Cuentos de verano: la vendimia según Néstor De Monte

Néstor De Monte (1963-2007) participó con sus textos en antologías, y varios de sus cuentos fueron llevados al formato de cortometraje, como "Fóbal clu", o "Testigos", que realizó junto a Claudia Galech.

A medianoche, por Néstor De Monte

                                                                                                 A mi padre

Somos pocos los que sabemos de la magia de la luna llena de marzo, la segunda del calendario y la única del año.
La luna llena de la uva, del mosto, de la cosecha. La luna de vendimia.
Subimos exactamente diez minutos antes de las doce de la noche; nos ubicamos en una esquina de esqueletos de madera y cubas viejas. Espectadores de lujo, magos sin galera.
Y a las doce los doce aparecen sin frotar lámparas, ni trucos de TV, ni trampas mediáticas. Los doce brotan de cada bordelesa en un momento sublime de magia y entusiasmo antinatural, para recordar.
Aparecen por el espiche abierto como los genios de los cuentos, pero sin amos que los gobiernen, dispuestos a cumplir sus deseos. Se hacen nube transparente en el techo de chapas para descender en un instante, suavemente, plenos. Con sus ropas Grafa y las botas de goma.
Lucio, Vigornia, Enore, Salita, el Zorro, El ruso Pichón de león, el Turco, Juan José, el Pico’e mula, el Lonja negra, el Tito, el zurdo González…
Vuelven de su sueño eterno y perezoso entre gritos, risas y saludos añorados a la bodega abandonada que, por una noche, deja de estarlo. Tierra, murciélagos y palomas respetan esa magia noctámbula y mudan sus costumbres. Llegan los doce.
Miramos, disfrutamos. Extrañamos. Nos preguntamos.
Fantasmas dulces de uva rosada con olor a vino nuevo, lejos de las túnicas y los sustos, recrean la tarea vinícola vaya a saber por qué misterio de almas en pena.
Nosotros esperamos ese momento en que la luna llena de marzo deja entrar su luz por la ventana redonda y altísima de la bodega, y llega a las bordelesas para despertarlos. Vienen desde hace ya tres años con esa luna; sale cada uno de su morada de roble apenas la claridad llega a iluminar la madera seca. Marzo incomprensible del que sólo participamos en silencio.
Y ahí están, en plena tarea. Enore los manda y se dejan mandar.

-¡Cortame la uno, Lucio!
-Cerrame el clappé, Turco!
-Ojo, Ruso, no me deje subir la pileta de la tinta.
-Salita, ponga la bomba si se le complica…
-¡Zorro, dejá de probar ese mosto que no vas a llegar al día!

Nosotros vemos días que son noches. Obreros fantasmales del vino. Olor a uvas imaginarias. Sueños frustrados de trabajo honesto. Amor a la vida que ya no tienen. Corren entre mangueras, toneles y piletas abiertas. Viven por una noche. Seis horas mágicas al año para tratar de aplacar sus almas inquietas ante la desazón, ante los delirios económicos, ante los incomprensibles cambios de rumbos históricos que hicieron desaparecer las pequeñas bodegas.

-Fueron siempre alegres y murieron tristes- dice mi madre tratando de explicar el fenómeno del vino de marzo, de la luna llena, de esta vendimia sin uvas.

Alguno se detiene y mira hacia fuera de vez en cuando, añorando, para recordar. Busca la Cruz del Sur con sus ojos, llega a la constelación de Orión y vuelve a su tarea.

-Ese pinot tiene que salir como todos los años, ¿eh?
-¿Cuántos grados dio la chenin?
-¿Se llenó la 9 del tocaj friulano, Juan José?
- ¡Lucio, prepará la 10 que el barbera va ahí!
-¡Vamos, vamos! No nos quedemos…

Es que conocían el tiempo y quieren aprovechar cada instante, cada minuto, más rápida, más completamente.
Vuelan. Con sus manos ásperas y callosas, con sus caras y antebrazos tostados por el sol, con sus anécdotas de vida simple o no, con su paz.
Vuelan. Nosotros los envidiamos.
Queremos compartir esas horas, queremos tenerlos otra vez, que surjan de las bordelesas para siempre; comprender su cultura, su trabajo, su felicidad infinita. Queríamos. Queremos.
Ellos corren cada vez más. Saben del fin cercano de la luna llena de marzo por este año.

“Hay amores muy constantes
cuando uno está presente,
pero si se encuentra ausente
luego tiene un reemplazante”…

¡Esas tonadas! Cantan.
Soñamos.
La hora está cerca. Quince minutos para las seis.
 
-¡Vamos dejando todo listo!, grita Enore.
-¡Nos vamos, nos vamos!, dice el Zurdo.
-Todo “lito”, cumple Vigornia.

Se juntan en el primer piso de la bodega, ahora muy lentamente. Gozan los últimos minutos. Bajan casi sin rozar los escalones que los llevan de regreso a sus bordelesas, entre las últimas charlas y pedacitos de letra de tonadas para convertirse, sin apenas darnos cuenta, otra vez, en nubes de granos, semillas y escobajo.
Nosotros, testigos mudos del retorno de espíritus inquietos, vemos volver murciélagos, arañas y lechuzos.
Tierra que cubre pasos testigos.
Realidad de soledades y silencios.
Se van entre cuecas y tonadas, alguna villota friulana, una canzonetta, higos y nueces. Como se fueron antes, llevándose sueños incumplidos, felicidades incontrolables, granizo y heladas traicioneras, amores nunca olvidados.
Se van. Nos dejan sin más explicaciones que el trabajo de horas y horas, permanente; de años, de experiencia, de cosechas compartidas.
Se van. Y nos dejan entre arañas y tierra, entre piletas semiabiertas y abandonadas de bodega familiar; entre la luna blanca y dichosa de la vendimia de marzo.

“Ay, ay de mí,
Ay, qué será.
Tengo un dolor en el alma,
No sé quién lo curarᔅ

Nosotros cantamos por no llorar. Y, sin embargo, cantamos.

Opiniones (2)
10 de Diciembre de 2016|02:00
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10 de Diciembre de 2016|02:00
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  1. Gracias por hacernos compartir este hermoso cuento y toda la belleza del alma que transmitia Nestor. Cada vez que miro el cielo y veo la constelación de Orión me acuerdo de él, que me contó la historia una noche de tantas en la finca, inolvidables por cierto, qué emoción sentirte tan cerca, el mejor de los recuerdos, y para Sonia y Daniel que hacen que élsiempre esté entre nosotros, Salud!
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  2. Gracias por traernos el recuerdo de NESTOR, el menor de los tres hermanos : DANIEL , y SONNIA y el recuerdo de su papá ENORE!!! Acá dejó estampado su amor por los viñedos, por la cosecha y por sus amigos de antes.. Un poeta de su tierra, de Bowen, de Mendoza!!!!
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