¿El telescopio nació de una pintura de Brueghel el Viejo?

La invención del telescopio en el siglo XVII supuso un enorme avance para el desarrollo de la astronomía, pero su historia está llena de misterios. Entre ellos, el de quién fue su auténtico creador. El óptico Hans Lippershey y los pintores Jan Brueghel y Rubens se disputan el instrumento.

Sabemos, por ejemplo, que el óptico alemán Hans Lippershey solicitó en 1608 la inscripción de una patente sobre un primitivo diseño de telescopio que, según sus propias palabras, servía para "ver cosas lejanas como si estuvieran cerca". Sin embargo, parece que su solicitud fue rechazada con el argumento de que esa idea ya estaba extendida en aquella época.

De hecho, los estudiosos conocen algunos textos del siglo anterior en los que ya se citaban lentes que permitían "acercar" lo que estaba a grandes distancias. En cualquier caso, y aunque otros personajes de la época se atribuyeron también la invención, parece ser que efectivamente Lippershey fue de los primeros en interesarse por las posibles aplicaciones prácticas —y comerciales— del artilugio.

Desde hace tiempo se sabe que Lippershey, seguramente buscando el apoyo de un personaje notable, regaló uno de sus artilugios nada menos que al archiduque Alberto VII de Austria —soberano de los Países Bajos españoles—, pues era un gran amante de la "filosofía natural" (una forma primitiva de nuestra ciencia actual).

Curiosamente, por aquellas fechas el artista flamenco Jan Brueghel el Viejo trabajaba como pintor de cámara del archiduque y, en una de sus pinturas (Paisaje con vista del castillo de Mariemont, hoy en el Museo de Bellas Artes de Virginia, EE.UU.), realizada entre 1608 y 1612, aparece retratado un personaje mirando a través de una especie de telescopio o catalejo.

Todo parece indicar que esta fue la primera vez que un telescopio se representaba en una pintura. Pero además es muy posible —al menos así lo creen los investigadores Paolo Molaro y Pierluigi Selvelli, del Instituto Nacional de Astrofísica de Trieste— que el artilugio representado sea precisamente el que Lippershey regaló al archiduque.

Esa es la tesis que los dos italianos plantean en un sugerente trabajo publicado en el año 2008, bajo el título The mystery of the telescopes in Jan Brueghel the Elder's paintings (El misterio de los telescopios en las pinturas de Jan Brueghel el Viejo).

En el interesante estudio, Molaro y Selvelli explican además que aparecen distintos instrumentos ópticos en hasta cinco pinturas del artista flamenco. Sin embargo, es una de estas obras la que más llamó su atención.

Detalle de "Alegoría de la vista", de Jan Brueghel y Rubens.

Se trata de una pintura realizada en colaboración con su amigo Rubens, una Alegoría de la vista que hoy se conserva en el Museo del Prado y que data del año 1617. En la tabla se reproduce un interior repleto de distintos objetos —muchos relacionados con la visión— y, entre las dos figuras, vemos un artilugio que es sin duda alguna un telescopio.

El misterio radica, según los investigadores italianos, en que el artefacto representado parece ser de tipo kepleriano, pero este tipo de telescopios no habría sido fabricados hasta algunos años después de que Rubens y su amigo Jan Brueghel pintaran la tabla.

Tal y como explican Molaro y Selvelli, los primeros telescopios empleaban una lente convexa y un ocular cóncavo. Fue Kepler quien sugirió en su obra Dióptrica (1611) que el uso de dos lentes convexas supondría notables ventajas, pero hubo que esperar a 1631 para que el jesuita Christoph Scheiner hiciera una detallada descripción de un telescopio astronómico construido por él en su libro 'Rosa Ursina'.

Para llegar a la conclusión de que se trata de un telescopio kepleriano, los italianos se basan en el gran tamaño del artefacto —que estiman en unos 180 cms, según su cálculos—, mucho mayor que los empleados en aquel entonces, y por otra parte en las peculiares características del ocular.

Si los dos astrofísicos italianos están en lo cierto, ¿quién construyó el ingenio retratado en la pintura que se conserva en el Prado? El propio Scheiner aseguraba en su libro haber fabricado un telescopio kepleriano, pero todo parece indicar que no lo hizo hasta después de 1624.

Otro erudito de la época, el italiano Francesco Fontana, afirmaba en uno de sus textos, fechado en 1646, que había fabricado un telescopio astronómico nada menos que en 1608. Sin embargo, no hay forma de probar que su creación acabara en manos del archiduque.

Unos documentos conservados en el Museo Estatal del Tirol podrían, por suerte, aclarar parte del misterio. En ellos se detalla que Maximiliano III, hermano del archiduque Alberto, poseía varios telescopios con dos lentes convexas hacia 1615. Es bastante probable que, conociendo el interés de su hermano por aquellas cuestiones, le hubiera regalado alguno. La cuestión sigue siendo, ¿cómo los consiguió él?

Fuente: Javier García Blanco / Arte secreto

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