El Chavo del Ocho stand up: los chistes que no pasaron en la tele
A 40 años años del estreno del popular programa, divertite con un puñado de textos de Roberto Gómez Bolaños que nunca fueron usados en la serie. El Chavo cuenta su propia historia y decenas de desopilantes aventuras de sus amigos que tienen como escenario "la bonita vecindad".

En marzo de 1972, el escritor y actor mexicano Roberto Gómez Bolaños -mejor conocido como “Chespirito”- presentó por televisión el primer programa de la serie que habría de conmover a todo un continente y a buena parte del resto del mundo: El Chavo del Ocho. Un niño pobre, con enormes zapatos gastados, una camiseta y un pantalón viejos llenos de remiendos con tiras de trapo como rudimentarios tirantes y una fea gorra con orejeras.

Es tan pobre que no siquiera tiene un nombre propio. Pero su apodo, El Chavo del Ocho, fue – y es- escuchado y repetido diariamente por más de 300 millones de televidentes, número que desde hace 40 años sigue aumentando.

¿Cuál es el secreto de su éxito de este singular niño representado por un actor maduro? Su enorme ternura. Roberto Gómez Bolaños es considerado el más grande escritor humorístico de la televisión mexicana.

Con singular estilo completó una interminable serie de peripecias de una variopinta galería de personajes. El humorismo de El Chavo del Ocho radica en el comentario tonto que provoca una carcajada junto a la reflexión que arranca una lágrima; en la sutil combinación de sarcasmo, ingenuidad, denuncia social e ingenio verbal inquietantes.

Aquí, un puñado de párrafos del libro que Roberto Gómez Bolaños publicó en 2005, El diario de El Chavo del Ocho, en el que el reúne textos que nunca fueron usados en su popular programa. En ellos, el personaje de El Chavo cuenta su propia historia, decenas de anécdotas de sus amigos y otras tantas desopilantes aventuras que tienen como escenario “la bonita vecindad”.

“A mi mamá sí la conocí, pero nomás tantito”.

“Lo malo era que la pobre llegaba muy cansada de tanto trabajar, y cuando decía que iba a recoger a su hijo le preguntaban: "¿Cuál es?", y ella respondía: "No sé, uno de ésos", y entonces le daban el niño que tenían más a la mano. y claro que no siempre le daban el mismo niño. O sea que lo más seguro es que yo no sea yo”.

“Un día mi mamá no pasó a recogerme. Y los demás días tampoco”.

"Me gustaría tener una mamá... o una tía... o un perro... o algo”.

“A veces iban al orfelinato algunas señoras que revisaban a los niños. Luego escogían al que más les gustaba y se lo llevaban a vivir con ellas. Y yo tenía muchas ganas de que me escogieran a mí, pero siempre escogían a los más bonitos; o sea que yo nunca salí. Porque yo estaba tan feo que cuando jugábamos a las escondidillas los demás niños preferían perder antes que encontrarme”.

“Porque no es cierto eso de que yo vivo dentro de un barril, como han dicho algunos. Lo que pasa es que yo me meto al barril cuando no quiero que los demás se den cuenta de que estoy llorando. Y también cuando yo no tengo ganas de ver a los demás. O cuando tengo muchas cosas en qué pensar. De todas maneras la gente ya se había acostumbrado a llamarme El Chavo del Ocho, y así es como me siguen llamando todos”.

“La Chilindrina dice que el Profesor Jirafales está enamorado de Doña Florinda, y que por eso, cuando está enfrente de ella, al profesor se le ponen los ojos como de buey enfermo. Y dice que Doña Florinda también está enamorada del Profesor Jirafales. Que a ella también se le nota mucho, porque se ríe como idiota cada vez que el profesor llega a la vecindad; lo cual sucede casi todos los días. (…) Entonces los dos entran a la casa de Doña Florinda. Pero nadie sabe qué tanto hacen ahí dentro”.

“Doña Florinda dijo que sí, que ellos habían sido riquísimos y que lo que pasó fue que al quedar viuda no pudo conseguir buenos empleos, y por lo tanto cada vez fue teniendo menos dinero. O sea que ahora no le queda otro remedio más que convivir con la chusma, que somos la Chilindrina, yo y todos los demás”.

“En la escuela me regañó el profesor por haberle dicho Maistro Longaniza en vez de Profesor Jirafales. Pero lo que pasó fue que se me chispotió, pues todos se quedaron callados cuando yo lo estaba diciendo. O sea que fue sin querer queriendo. Y de todas maneras me dejó sin recreo. Es que no me tienen paciencia. Pero luego, a la hora de la salida, entre todos nos pusimos a recordar los diferentes apodos que le hemos puesto al Profesor Jirafales, y hasta hicimos una lista que es la siguiente:
El Maistro Longaniza.
El Ferrocarril Parado.
El Tobogán de Saltillo. (Porque nació en Saltillo, dicen. )
La Riata de Jaripeo.
El Tubo de Cañería.
El Palo Ensebado.
La Garrocha con Patas.
El Intestino Desenrollado.
El Poste de Teléfono
El Espagueti Crudo.
El Semáforo en Rojo. (Porque el rojo es "alto".)
La Columna de la Independencia.
Y otros que no pudimos recordar. Pero el mejor de todos sigue siendo el Maistro Longaniza”.

