Vamos al spa y al sum con el ceo: expresiones encriptadas

La prisa cotidiana conduce a que utilicemos acrónimos: "El nuevo edificio tiene spa y sum", "La empresa anda buscando ceo". Ante estas expresiones, mucha gente no sabe cómo decodificarlas: el significado aparece encriptado. La lingüista Nené Ramallo aclara el origen y el uso correcto de estos términos.

Ayer escuchaba a un periodista español, que se quejaba por una determinada situación y, en el medio de una frase me sorprendió oír la expresión “me mandó un terrible inri”.

Inmediatamente, mi mente acudió a los conocimientos previos que todos tenemos y lo único que recordé era la sigla INRI, proveniente de las letras iniciales de IESUS NAZARENUS, REX IUDAEORUM; ese INRI es el que se encuentra presente en toda cruz  con el cuerpo de Jesús.

Pero aquí no se trataba de esa sigla: fui al diccionario y descubrí que, efectivamente, de aquella expresión había surgido un sustantivo común, cuyo significado era “nota de burla o de afrenta”, como en el ejemplo Le puso el inri. En estos casos en que la sigla deja de funcionar como tal y se transforma en un sustantivo común, nos encontramos ante un ACRÓNIMO.

La prisa cotidiana y la necesidad de economía de esfuerzos que ella conlleva conducen a que, permanentemente, utilicemos acrónimos: El nuevo edificio tiene spa y sum. La empresa anda buscando ceo. Ante estas expresiones, mucha gente no sabe cómo decodificarlas: el significado aparece encriptado.

Vayamos a ‘spa’: hay dos explicaciones para este término. La primera lo interpreta como un acrónimo, formado por las palabras latinas salutem per aquam. Las letras iniciales de cada término dan como resultado ‘spa’.  La otra interpretación es que se trate de un sustantivo común, derivado de un topónimo; en efecto, un ‘spa’ es un establecimiento de salud, donde se utilizan terapias con agua y su nombre provendría de SPA, pueblo belga conocido por sus baños en la época de los romanos.

En lo que se refiere a ‘sum’, no es más que el “salón de usos múltiples” que, por lo general, se ubica en la parte superior de un edificio de departamentos, destinado a que los consorcistas o los habitantes de ese complejo habitacional puedan organizar allí distinto tipo de reuniones sociales, previa reserva y acuerdo con el resto de la gente.

¿Y un ‘ceo’? Es un personaje de prestigio en una empresa; el término es un acrónimo, proveniente de la sigla en inglés “chief executive officer”.  Si lo traducimos al pie de la letra, diríamos “oficial ejecutivo en jefe” u “oficial en jefe”; en general, se prefiere designar a esta persona como “director ejecutivo”.

En todos los casos, debemos recordar que no colocaremos puntos interiores que separen cada una de las letras del acrónimo, sino que, como todo sustantivo común, las letras se escribirán de corrido.

Fuente consultada: García Negroni, M. (2010). Escribir en español. Buenos Aires: Santiago Arcos editor.

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

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