Condenan a joven rusa a 4 años y 6 meses por querer pasar cocaína a Chile

La joven, que integraría una organización internacional de contrabando de drogas, fue detenida en junio del 2006 en el aeropuerto de Mendoza cuando estaba a punto de abordar un avión con destino a Santiago de Chile. En su maleta llevaba dos paquetitos con 2,5 kilos de cocaína en total y, pese a la versión que sostuvo desde un principio, la Justicia Federal la condenó a 4 años y 6 meses por contrabando.

El 22 de junio del 2006, Zhana Brezhneva (rusa, 22 años por aquel entonces) se encontraba en el aeropuerto Francisco Gabrielli y se disponía a abordar el avión de Lan que la llevaría a Santiago de Chile. Ya había hecho el check in y su maleta ya estaba embalada y con la tarjeta de despacho correspondiente.

Sin embargo, nunca llegaría a subir al avión. Cerca de las 10.15, efectivos de Gendarmería Nacional y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria –que le veían siguiendo el rastro desde que había ingresado al país- la detuvieron y, tras identificarla, le incautaron la maleta, donde llevaba dos paquetitos envueltos en una bolsa color ocre con 2,5 kilos de cocaína –valuados en 100 mil euros, o más de 400 mil pesos según la cotización de entonces-, ocultas entre dos juegos de sábana sin estrenar. También le secuestraron 600 dólares que llevaba dentro de una de sus zapatillas, al igual que varios pesos argentinos y un chip de celular.

Hoy, a casi dos años de la detención, Brezhneva fue sentenciada a 4 años y 6 meses de prisión –dos meses menos de lo solicitado por la fiscal-, ya que el Segundo Tribunal Oral Federal la encontró culpable del delito de contrabando en grado de tentativa, violando la ley 23.737 –de estupefacientes- y la 22.415, referida al contrabando. Brezhneva cumplirá la condena en la alcaidía de mujeres de El Borbollón, donde ha permanecido alojada los últimos 20 meses.

La defensa había solicitado que se la condene sólo a 3 años –la pena mínima- aduciendo que ella no sabía que llevaba droga. También pidió que se le reconozca la figura de arrepentida, considerando que la información que había aportado había colaborado para el esclarecimiento del hecho, pero el tribunal –conformado por Héctor Cortés, Julio Naciff y Jorge Burad- no dio lugar al pedido.

En varias ocasiones la mujer sostuvo que no quiere volver a Rusia ya que teme lo que le pueda suceder..

La versión de la detenida

Brezhneva había llegado a Mendoza el 18 de junio del 2006. Según relató la joven en su declaración –que fue en inglés y con una empleada del aeropuerto que ofició como traductora en ese momento, su llegada a Mendoza había sido prácticamente fortuita. Según relató la turista rusa, en abril de ese año había conocido en su Rusia natal a una mujer, de nombre Margarita, con quien entabló una relación de amistad. Esta mujer, al poco tiempo, se hizo muy íntima a Brezhneva y así fue como le ofreció que los acompañe a ella –que trabajaba en el sector turístico del país europeo- y a su marido a un tour por diferentes países, entre los que se encontraba Argentina, más precisamente Mendoza.

Siguiendo con la versión de la imputada, Margarita se encargó de realizar todos los trámites pertinentes e, incluso, fue ella quien habría abonado los pasajes. Sin embargo, el mismo día del viaje, cuando los tres se encontraban en el aeropuerto de Moscú, la mujer se excusó, indicándole que ni ella ni su esposo viajarían, aunque le insistieron a Brezhneva para que vaya, indicándole que sería una lástima perder el pasaje que ya tenía comprado, así como la vigencia del pasaporte y los trámites. Y la imputada, tentada por la posibilidad de hacer ese tour para conocer nuevos lugares y practicar otros idiomas, declaró que aceptó viajar sola.

Antes de que el avión de Brezhneva  despegara, Margarita le facilitó el teléfono de un hombre de apellido Ericsson, con la excusa de que lo llame a él cuando llegue a Mendoza se contacte con él. Y así lo hizo ni bien pisó suelo provincial, y en ese mismo momento el propio Ericsson le indicó que estaba en Buenos Aires y que vaya a su encuentro.

