Nani Roma se somete a calor extremo como preparación al Dakar

Nani Roma se somete a una cámara que simula condiciones extremas de calor. El español llegó a los 45 grados yel 50 por ciento de humedad.

Más allá de las dunas, al otro lado de los riscos de Atacama, hay enemigos peores que una roca o un agujero. Ni tan siquiera la huella de camello es tan terrible. En el Dakar existen obstáculos infranqueables, aquellos que afectan al organismo de sus participantes. La deshidratación o el mal de altura, en una prueba que desde que partió a Sudamérica franquea los 4.000 metros de altura, son feroces con quienes no han previsto una preparación exhaustiva de adaptación al medio.

Nani Roma, uno de los favoritos al título en coches este año con el Mini All 4 Racing, es, a pesar de una dilatada trayectoria off road, uno de los dakarianos más jóvenes a los 38 años, y también uno de los que con más celo prepara la cita por excelencia en el mundo de los raids. "Nos jugamos mucho en 15 días. Y en este caso es una carrera que requiere mucho entreno, mucha tensión", explica el catalán que, entre sus rivales, el más peligroso es su propio compañero de equipo, el francés Stephane Peterhansel, nueve veces ganador del Dakar.

Para batirlo y poder superar 15 días al límite de la extenuación, Nani exprime su físico como pocos. Una de las claves en la preparación física pasa por un periodo de adaptación en altura junto con su equipo, haciendo actividades de montaña propias del invierno como el esquí de fondo o la travesía. De este modo, supervisado por médicos y fisioterapeutas, se tonifica el cuerpo y se oxigena la sangre midiendo el grado de respuesta del organismo ante la altitud. Sobre todo porque en la parte del altiplano pueden alcanzar algún paso de montaña que holla los 4.500 metros.

Pero otro de los planes específicos para poder mantener la concentración dentro del coche es el que se refiere al entrenamiento con calor. Nani, cada año, se sumerge en una habitación sellada y habilitada para hacer trabajo físico en condiciones extremas de calor y humedad. Roma se ha estado machacando esta sala, de condiciones variables, en el CAR de Sant Cugat, en Barcelona en una cámara climática que simula las condiciones dentro de la cabina del Mini en territorios tan inhóspitos en los que hay una inversión térmica entre el día y la noche de hasta 40ºC, alcanzando de día en ocasiones los 60ºC dentro del habitáculo.

"He estado entrenándome en una cámara de calor en San Cugat con unos 45ºC y un 50% de humedad. Es un entrenamiento que hago cada año, desde 2009, para tener un poco la sensación de calor y asfixia que a veces tenemos dentro del coche. Me va muy bien entrenar un poco el cuerpo a estas sensaciones y al calor que vamos a tener estos días", explicaba Nani, al que fajarse con el calor en ese horno le proporciona resistencia y capacidad de sacrificio.
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