Colbo, la vajilla que se llevó Juan Pablo II, vuelve a fabricarse en Mendoza

Una buena noticia que revoluciona al mundo del diseño y que tiene epicentro en Mendoza. Colbo, uno de los productos de una familia que le dio impulso a la primera carrera de Diseño del país y con una historia desconocida para muchos mendocinos.

La tradicional vajilla Colbo, creada en la década de los años 50 por la arquitecta Colette Boccara (de allí la marca), vuelve a fabricarse en San Rafael, más de 30 años después del cierre de una fábrica que fue dirigida por la creadora hasta 1970.

Las piezas formadas con material de la cordillera mendocina, diseñada con formas triangulares, trascendió las fronteras mendocinas y del país y se hizo famosa por surgir de un novedoso proceso de fabricación en serie. Se las conoce por la combinación de “porcelana roja” y el esmalte blanco de su interior y marcaron mucho más que una época, algo que muchos mendocinos desconocen.

Es que con la llegada en 1947 a Mendoza del arquitecto César Jannello y su esposa, la mencionada Colette Boccara, se inició en la incipiente Universidad Nacional de Cuyo el desembarco al pie del Ande de una larga lista de personalidades que ejercieron distintos grados de influencia en el desarrollo de la carrera de Diseño, la primera del país. “Jannello llega a Mendoza contratado para dictar clases en la carrera de Artes Plásticas, y desde la carrera de Cerámica auspicia la producción industrial de objetos de uso, es decir que introduce el pensamiento de diseño”, le contó al diario Página/12 Müller Brockman, precisamente en una nota que reconoce el carácter de pioneros a nivel nacional en la materia.

La vajilla del Papa

Tras el final de la vida de la fábrica, que cayó en desgracia en plena dictadura, el Papa Juan Pablo Segundo se llevó como regalo de la Municipalidad de Guaymallén, de manos del intendente Leopoldo Orquín y del gobernador Felipe Llaver un juego completo de la famosa cerámica.

La entrega fue realizada en el actual Predio de la Virgen y, según cuentan los protagonistas de aquel momento, fue recibida con agrado y con conocimiento -por parte de la comitiva papal- de que se trataba de una pieza de diseño de alta calidad, con el sello de la tierra cordillerana mendocina.

La fuerza del diseño logró que Colbo se transformara en una marca que logró sobrevivir al paso del tiempo. El pasado 5 de diciembre, el MALBA, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, presentó la reedición de las piezas.

Según informó el propio museo, “la vajilla Colbo hoy es reeditada gracias al trabajo conjunto del diseñador e investigador Wustavo Quiroga con Matías Jannello, uno de los hijos de la pareja, quien participó de la primera etapa de la fábrica junto con su madre, y de los diseñadores Martín Endrizzi y Macarena Ponce. Ellos recuperaron el know how de Colbo, al que le sumaron innovación tecnológica”.

Las nuevas piezas

El MALBA dio a conocer que “la apuesta se materializa hoy en una serie de piezas de varios colores (que incluyen turquesa, amarillo y verde), que juegan con formas triangulares, en las
que el diseño resuelve con inteligencia y belleza problemas propios del material y la técnica de producción, privilegiando la funcionalidad”.

“La vajilla de gres o porcelana roja marcó tendencia a nivel nacional y dejó un rastro persistente en el imaginario de nuestra cultura material. Con la revalorización del Movimiento Moderno Latinoamericano a nivel internacional, este proyecto forma parte inseparable del patrimonio argentino”, asegura Quiroga, quien, junto con María Jannello -nieta de la pareja- es también responsable de la reedición de la silla W, que se presentó en Tiendamalba en noviembre de 2011.

Desde 2007, Matías Jannello junto a los diseñadores industriales Martín Endrizzi y Macarena Ponce realizan en Colbo una apuesta por la innovación. Apoyados en nuevas tecnologías, lograron dar continuidad a la herencia moderna y dar respuesta a la demanda de vajilla gourmet planteada por el desarrollo gastronómico-turístico del país. Prueba de este compromiso es la obtención en agosto de 2011 del Sello de Buen Diseño, otorgado por la Subsecretaría de Industria de la Nación.

La nueva fábrica está ubicada en San Rafael  hacia donde se transporta el gres rojo, que es extraído de la precordillera. El material base es el mismo que el de las primeras facturas en los 50: en aquella época se combinaba el gres con esmalte blanco; en la actualidad, las terminaciones superficiales incluye variedad de colores en los esmaltes, como amarillo, verde y turquesa.

“Gracias al avance tecnológico, se logró aumentar la pureza geométrica y realizar un juego de espesores que solo se consigue con el uso de prensas neumáticas en la fabricación. Este proceso industrial permite una producción de alto rendimiento: por lo general la cerámica se realiza con moldes por colada; en este caso, las piezas se ejecutan con moldes y prensado” aseguró Wustavo Quiroga.

Tal como ocurre con Jannello Editora, que comercializa en Tiendamalba la silla W, Colbo trabaja en conjunto con la Fundación del Interior para la custodia de las piezas patrimoniales, y propone una actualización comercial que ayuda a generar puestos de trabajo, reactivar la herencia material y continuar con el proyecto de investigación y desarrollo en diseño. El archivo Boccara- Jannello pertenece hoy al MEC -Museo En Construcción- del MALBA, a cargo de una investigación que llevó a descubrir múltiples relaciones y a ampliar las búsquedas en otros caminos y autores.

La familia Colbo Janello y su aporte a Mendoza

Los Janello Colbo generaron grandes cambios en el mundo artístico mendocino. Construyeron –según da cuenta Mediamza- una casa muy particular y vanguardista en la Quinta Sección de la Capital, que aún se conserva. “Recuerdo las horas que mi mamá pasaba en el taller. Ella se dedicó por completo a la fábrica ya que mi papá volvió a Buenos Aires meses después del golpe del 55 pero nosotros nos quedamos en Mendoza junto a mamᔠcontó Matías, su hijo, a Mediamza.

La empresa logra el mejor desempeño de su historia de la mano de Matías Jannello -hijo de Colette y César- cuando la fábrica mejora notablemente en eficiencia y productividad, se avanza en el desarrollo de nuevas líneas y se establece una fuerte presencia en Buenos Aires.

“En el año 78, yo estaba al frente de la fábrica luego de un paso por una sociedad con dos socios, me retiro y mi mamá decide asociarse con otros capitalistas que llevaron la fábrica a la quiebra. En el transcurso de cuatro años, del 80 al 84 se pierde todo el patrimonio… fue una estafa”, contó Janello.

Pese a los contratiempos el presente es promisorio y ya se fabrica una serie de vajilla básica (plato playo y ondo) con el mismo diseño, color y textura que la fabricada por Colette Boccara.

“Hemos tenido muchas satisfacciones con este proyecto. Una mujer de Córdoba cuando se enteró que nuevamente estaban las piezas en el mercado se comunicó por facebook para comprar más vajilla. Ella tiene un restaurant que heredó de su madre y la vajilla que usan es justamente Colbo. Así tenemos varias historias muy ricas” comentó Martín Endrizzi, integrante del proyecto.

Con información del MALBA, Mediamza, Página/12, Clarín y Debate.

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Opiniones (1)
2 de Diciembre de 2016|19:03
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2 de Diciembre de 2016|19:03
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  1. qué pena que hicieron la referencia a Juan Pablo II en el título.... digo...la obra de Colette (como la misma nota refiere) tiene muchas más virtudes que haber sido regalada al papa.... Mal titulada, cuando sólo la refrencia al papa en el texto ocupa dos mínimos párrafos....
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