Cien años después, bienvenidos al Titanic

El 15 de abril se cumplen cien años del hundimiento del transatlántico. El libro "Titanic, el final de unas vidas doradas", de Hugh Brewster, analiza los espacios, los personajes y las costumbres de los pasajeros. Fue la obra en la que James Cameron se inspiró para su película.

La madrugada del 15 de abril de 1912 no solo se hundió en las costas de Terranova el barco más grande y lujoso de aquel momento, sino la representación de una época ufana y ciega que bailó sobre la cubierta de este transatlántico su último vals.

Cuando se cumplen 100 años de la tragedia del Titanic que se saldó con más de un millar de muertos –el peor desastre marítimo en tiempos de paz, como se empeñan en repetir las crónicas del momento-, y antes de que la versión cinematográfica de James Cameron vuelva a copar con su romanticismo el imaginario colectivo, comienza el goteo de publicaciones, exposiciones, y demás homenajes al “insumergible”.

Hugh Brewster, a la postre inspirador del fenómeno hollywoodiense protagonizado por Kate Winslet y Leonardo DiCaprio, publica Titanic, el final de unas vidas doradas (Lumen). Una recopilación de personajes, idiosincrasias, maneras y detalles que convivieron durante menos de una semana en este gran hotel flotante. Este es un asomo a aquel mundo.

Seguí leyendo la excelente nota de Ana Marcos en el diario elpais.com.

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24 de Febrero de 2017|10:17
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