votos de la reina de la Vendimia, el gobernador de Mendoza, Faustino Picallo, debido a lo avanzado de la noche,  decidió repetir la fiesta el domingo y de allí en más continuó esta variación. La reina fue electa por bolillero.

En 1949 la fiesta es tapa del diario Los Andes por primera vez y en 1950, en el autódromo del parque se monta el primer escenario “rascacielos”, llamado así por la superposición de niveles y por la elevación del trono vendimial varios metros sobre el nivel del tablado.

Los bailarines y artistas reciben por parte de las autoridades, sandwiches y gaseosas durante los ensayos por primera vez en 1954. Su participación era gratuita, inclusive se abonaban los pasajes de ómnibus y se conseguían los trajes, luego fueron otorgados por el estado y podían conservarlos como forma de pago.

En 1956 por razones económicas y a consecuencia de la revolución “Libertadora no se realiza la Fiesta de la Vendimia. Esto motivó que la reina de 1955 Nélida Rotti fuera soberana por dos años.

Abelardo Vázquez, el renovador


La Fiesta del 22 de marzo de 1958 se llamó “Todo lo que el vino trae” de Alejandro del Río, con adaptación de libreto de Antonio di Benedetto, Alberto Rodríguez h. y Abelardo Vázquez. El vestuario pertenecía a Enrique Sobisch. Este espectáculo se destacó por el despliegue artístico, vistoso y muy organizado, además por el movimiento de masas y despliegue de los coreógrafos. Esta vigésima segunda edición vendimial marcó un hito significativo porque la mayoría de los elementos usados, tanto técnicos como humanos, eran netamente mendocinos. A partir de este año los artistas comienzan a cobrar un sueldo por su actuación de $ 1.800.

En 1959 no hubo Fiesta de la Vendimia, en su lugar se realizó “la Fiesta del Vino”, festejo que tuvo como escenario la explanada central del Palacio de Gobierno y en 1960 comienzan las innovaciones de Abelardo Vázquez en los actos vendimiales que durarán más de una década.

En 1963 el acto central se realiza por primera vez en el teatro griego Frank Romero Day. El espectáculo del 9 de marzo se denominó “Marco Polo en el lago de las reinas”, bajo la dirección de Abelardo Vázquez y basado en el libreto “La viña junto al camino”, del mismo autor. Se introduce un nuevo concepto en el espectáculo de la Vendimia. Empleó no sólo la técnica moderna de luz y sonido, sino que llevó  esto a los cerros aledaños del teatro griego. Este año también A. Vazquez nombró los cerros aledaños al escenario como: Cabernet, Pinot, Semillón y Vinagre.

En 1966 la novedad la representó la televisión mendocina, que comenzó a mostrar imágenes filmadas, aunque no en directo. 

Sonidos, luces y pirotecnia destacaron en 1971. El acto central se llamó “Vendimia de cristal” y tanto el autor del libreto como el director del espectáculo fue Abelardo Vázquez.  Esta vendimia abrió una nueva concepción en la fiesta. El espectáculo no sólo se desarrollaba en el escenario, sino que los cerros aledaños pasaron a ser protagonistas importantes. En ellos se llegaron a construir 25 escenarios colgantes y se ubicaron 500 soldados que protagonizaban históricas batallas y procesiones con antorchas.

En 1972, por resolución 137/2, de la Secretaría de Turismo de la Nación, se declara a nuestra fiesta como Fiesta Nacional a la Vendimia.



Con libreto de Luis Villalba y Eduardo Hualpa la fiesta de 1974, “Vendimia de la patria grande”; incorpora por primera vez una temática política. La de 1975, “Cantares de la vendimia nueva” fue el libreto de Hualpa y Singer, fue una de las fiestas más criticadas por la “intencionalidad” del texto y defectos técnicos. 

La dictadura y la democracia
En 1978, ex plena dictadura, el presidente de facto Jorge Rafael Videla estuvo presente en el acto y en el palco del teatro griego, solamente votó el general y su esposa por la candidata al trono vendimial. En la Bodega del 900 se había realizado la votación con los demás funcionarios e invitados.

Con la apertura política y el advenimiento de la democracia en 1983, se pudo utilizar música de intérpretes y autores censurados por la dictadura y la música adquirió más relevancia y fuerza. Al año siguiente se crea por decreto la Comisión Permanente Organizadora de la Fiesta Nacional de la Vendimia, organismo encargado de la preparación de todos los actos vendimiales. Después de muchos años un presidente constitucional estaba presente en el espectáculo: Dr. Raúl Alfonsín. En 1985 no hubo fiesta a causa del terremoto del 26 de enero.

1993 fue el año en que la realización de la Fiesta Nacional de la Vendimia se privatizó, ganando la licitación la empresa Shehuen. Sin embargo la organización general y el acto de elección y coronación de la reina nacional estuvo a cargo del estado provincial. Un año después la Fiesta sigue en manos privadas y en las mismas condiciones previas. Este año se estrena la nueva corona para la soberana vendimial, una donación de la orfebrería Vendemmia.

Por razones presupuestarias, en 2002, la Fiesta Nacional de la Vendimia se realizó en el estadio Islas Malvinas. El libreto, “Vendimia la de todos”, pertenecía a Vilma Vega y fue dirigido por Héctor Moreno.

El acto de 2003 tuvo libreto de Golondrina Ruiz, “Hileras del corazón”, que había sido seleccionado para la Vendimia 2002 y por acta se decidió que se utilizaría en esta Vendimia que volvió vez al teatro griego Frank Romero Day.

Así, a lo largo de más de 70 años, la Fiesta de la Vendimia permanece, cambia y evoluciona. Con más o menos aplausos, con más o menos dificultades socioeconómicas y políticas, pero siempre en procura de celebrar nuestras tradiciones, nuestro trabajo y nuestro arte, la fiesta es una parte insustituible de la biografía de todos los mendocinos.

Fuentes: Libro de Oro de la Vendimia. Mendoza, Diario Mendoza, 1986; Cien años de vida mendocina. Mendoza, Diario Los Andes, 1982 y www.cultura.mendoza.gov.ar.

Patricia Rodón

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