Poemas de verano: Dionisio Salas Astorga

Docente de Lengua y Literatura. Ha publicado "Sentimiento" y "Sábanas sin flores" en poesía, y la novela infantil "Las aventuras de Cepillo el león". Editó y prologó "Promiscuos &Promisorios", antología de poesía escrita en Mendoza y "Notas de agosto", de Juan López.

En el 2012 se acaba el mundo
(lo dicen los Mayas)
pero también se iba a acabar el mundo en el 2000
(y no pasó nada según algunos)
Y se iba a terminar en el año 1000
y en el siglo I después del gran nacimiento

Siempre se va a acabar el mundo
En 1919 estaban todos seguros
 En 1945 era más seguro todavía
en 1492 ninguno podía dudar
Por lo tanto,  nadie se preocupe demasiado:
a través de la historia siempre el hombre sospecha que se acaba el  mundo
y siempre, en cada una de esas fechas, la profecía se cumplió



Los amigos de lo ajeno

Los amigos de lo ajeno siempre fueron, hasta donde se estira la voz ovillada de las viejas, aquellos que robaban las gallinas del vecino. Cuestión difícil de probar porque en menos de lo que canta el gallo, las pruebas mutaban en un caldo. A las plumas, como las culpas de la humanidad, las esparcía el viento. Nadie hubiera imaginado en ese entonces que los amigos de lo ajeno llegarían a ser pueblos, sociedades enteras, gallináceas o no, extendiendo lo de “amigo de lo ajeno” como una terrible peste sin color por la frente del mundo.

Hoy asistimos sin entrada al plagio de las ideas: individualidades en coro nos cantan sin registro desde todos los patios una misma y continua canción; frente al televisor miramos con un estupor las escenas de una película hilvanadas en otra; sin previo aviso el mundo se nos repite en los espejos retrovisores de nuestros autos detenidos por el tránsito de la vida común. Nada está a salvo de los ecos, las réplicas aparecen en las góndolas de este híper en el que habitamos, podríamos cancelar en la fila las facturas de los otros; otro compra lo que buscamos en la tienda saturada del shopping.

Los gestos de la mujer o el hombre que amamos, ese cuerpo por el que juramos con gloria morir, cuelga de los ganchos de la carne de cualquier colectivo repleto al medio día como una anunciación, entra al cine sosteniendo un tacho de cartón con dulces para niños de alguien. Nuestros niños vuelven el fin de semana con el olor de sus amigos, sus amigos están vestidos con los colores que elegimos para diferenciarlos de los hijos de los extraños.

En esta caravana de ladrones en que nos hemos convertido, viajan también nuestros sueños en la piel de los desconocidos.

Las manos han perdido sus párpados y sus labios. A la vida se le han caído las cortinas.

¿Qué te pareció la nota?
No me gustó9/10
Opiniones (0)
5 de Diciembre de 2016|16:13
1
ERROR
5 de Diciembre de 2016|16:13
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016
    28 de Noviembre de 2016
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016