Cuentos de verano: el juramento de Osvaldo Tramontina

Docente jubilado, pertenece al colectivo El Andamio. Publicó en 2011 "Amor Urbano Railway Espress (teatro surrealista u absurdo u algo)" y en breve aparecerá su novela "Amapolos de plomo, puñaditos de arena".

Bajo palabra de honor he jurado, por Osvaldo Tramontina

"Mi sombra despeñada se destroza recojo mis fragmentos uno a uno y prosigo sin cuerpo" ¿te suena? no es de Octavio Paz la Piedra del Sol Libertad bajo palabra ahí está ya tenemos la seña y la contraseña ahora recordá no quiero recordar otra vez la angustia el temor de olvidar la contraseña el nombre del contacto la dirección Urquiza entre Federico Moreno y Salta a las 21:21  27 de marzo de 1.976 Octavio Paz  Libertad  soy Juan y yo Ave hay toque de queda Mariela se ríe de mi temor sonríe me besa me dice hay que jugarse la Patria nos necesita compañero después de esta vida no hay otra la seña y la contraseña la dirección la hora  y el nombre del contacto en el bolsillo que enseguida quemaré al simular que enciendo un cigarrillo todo simple en pocas palabras si tenés algún fierro no lo llevés qué fierro si yo con las armas ya sabés soy médico he jurado defender toda vida acordate de las bombas a Plaza de Mayo a Düsell al T.N.T. los fusilamientos de León Suarez de Valle  en Córdoba en el Mendozazo con eso basta para que el pueblo esté amortizado ya no hay tiempo para dudas libertad o muerte lo veo estar me vé llegar  la sombra de negro es una silueta de teatro de sombras levantándose el cuello de la gabardina su ademán me detiene hay peligro miro hacia atrás mío hacia atrás suyo hacia todo el alrededor él mira hacia atrás suyo hacia atrás mío hacia todo el alrededor nadie nada como entonces  el mismo dolor en el pecho mojado en la espalda mojada con su mano derecha se baja el ala del sombrero gardeliano inclina aún más la cabeza hacia el mismo lado la mano llega a la cara a la boca endereza aquieta acomoda con estudiada delicadeza en la comisura también derecha de su boca el cigarrillo sin encender me mira pero me niega la mirada digo la seña ¿Octavio Paz? no me responde pero mira hacia atrás mío suyo se me paran los pelos de la nuca ¿me siguieron?¿están los servicios atrás mío? si no no se explica que el tipo siga sin hablar sosteniendo ese estúpido cigarrillo sin encender ahora se tantea la cintura la espalda el pecho debe estar buscando una pistola en la cintura un revólver en la sobaquera pero el Cabezón dijo que todavía no habría fierros para nosotros entonces es una trampa decís la contraseña el contacto te indica cómo seguir cuidate sobre todo cuidá que no te sigan me tienen que  haber seguido porque el tipo sigue sin abrir la boca sin encender el cigarrillo yo quiero saber y preguntarle a esa figura de la esquina esa sombra chinesca que con la pata en la pared el Funyi para un costado y un cigarrillo a lo Bogart insinúa un Gardel en la sonrisa congelada entre los labios es todo tan anacrónico nadie usa sombrero en Mendoza y es una muy mala imitación de Bogart o Gardel o Perón siempre fumaba cuando daba cátedra todo se mezcla se confunde Bogart Perón Gardel Montoneros Mariela Las Lajas Ave la capucha el empujón al fiat 125 quedate quieta mierdita la sombra de la esquina se incomoda se sacude se lleva las manos al pecho qué carajos hago aquí no encuentro ni a Mariela ni Ave y este pelotudo imitando a Bogart en una noche con calor de zonda y nada de humedad y el aire sucio y este tipo con una gabardina de yanqui culiao de Schmurz constructor de imperios “corremos a más no poder hacia el futuro y vamos tan rápido que el presente se nos escapa y la polvareda de nuestra carrera nos disimula el pasado" chupate esa mandarina gusano cabrón quiero preguntar pero el Jefe había dicho sin preguntas llegás a la cita das la seña te dan la contraseña recibís el material y ahí mismo qué caramba es éste dolor que me duele y me atraviesa silenciosamente  me río me sonrío por el "qué caramba" porque estoy podrido de usar buenas palabras quiero putear ¿y quién te lo impide? dice la sombra sin abrir la boca entonces puteo preguntando ¿de dónde mierda me viene este dolor de la concha de la lora que me hace remismísamente mierda el pecho y la espalda? Mariela no te riás y decime tu verdadero nombre por si nos agarran Ave del Carmen Paradiso ¿registraste? sí ¿pero entonces no te vas quedar? tengo una cita de contacto flaca bueno cuidate cierra la puerta me voy si establecés contacto estás adentro y de adentro la única manera de salir...