“El profesor me castigó dejándome sin recreo. Pero el Profesor Jirafales se pasó todo el tiempo platicando conmigo y tampoco salió a recreo. O sea que él mismo se castigó, porque se dio cuenta de que él también merecía un castigo por haberme castigado”.

“Y muchas veces también me han dado ganas de pegarle a la Chilindrina, pero a las mujeres no se les debe pegar nunca. (Por más que lo merezcan.) Y por eso abusan tanto de uno, porque ellas sí le pueden pegar a los hombres. Lo cual da mucho coraje. Y si no lo creen, nomás pregúntenle a Ron Damón, que siempre se tiene que aguantar los golpes que le da Doña Florinda”.

“En la escuela estudiamos los animales. La diferencia que hay entre los animales y las cosas es que los animales son seres vivos (menos cuando ya están muertos) y la diferencia que hay entre los animales y las plantas es que los animales no se quedan en un lugar fijo, sino que cambian de lugar caminando, nadando o volando. De las plantas, en cambio, las únicas que caminan son las plantas de los pies. También hay muchas diferencias entre unos animales y otros. Por ejemplo: hay algunos que salen de un huevo y otros que salen de su mamá. Los que salen de su mamá se llaman mamíferos (pues si salieran de su papá se llamarían papíferos) Y los que salen del huevo se llaman pollitos”.

“Si le quieres enseñar algo a un perro, lo primero que tienes que hacer es saber más que el perro”.

“De todos los animales, los marranos son los más cochinos, pero por dentro son muy sabrosos”.

“El Profesor Jirafales dice que los primeros que usaron a los caballos fueron los chinos, pero la Chilindrina dice que no, que antes los usaron las yeguas”.

"Los animales que comen carne se llaman carnívoros; los animales que comen frutas se llaman frutívoros; los animales que comen de todo se llaman ricos”.

“El Profesor Jirafales me regañó porque llevé las orejas sucias a la escuela; pero ni modo que las dejara en casa, ¿no? Después me dijo que yo debería lavarme las orejas. ¿Pero para qué? Si todavía oigo bastante bien. (…) Finalmente me preguntó que cuándo me bañé por última vez, pero francamente yo todavía no me baño por última vez”

“La Chilindrina dice que Doña Clotilde es la Bruja del 71. Pero si fuera una bruja, ¿por qué no hace una brujería para convertirse en una mujer joven y bonita?”.

“Un día la Popis me preguntó que qué se siente cuando le da a uno la garrotera, pero no es fácil de explicar, porque lo que se siente es que uno empieza a sentir como si no estuviera sintiendo nada. Después ya sientes que no sientes tanto, y así, hasta que sientes que ya no sientes lo que sientes”

“Ayer hubo examen de Historia. Había diez preguntas. Y yo solamente contesté mal la primera. Las demás no me dio tiempo para contestarlas. Lo que pasa con la Historia es que los profesores hacen trampas, pues te preguntan cosas que pasaron cuando uno ni siquiera había nacido. Y lo peor de todo es que cada vez se hace más difícil estudiar, porque siempre siguen pasando cosas. En cambio para los adultos fue muy fácil, pues cuando ellos estudiaron casi no había pasado nada”.

“Había un presidente que se llamaba Don Porfirio, que fue el que más tiempo soportó a los mexicanos”.

“Antes no había tanta población como ahora, porque entonces nomás estaban Adán y Eva. O más bien dicho, nomás estaba Adán, que fue el primer hombre. Lo que pasó fue que un día se quedó dormido, y cuando despertó ya le habían quitado una costilla. Y luego a la costilla le empezaron a salir manos, piernas, cabeza y todo lo demás (menos el pito) hasta que se completó la señorita Eva”.

“Si alguna vez me sacara yo la lotería, lo primerito que me gustaría hacer sería invitarme a comer. Porque en esta vida lo más importante es comer. Porque si no comes, te mueres. Y si te mueres, ¿a qué horas comes? Y si no vas a comer, ¿para qué te mueres? Por eso es mejor comer que morirse”.

