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La Lepra, atrapada entre la desidia de sus jugadores y los desaciertos dirigenciales

Independiente Rivadavia sigue en caída libre. Jugadores que no se comprometen, malas decisiones de los popes dirigenciales y barras que presionan generan un combo que tiene al Azul contra las cuerdas, cada vez más cerca del Argentino A.

Independiente Rivadavia deambula perdido en su propio laberinto. El Azul está preso de la estupidez de los barras, de la exasperante falta de compromiso de sus jugadores y de las equivocadas decisiones de los dirigentes.

Así, la Lepra camina –sin oposición alguna– hacia el descenso. Los hinchas leprosos sufren, putean, lloran y descargan su bronca, mientras los futbolistas azules culpan al periodismo y se llenan los bolsillos de plata a cambio de dar vergüenza cada vez que entran a la cancha.

Bienvenidos al fútbol miserable del siglo XXI.

El personalismo de Daniel Vila

Daniel Vila se marcó un objetivo hace años: llegar al sillón de la AFA. Para eso, el primer paso fue presidir Independiente y ver cómo era eso de ser dirigente de fútbol. Habrá creído que era sencillo, habrá creído que un club se podía manejar como una empresa, habrá creído, en fin, que podría imitar la increíble gestión que realizó Mauricio Macri al frente de Boca Juniors.

Pero cuando la pelota no entra en el arco, no hay plata, poder, apellido, contactos ni lobby que resista. Por algo, a pesar de lo podrido que está el fútbol, sigue teniendo esa mínima fisura donde entra lo impensado, lo ilógico, lo que hace maravilloso a este deporte.

De la gestión de Vila al frente del Azul hay que destacar la notable mejora del Bautista Gargantini. Da gusto ir al estadio de calle Boulogne Sur Mer. Es, lejos, la mejor cancha de Mendoza, sin contar, obviamente, el Malvinas Argentinas. Cuando Vila no esté más en la Lepra, los hinchas seguirán disfrutando la infraestructura que dejó. No pasa lo mismo en Godoy Cruz, club que apostó por otros objetivos y dejó en total abandono el estadio Feliciano Gambarte.

Como el Gargantini es un punto a favor, la gran deuda de la actual gestión de la Lepra es la elección de jugadores, en mayor medida, y de entrenadores, en segundo plano. Todos los años los hinchas ven la misma película. Jugadores que llegan y se llenan la boca de compromiso: que Independiente es un grande del Interior, que apuntan al ascenso, que vengo a aportar lo mío, que nos debemos a los hinchas y bla, bla, bla. Pero después, con el correr de los partidos, ese discurso se hace humo. La lista de jugadores que han tenido niveles paupérrimos en Independiente es sorprendente.

La pregunta surge de inmediato: ¿Por qué Godoy Cruz acierta en la mayoría de sus refuerzos y la Lepra le escapa una y otra vez?

En el Tomba, un grupo de dirigentes tienen el compromiso de ver como una rutina obligatoria fútbol de todos lados. Siguen las categorías de ascenso y las ligas de países vecinos. Además, con los años, han entablado contactos con gente que les avisa si algún jugador promete en lugares como Chile, Colombia, Ecuador y Uruguay, entre otros. A eso, hay que agregarle el ojo clínico de Daniel Oldrá.

Es un trabajo de hormiga. Así, el Expreso ha traído jugadores desconocidos y después de algunos torneos los ha vendido a muy buen precio. Comprar barato y vender caro. Elemental. Claro que también han traído a tipos que vinieron a hacer turismo en Mendoza, no jugaron nunca o muy poco, y se fueron sin decir hasta luego.

En la Lepra, la elección de jugadores y entrenadores es una cuestión que pasa por poquísima gente, por no decir dos. Una y otra vez equivocan el camino. En lo que va de la temporada, han pasado cuatro entrenadores. Y vamos por el quinto.

El personalismo del presidente le está haciendo mal al club. En el momento más caliente, Vila, en lugar de actuar con la mente en frío como debería hacer quien ejerce el liderazgo de una institución, sale a decir que a los jugadores les falta sangre. Y los jugadores, que no son lo más sano del fútbol como tantos quieren hacer creer, al otro partido van y se comen –oh, casualidad– siete goles. No se discute si Vila tiene razón o no, el problema es el momento que elige para decir semejante afirmación y las obvias consecuencias que eso tendrá.