¿me entendés compañero? ah y llevate la pastillita una aunque más no sea porque más de una no te va a hacer falta je-je ja-ja  una es una palabra como Mariela como Ave en pocas palabras Ave es una panza suave por la ternura tiene tetas pequeñas y se ríe cuando cogemos pero Mariela tiene la sonrisa ancha de Víctor Jara y su pelo al viento se ríe conmigo gritando ¡Perón Evita la patria socialista! hasta la victoria siempre compañero una sirena de ambulancia de policía de bomberos sin armas los van a matar como a los perros pero yo juré ser médico defender toda vida humana ¿entendés? el tipo me mira lo miro no pregunta no habla saca un viejo encendedor carusita no fumés delatará nuestra posición acá todos fuman ésta es una esquina de putas ¿vos no fumás? no no fumo el cigarrillo mata acá te matan otras cosas compañero siento pegajoso el pecho la espalda hay un sonido una voz...  ¿ "Dónde estuve quién fui cómo te llamas cómo me llamo" quiero preguntar pero la sombra me deja con la palabra en la boca el rostro sigue oculto tras la sombra de las sombras apenas moviendo los labios sin sacarse el cigarrillo mirando hacia algún lado... ¡no se acerque! me ordena al ver que pretendo acortar distancia entrever alguna luz bajo el ala de su sombrero bajo la sombra de sus ojos bajo los ojos de su mirada donde los párpados entornados ocultan la verdad pero yo quiero ver... ¡de ninguna manera! dice casi con violencia creo que quiere huir creo que tiene más miedo aún que yo de saber ese dolor en la espalda y el pecho y ese aullido interminable interminable del Paco Ibañez esa carta para julia a un costado del camino camino a la guerra   quiero saber ordeno exijo grito y nada por favor quiero saber suplico el tipo se conmueve creo porque da vuelta la cara y explica bajo palabra de honor he jurado no decirle nada, no me ponga en un compromiso joven y agrega compinche sigiloso no necesito advertirle el riesgo que corre si usted insiste en querer saberlo todo Mariela me dijo que es hora de jugarse me arriesgo usted dijo Octavio Paz ¿acaso lo ha leído? es el mismo que dijo "es inútil tocar puertas condenadas no hay puertas hay espejos inútil cerrar los ojos o volver entre los hombres esta lucidez ya no me abandona romperé los espejos haré trizas mi imagen que cada mañana renace..." me cago en su cita de Octavio Paz putísima madre lo que quiero es saber por favor no diga malas palabras ¿usted es médico no es cierto? y eso qué puta importa si no puedo más con éste dolor que no cesa y Mariela que no está y a Ave que no la encuentran, por eso quiero saber qué carajos pasó  Octavio jamás uso una mala palabra y escribió Libertad esa es su contraseña limítese a éso él dijo "¡caer volver soñarme y que me sueñen otros ojos futuros otra vida otras nubes morirme de otra muerte! Esta noche me basta y ese instante que no acaba de abrirse y revelarme dónde estuve quién fui cómo te llamas cómo me llamo yo..." ya dije la contraseña y este puto cabrón haciendose el culto literario esto es una mierda es un absurdo me cago en su cita me rebelo ante la no revelación las palabras no necesitan ser expuestas con esa cara ese cigarrillo impostado en la sombra a lo Casablanca cada uno hace lo que puede no se caliente pida lo que quiera pero no diga malas palabras no es de buena educación la buena educación te la perdés en el culo puto cabrón culiao y la puta madre que te remilparió le digo y le aplasto con un bife el cigarrillo sobre la boca le tiro con un golpe el sombrero  de la cabeza le tironeo hacia abajo el cuello de la gabardina lo solapeo con violencia puto de mierda dá la cara su rostro  queda expuesto a la pálida luz  de la esquina pero lo que veo es mi propia boca abierta en un grito de Munch mi propio puño derecho ensangrentado tratando de romper la contraseña le arranco la gabardina el dolor en su pecho es insoportable el dolor en mi espalda es insoportable de su pecho fluye una pegajosa y borboteante gelatina una roja amapola que se abre se ensancha fluye me devora en un túnel oscuro y sin fondo al fondo del cual hay un hombre parado en una esquina envuelto en sombras cubierto con un sombrero Funyi... ¿Octavio Paz? pregunto. Libertad me contesta.

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