Deportes

Marion Jones ya está en la cárcel y es una reclusa sin privilegios

La velocista, ganadora de cinco medallas en Sydney 2000, será una presa más en un centro penitenciario de Texas. Deberá cumplir seis meses por el doble delito de falso testimonio ante las autoridades federales. Mirá un video con la velocidad de Marion y otro cuando la condenaron.

Durante años superó a todos sus rivales con su larga y veloz zancada, pero los pasos más difíciles de su vida los dio con cautela.

Fueron los últimos metros que recorrió en libertad la ex heroína del atletismo Marion Jones.

La que fue la mujer más rápida del mundo es ahora la reclusa número 84868/054.

Según un comentario de DPA publicado este domingo,Jones ingresó el viernes en prisión, antes de lo esperado, para cumplir los seis meses de pena que le impusieron por un doble delito de falso testimonio ante las autoridades federales.

Previsiblemente, hasta el 7 de septiembre será una más de las 250 mujeres en el centro penitenciario especializado en cuidados sanitarios Federal Medical Center Carswell, en Fort Worth, en el estado de Texas.

La que fuera "novia de Estados Unidos", país que se puso a sus pies tras sus cinco medallas en los Juegos de Sydney 2000 -tres de ellas de oro-, será los próximos meses una reclusa más.

No habrá privilegios para ella. Al igual que el resto de pequeñas o grandes criminales vestirá el uniforme verde de la prisión, se levantará a las seis de la mañana y luego desarrollará un trabajo por el que le pagarán 20 céntimos de dólar a la hora.

Cuando su marido, el ex velocista Obadele Thompson, la visite con sus dos hijos desde su casa de Austin, a 300 kilómetros, le permitirán un abrazo y un beso para saludarla y despedirla. Nada más. El primer paso el viernes fue la habitual identificación fotográfica. Una foto de frente, una segunda de perfil, ambas con su número de identificación, como en las películas de Hollywood.

Pero el centro penitenciario no es una ficción, sino la vida real, es donde Jones pagará años de mentiras. Es la primera atleta en torno al escándalo del laboratorio Balco que acaba en la cárcel.

Siempre negó de manera vehemente haberse dopado y amenazó con demandas a todos aquellos que se atrevían a afirmar lo contrario.

Hasta que el 5 de octubre, por su mala conciencia, la presión popular y la posibilidad de llegar a un acuerdo judicial más beneficioso, confesó que en su declaración de noviembre de 2003 ante la comisión de investigación del caso Balco había mentido. Y también admitió su implicación en un fraude financiero con cheques de su ex pareja y padre de uno de sus hijos, el ex plusmarquista mundial de los 100 metros Tim Montgomery.

Jones confesó que ya antes de los exitosos Juegos de Sydney tomó EPO (eritropoietina). Regresó de Australia como una estrella, alguien que en un país dominado por el fútbol americano y el béisbol emergió como un icono, una medallista de oro, una chica de portada, una heroína para todas las chicas, una campaña de publicidad andante, una "empresa" llamada Marion Jones.

Fue portada de la revista "Vogue" como símbolo de femineidad y de fuerza. "La nueva heroína americana", tituló entonces. "No sólo es la mujer más rápida del mundo, está dispuesta a ser la mejor atleta de la historia", agregó la publicación.

Luego se destapó el escándalo Balco y con él las sospechas que ella siempre negó, negó y negó. Durante cuatro años se formó una imagen de víctima ante sus fans. "Caza de brujas" y "un tipo de asesinato de la peor calaña" fueron las palabras de sus abogados a las publicaciones que conectaban a Jones con el doping.

Jones se atrevió incluso a atacar a su compañera Kelly White, igualmente campeona e igualmente cazada por un doping que sí confesó. Jones se gastó miles de dólares en pagar abogados para su defensa, que aseguraba que sus éxitos eran producto de su "talento natural". Pasó 160 controles antidoping y nunca dio positivo.

En su biografía publicada en 2004, "Life in the Fast Lane" (La vida en el carril rápido), dedicó una página entera para declarar en letra mayúscula roja: "Estoy contra las drogas que elevan el rendimiento. Nunca las he tomado y nunca las tomaré".

Pero Victor Conte, jefe del laboratorio Balco, confesó en televisión cómo suministró e inyectó las sustancias prohibidas a la atleta.

El 5 de octubre llegó la confesión, las lágrimas y las disculpas. Se desmoronaron los años de éxito y de negación.

 

 

¿Qué te pareció la nota?
No me gustó0/10
Opiniones (0)
2 de Diciembre de 2016|23:24
1
ERROR
2 de Diciembre de 2016|23:24
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016
    28 de Noviembre de 2016
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016