El científico que tomó el té con Jesús

Emanuel Swedenborg fue un curioso impenitente que investigó sobre todas las áreas de la ciencia a la que hizo aportes notables. Pero un día abandonó las matemáticas para adentrarse en la especulación metafísica porque tuvo un encuentro con Cristo. Tuvo miles de seguidores, entre ellos, Borges.

Fue un genio. Su vida transcurrió entre la ciencia, la teología y la filosofía. El sueco Emanuel Swedenborg (1688-1772) fue un gran viajero y un investigador prolífico autor de decenas de libros sobre los más diversos temas.

Curioso impenitente escribió sobre matemática, física y química, pero también sobre geología, astronomía y biología. Sus intuiciones y saberes lo llevaron a realizar grandes descubrimientos científicos, como la función del cerebro y el cerebelo y la mecánica de la circulación de la sangre. En ese registro, diseñó astutas hipótesis sobre la formación del Sistema Solar y la Vía Láctea, entre decenas de teorías que fueron desde la incipiente astronaútica a la psicología.

Brillante y extraño, poco antes de cumplir los 60 años sigue los impulsos que lo habían motivado desde niño y abandona la ciencia para adentrarse en la especulación metafísica, de la cual la búsqueda del alma y su sede en el cuerpo se convierte en fondo y forma de su pesquisa inquietante espiritual. En ésta cristalizan sus obsesiones por la fe, la vida eterna, la categoría de lo divino y los estados de percepción acrecentada.

En un trayecto de esta paciente y obstinada exploración tuvo una revelación de primera mano, ya que el mismo Jesucristo se presentó en la casa de Londres donde estaba parando en uno de sus viajes en 1745, a la hora del té, para confiarle una misión: la de renovar la interpretación de la Biblia.

Lo que en otras personas podría parecer un simple delirio místico a Swedenborg se lo rescata por su enorme talento intelectual y su impecable producción como científico. De ahí que sus ideas teológicas, como la moderna concepción del Cielo, tuvieran una influencia que llega hasta hoy. Su visión influenció a Newton, Kant, Voltaire, Goethe, William Blake, Baudelaire, Jung y Jorge Luis Borges, entre muchos talentos.

Borges rescató la obra, la curiosa vida y las originales ideas de Swedenborg en una conferencia en la Universidad de Belgrano de 1748 en la que destacó que “Voltaire dijo que el hombre más extraordinario que registra la historia fue Carlos XII. Yo diría: quizá el hombre más extraordinario -si es que admitimos esos superlativos- fue el más misterioso de los súbditos de Carlos XII, Emanuel Swedenborg”.

Y subraya que “generalmente, los místicos, tienden a escribir de un modo vago; él no. La obra de él es..., yo no diré prosaica, pero sí precisa. Es un poco..., como si él hubiera ido a la China, o hubiera ido a la India y describiera lo que ha visto”. (…) El llevó esa... casi aridez, esa sequedad, esa precisión, a sus descripciones. Generalmente cuando se habla de éxtasis, se usan metáforas del amor, o metáforas del vino, metáforas arrebatadas. Pero en el caso de él no. El no busca efectos patéticos. El describe lo que ha visto”.

Más tarde dice en una entrevista a propósito de su traducción a Emanuel Swedenborg. El Cielo y sus Maravillas y el Infierno: “Sé que el primer encuentro con Cristo fue en Londres, y los otros también. El estuvo además en Alemania, Holanda, los Países Bajos, pero finalmente se estableció en Londres. Tal vez el hecho de que fijara su residencia en Londres está relacionado con esa experiencia. A partir de ese momento su vida cambió totalmente. Abandonó el estudio de la ciencia; por ejemplo: la anatomía, la astronomía, las matemáticas,y se dedicó a registrar minuciosamente ese mundo espiritual. El diálogo con los ángeles empezó a ser un hecho cotidiano para él".

Así es que como el propio Swedenborg relata, en tercera persona, su cita con Jesús: “Un desconocido, que silenciosamente le había seguido por las calles de Londres, y de cuyo aspecto nada sabemos, apareció de pronto en su cuarto, se sentaron a la mesa y tomando el té le dijo que era el Señor. Le encomendó la tarea de reconducir la labor de la Iglesia, la interpretación de las escrituras y, facultado con la posibilidad de visitar el Cielo y el Infierno, revelar a la humanidad los secretos de la vida después de la muerte. El resto de su vida lo dedicó a la misión encomendada”.

Para el final, compartamos el poema que Borges le dedicó al científico, muchas veces acusado de espiritista y demente, siempre entre el Cielo y el Infierno.

 Emanuel Swedenborg

Más alto que los otros, caminaba

Aquel hombre lejano entre los hombres;

Apenas si llamaba por sus nombres

Secretos a los ángeles. Miraba

Lo que no ven los otros terrenales:

La ardiente geometría, el cristalino

Laberinto de Dios y el remolino

Sórdido de los goces infernales.

Sabía que la Gloria y el Averno

En tu alma están, y sus mitologías;

Sabía, como el griego, que los días

Del tiempo son espejos del Eterno.

En árido latín fue registrando

Ultimas cosas sin por qué ni cuándo.

 
Fuentes: Borges oral, de Jorge Luis Borges. Madrid, Alianza, 1998; "Prólogo con un prólogo de prólogos", en Jorge Luis Borges, Obras completas, Tomo IV. Buenos Aires, Emecé, 1996; "Borges y el misterio de Swedenborg", de Christian Wilner, prólogo a Emanuel Swedenborg. El Cielo y sus Maravillas y el Infierno. Buenos Aires, Kier, 1991; Borges y la ética, de Isabel Ackerly en www.babab.com.

Patricia Rodón

¿Qué te pareció la nota?
No me gustó9/10
Opiniones (2)
3 de Diciembre de 2016|16:59
3
ERROR
3 de Diciembre de 2016|16:59
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Excelente esta nota. Felicitaciones a su autora. Como regalo de Fin de Año. lo agradezco mucho.
    2
  2. Muy bueno Patricia, poner un poco de lupa sobre estos personajes, que de algun modo abren puertas en las grietas del ya alicaido racionalismo. Otro interesante personaje,desde ese puento de vista, es Newton, curioso personaje alquimita que luego es conocido como el gran cientifico del siglo, pero que sus fuentes son de otros ambitos de la inspiracion muy alejados del racionalismo que luego triunfo. buena nota, muchas gracias.
    1
En Imágenes
Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016
28 de Noviembre de 2016
Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016