Esa escapada a Buenos Aires, decidida y efectuada casi en el mismo momento en que llegó a Mendoza fue lo que desconcertó un poco a los investigadores. Es que la Justicia Federal había recibido información por parte de Gendarmería y la PSA que daba nota de que el 16 de ese mes una joven rusa, que presuntamente llevaba droga en su equipaje, llegaría a la provincia. A su vez, los organismos mencionados habían llegado a esa información luego de que, a través de un mail enviado por el Servicio de Seguridad Ruso, detuvieran a otra mujer –Clarissa Zergeva- en el aeropuerto internacional de Ezeiza también con droga. Fue ésta quien, luego de ser interrogada, terminó por confesar de la existencia de Brezhneva y que llegaría a Mendoza el 18 de enero y se iría el 22.

Volviendo a lo indicado en su momento por la condenada –quien sostuvo que al momento de llegar al país desconocía que Ericsson estuviese en Buenos Aires-, decidió viajar al encuentro de este hombre. Con él estuvo solo un par de días, en los que casi no pudo siquiera salir del departamento ya que, según se justificó Ericsson ante Brezhneva, la calle era peligrosa para una turista.

El último día de estadía en Buenos Aires, Ericsson le ofreció que se bañara en su departamento antes de abordar el avión que la traería nuevamente a Mendoza, y cuando salió –según declaró-, se encontró con que el hombre ya le había armado el equipaje y la valija ya estaba cerrada.

“Si vas a París, he guardado unos documentos muy importantes en la valija para que le entregues a unos amigos, por lo que ni bien llegues a Mendoza, hacela embalar”, le insistió varias veces Ericsson, conociendo el itinerario de viaje que la misma Brezhneva le había informado que efectuaría: Santiago, Madrid, París y Moscú. Sola, como se fue a Buenos Aires, volvió a Mendoza casi sin tiempo para viajar ni conocer ningún rincón.

Ni bien llegó a Mendoza, tuvo que preparar todo para salir hacia Santiago, en todo momento recibiendo llamados de su amiga Margarita y de Ericsson, quienes parecían estar controlándoles el viaje. Nunca abrió la valija, según alegó, por falta de tiempo.

En este punto de su declaración aparece la primera contradicción de Brezhneva. Es que, en un primer momento, la joven indicó que los constantes llamados de esas dos personas la llevaron a que desconfiase de que lo que Ericsson le había metido en la maleta era droga. Sin embargo, en una posterior declaración se desdijo, sosteniendo que nunca se le cruzó por la cabeza siquiera que pudiese llevar droga en el equipaje-.

El desenlace de lo ocurrido en el aeropuerto mendocino ya es conocido.

Acusaciones

Luego de un detallado recorrido por los vaivenes del episodio, la fiscal María Pía Cubillos se detuvo en los puntos flojos que encontraba en la declaración de Brezhneva.

De acuerdo a Cubillos, ante la traductora la joven mencionó que la droga –el supuesto regalo, que ella no sabía de qué se trataba- se la había dado su novio para que la entregue a otros amigos.

“No resulta creíble el motivo que Brezhneva alega del viaje. Este viaje estaba totalmente planeado y la imputada sabía cuál era el objetivo. No era practicar el idioma, o conocer nuevos lugares. Desde el momento en que le pagaron el viaje sabía que la tarea era obtener la cocaína que le iban a entregar”, indicó la fiscal, quien agregó que a la rusa se le pagó todo, y hasta se le entregó un celular. “No se entera ni comienza a sospechar recién cuando llega acá, siempre lo supo”, agregó.

Asimismo, la fiscal se detuvo en los antecedentes de Brezhneva, destacando que había viajado entre 5 y 6 veces a Turquía con todo pago y que también era buscada en ese país por lo mismo por lo que se la acusó e imputó aquí. “Es mula del transporte de estupefacientes, tráfico organizado por otra gente, que es poderosa y que busca ampararse en chicas jóvenes pensando en que nadie va a sospechar de ellas. Brezhneva es joven, pero no inocente”, acotó.

Organización internacional

Además de esta joven y Clarissa Zergeva, el 18 de julio otro joven, también de origen ruso, fue detenido con 1,5 kilos de cocaína. La información enviada por parte de las autoridades rusas apunta a Vazi Prince como el líder de esta banda organizada en el narcotráfico.

Incluso, en su testimonio, Zergeva incrimina a Prince y a Zergeva dentro de la organización. Prince estuvo preso 9 años en Rusia por este delito y, en cuanto recuperó la libertad organizó el viaje de esta joven. 

Sin embargo el tribunal no hizo lugar a la figura de arrepentida, ya que la joven se abstuvo de declarar el día posterior a su detención -23 de junio del 2006- y lo hizo recién en agosto, sin aportar nada diferente a lo que ya habían hecho los testimonios de los otros dos jóvenes rusos detenidos que declararon antes.

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22 de agosto de 2017 | 03:47
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