El lugar que alguna vez soñó Hitler

Una exposición muestra los proyectos y maquetas de Albert Speer, el arquitecto favorito del dictador, para la construcción de la Alemania utópica del Tercer Reich.

Como todo megalomaníaco, Hitler tenía debilidad por el neoclásico. El dictador quiso convertir Berlín en una nueva capital mundial, una Roma del siglo XX, con proyectos como el llamado Gran Pabellón, con una altura de 290 metros de alto, diez veces más que la Puerta de Brandeburgo.

Además, Hitler planeó un Arco del Triunfo colosal destinado a reinterpretar la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial como la antesala de la gran victoria -que no llegó a ser tal- de la Segunda Guerra Mundial.

La exposición Mythos Germania (El mito de Germania) recrea a través de una gigantesca maqueta y paneles explicativos la utopía ideada para él por el arquitecto preferido del dictador, Albert Speer, en un pabellón habilitado cerca del Monumento a las Víctimas del Holocausto en Berlín.

Speer fue también ministro de Armamento y de Transportes, y acabó siendo juzgado por crímenes de guerra en los Procesos de Núremberg y condenado a veinte años de prisión.

La muestra, que se abrirá al público el próximo 15 de marzo, expone planes urbanísticos que nunca llegaron a hacerse realidad, pero que son tan parte de la historia como si hubieran existido siempre. Su huella sólo se encuentra en las farolas

La ciudad soñada por Hitler

Speer nunca llegó a llevar adelante la mayoría de sus proyectos. Con el estallido de la contienda, en 1939, quedaron aparcados tanto el gran proyecto Germania como otros planes similares para el resto del Tercer Reich. Actualmente, de su gigantesco proyecto para la que debía ser capital del imperio hitleriano sólo permanecen algunas de las farolas que iluminarían esta ostentosa ciudad.

"Reichshauptstadt Germania - Capital Germania"

La confianza que el dictador nazi depositó en este arquitecto ha sido vista en algunos casos como de atracción erótica ya que, aunque a Hitler le gustaba rodearse de artistas afines al régimen -como el escultor Arno Breker que llevaba a la piedra el ideal estético de la raza aria o la cineasta Leni Riefesnthal, autora de documentales propagandísticos-, las licencias que permitió a Speer fueron únicas.

Es por esto que sorprende la benevolencia con la que Berlín acoge esta muestra. Hace sólo un par de años fueron muchas las voces que se alzaron contra una exposición con la obra escultórica de Breker, acusado de propaganda nazi, cuando nunca alcanzó la responsabilidad política de Speer.

La exposición permanecerá abierta hasta finales de año, en un pabellón cercano al Monumento de las Víctimas del Holocausto, formado por 2.711 bloques de hormigón de hasta cinco metros de altura. Paralelamente, en Austria, también puede verse estos días una exposición en su Ópera Estatal donde se ponen de relieve los abusos cometidos desde esta institución hacia los judíos cuando este país se anexionó al régimen de Hitler hace ahora setenta años.

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4 de Diciembre de 2016|16:58
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4 de Diciembre de 2016|16:58
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  1. Me fascina el futurismo,...
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