Piquete amoroso: 2 boas se aparearon en plena ruta

Según explicaron los especialistas, las boas, cuyo nombre científico es "constrictor-constrictor", tuvieron "una explosión de amor juvenil" -ya que se trataba de dos ejemplares adolescentes- y comenzaron a aparearse en medio de la ruta.

Uno de los principales accesos a la capital salteña debió ser cortado al tránsito cuando dos enormes boas constrictor cruzaron el asfalto y comenzaron a aparearse sobre la ruta, recoge 26N.

Los especialistas coincidieron en afirmar que se trataba de dos ejemplares jóvenes de lampalagua, un macho y una hembra, de 2,30 y 2,50 metros de largo y 15 y 18 kilogramos, respectivamente.

Las dos enorme serpientes provocaron un riesgo para los automovilistas aproximadamente a 28 kilómetros del centro de la capital y a unos 15 al este de la playa de peaje.

Según explicaron los especialistas, las boas, cuyo nombre científico es "constrictor-constrictor", tuvieron "una explosión de amor juvenil" -ya que se trataba de dos ejemplares adolescentes- y comenzaron a aparearse en medio de la ruta.

Los automovilistas, dada la dimensión de las serpientes, tocaron sus bocinas para tratar de asustarlas y que se movieran, pero en general debieron recurrir a espectaculares maniobras y volantazos para evitar arrollarlas.

Para suerte de la fogosa pareja, en ese momento pasó por allí Orlando Araujo, técnico laboratorista y un ambientalista declarado, según señaló en su edición de hoy el diario El Tribuno.

El hombre, con el doble objeto de normalizar el tránsito y evitar posibles accidentes, detuvo su marcha, tomó a las serpientes por la cola, las depositó en la caja de su camioneta y regresó hasta la plaza del peaje.

La decidida acción de Araujo, misionero de 40 años, fue aplaudida por transportistas y automovilistas que se habían detenido a observar el inusual espectáculo.

"Yo conozco a estos animales porque en mi provincia los hay. Sé que están en peligro de extinción y desde que estoy en la autopista he visto ejemplares muertos en el asfalto, arrollados por los vehículos. No los iba a dejar morir", dijo Araujo.

En ese lugar se tomó contacto rápidamente con la División de Protección del Medio Ambiente de la Policía salteña, que despachó una comisión para que se hiciera cargo de los ofidios.

Las boas fueron llevadas en sendos tachos de plástico de 200 litros hacia las instalaciones de la dependencia, donde fueron revisados por el veterinario de la repartición, oficial principal Marcelo Choque.

El Tribuno, el suceso fue comunicado a las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Provincia, que envió al médico veterinario Marcos Rodríguez para que se hiciera cargo.
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19 de agosto de 2017 | 17:12
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