“Un día Dios le dijo a Noé que ya faltaba poco para el Diluvio, que es como un aguacero, pero más tupidito. Entonces Noé le preguntó que qué debería hacer, y Dios le recomendó que fabricara un barco grandisísimo para que cupieran todos los animales. Y también el elefante. (…) Noé tenía que juntar parejas de animales, porque debían ser macho y hembra, y muchas veces no es tan fácil distinguir cuál es el macho y cuál es la hembra. Claro que hay algunos que sí se distinguen muy fácilmente (los burros, por ejemplo), pero hay otros que no sé cómo le hizo Noé para distinguirlos, como es el caso de los pájaros, los pescados, las víboras, los gusanos, etc., etc., etc. (…) Entraron justo a tiempo, pues al ratito el Diluvio se puso a llover. (…) Noé pensaba que los demás se iban a morir de envidia, pero no fue así, se morían de ahogados. (…) Hasta que por fin a alguien se le ocurrió asomarse y vio que el Diluvio ya no estaba lloviendo. Entonces todos bajaron del barco y se pusieron a tener hijos para reponer a toda la gente que se había muerto ahogada. Algunos de los hijos salieron blancos, otros salieron negros, y otros salieron chinos”.

“El Profesor Jirafales nos ordenó que lleváramos un trabajo acerca de la desnutrición, pero yo no tenía ni la menor idea de lo que debía escribir. Entonces la Chilindrina me dijo que no hacía falta que escribiera nada, que bastaba con que llevara una fotografía mía”.

“Para ser un buen futbolista lo primero que hace falta es tirar muchas patadas, pues así puede ser que hasta le des alguna vez al balón. Luego hay que acercarse al contrario y jalarlo de la camiseta, de los calzones, de los brazos o de los pelos. Después hay que dejarse caer para que el árbitro marque pénalti. También aprendí que algunos jugadores patean mejor la pelota con la pierna derecha y otros con la izquierda. Otros la patean mejor con la cabeza. Además de los futbolistas, en el campo también hay árbitros y abanderados. Los árbitros están ahí para expulsar del campo a los jugadores que protestan por algo. Y los abanderados están para levantar su banderita cada vez que alguien se dispone a meter un gol. Los del público se divierten mucho arrojando a la cancha toda clase de objetos, como cohetes, botellas, naranjas chupadas, rollos de papel de baño, etc., etc., etc.”.

 “Las pulgas molestan a los perros y de paso a la gente, vale decir que no sólo perjudican a la Humanidad, sino también a la Perreridad”.

“Los curas que se casan dejan de ser curas y se ponen a trabajar de militares. Al cabo que así también mandan muchas almas al Cielo”.

“Para que alguien sea rey, el que lo escoge es su papá, que es el rey que estaba antes. En cambio, para que alguien sea presidente, el que lo escoge es el presidente que estaba antes”.
“El Profesor Jirafales nos dijo que la Historia empezó a escribirse hace miles de años. O sea: como que ya han tenido tiempo suficiente para que hubieran acabado de escribirla, ¿no? Porque, a ese paso, no van a acabar nunca”.

“El Profesor Jirafales me dijo que cada vez que yo respiro nace un niño en el mundo. Pero ni modo que deje de respirar. Luego me explicó que lo que él quería decir es que en este mundo ya hay demasiados habitantes, habitantas y habitantitos; y que lo malo es que la gente se la pasa todo el tiempo naciendo. O sea que va a llegar un momento en que ya no vamos a caber. y cuando esto suceda, ¿qué vamos a hacer los que salimos sobrando? Claro que los que salimos sobrando somos los pobres, porque a los ricos casi no les da por nacer. Y es que los papás de los ricos tienen otras maneras de divertirse”.

“El Profesor Jirafales nos explicó que la palabra "inflación" no quiere decir solamente que algo está inflado, sino que también quiere decir que las cosas están cada vez más caras. Por eso Ñoño es un niño mucho más caro que yo: porque él está igual de gordo que un globo bien inflado. Yo, en cambio, estoy como un globo bien desinflado. Por eso yo soy un niño barato”.

Fuente: El diario de El Chavo del Ocho, de Roberto Gómez Bolaños. Buenos Aires, Punto de Lectura, 2005. 166 páginas.

Patricia Rodón

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Opiniones (5)
2 de Octubre de 2014|13:28
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2 de Octubre de 2014|13:28
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marcelagonza9 de Febrero de 2012|10:54
Nota genial. Un viaje a la ternura y el humor y amor sanos!
5
miguel lisanti8 de Febrero de 2012|16:41
Genialisimo Patricia, chas gracias
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wallycho7 de Febrero de 2012|11:27
Lean el título porque no tengo nada más que agregar.
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eduardo f7 de Febrero de 2012|11:16
Porque comparaban su genio de dramaturgo con el de Shakespeare: "Shakespearito"
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awacs7 de Febrero de 2012|09:11
Muy bueno es poco, excelente nota, dejo lo mejor para el final. Felicitaciones Patricia
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