Encima, un grupo de barras va al club para apretar al plantel y a periodistas, y nadie hace nada. A los periodistas le piden hasta un bucodental para entrar al club. A los barras, les abren las puertas cuando los resultados no son los esperados. Zapata dijo que estaba molesto, porque no recibió llamadas de ningún dirigente por lo que pasó la semana pasada. Es difícil no pensar mal.

Y en el medio, los verdaderos hinchas

Después de la goleada de anoche, los hinchas de la Lepra mostraron su indignación en las redes sociales. Muchos pedían que se vayan todos, otros tildaban de mercenarios a los jugadores y hasta alguno se lamentaba porque la vez que Godoy Cruz pierde por goleada, la Lepra lo hace peor.

Entre toda esa catarsis tan 2.0, un mensaje resumía en sentir del hincha azul: “Dejen de jugar con mi sentimiento y váyanse TODOS!! Se están cagando en Independiente Rivadavia, se están burlando de su historia y de su gente incondicional!!!”, rezaba el pedido.

Es curiosos cómo ha mutado el fútbol en estos tiempos: debe ser el único espectáculo en el planeta en el que los pobres sufren mientras ven cómo los ricos juegan.

El hincha de la Lepra aún sigue esperando que el próximo defensor que llegue al club sea la reencarnación del Gringo Mémoli. Y los jugadores que se suman al Azul son tipos que cobran sueldos increíbles, que vienen, tratan de jugar más o menos bien, no se hacen mala sangre, se ríen por lo bajo de los hinchas y al final de la temporada, chau, a buscar otro club. Y así, si sos campeón o te vas al descenso, en el fondo, casi es lo mismo, porque, salvando pocos jugadores, el hambre de gloria es tocuen. (Tocuen es cuento, diría Maradona). Lo que hay en el fútbol –y de sobra– es hambre de billetera.
 
Esto pasa en todos lados. Hay que ir unos años atrás y recordar el descenso de Godoy Cruz a la Primera B Nacional, después de debutar en Primera. Muchos jugadores descendieron, dieron las gracias y al otro día ya buscaban club sin el menor remordimiento. No así les pasó a jugadores que nacieron o se formaron en el club como Nico Olmedo, Torrico, Salomón, Barrera y varios más. Esas lágrimas eran genuinas.

El Gordo Soriano ya lo decía hace tiempo: el fútbol son dibujitos animados para grandes y no hay que tomárselo muy en serio. Pero los grandes, los hinchas, tiene ese costado ingenuo, romántico, primitivo, hermoso, ese amor por los colores que no se cambia por nada.

Y ese amor es lo único que puede sacar del pozo a Independiente. Por eso, sería positivo para la Lepra que el presidente entienda que un club es mucho más complejo que una empresa, que no es malo escuchar opiniones y apostar a gente que ama a Independiente Rivadavia. Ahí están Del Bosco, Aldunate y Minotto, por ejemplo. Y pibes que nacieron en el club y tienen sangre azul.

De lo contrario, un amigo va a seguir teniendo mucha razón cuando dice –medio en broma medio en serio– que los jugadores de la Lepra son unos fenómenos, porque son los únicos que le sacan plata a Vila.

Autor: Gonzalo Ruiz.
Twitter: @gonza_ruiz.

Opiniones (1)
15 de diciembre de 2017 | 15:49
2
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15 de diciembre de 2017 | 15:49
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  1. Comparto plenamente la opinion de Gonzalo Ruiz.. lamentablemente es asi...Hace 5 años que veo la misma pelicula!!! SIEMPRE PELEANDO EL DESCENSO...La verdad que estoy prodrido...Hasta el año pasado, cuando juagaba la lepra, me ponia a escuchar la radio o internet, ahora no, pienso para que... total seguro que pierden, mañana me levanto y veo como salio en el diario...Trato de no amargarme mas!!! porque verdaderamente me amargaban el dia... y despues habia que escuchar los comentarios del vila diciendo lo que sigue diciendo ahora...Esto no es nuevo, ya es de 5 AÑOS!!!! La verdad que me da mucha pena por el club, yo tuve la suerte de jugar en inferiores y es inexplicable lo que se siente por los colores...pero me da mucha tristeza este momento. Espero que haya una cabeza salvadora que por ahora, lamentablemente no hay....AGUANTE LA LEPRA POR SIEMPRE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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