"Es imposible hacer arquitectura y no pensar en medioambiente"

Carlos Salaberry, director de la XII Bienal de Arquitectura de Buenos Aires -el evento más importante del continente-, revela en una entrevista a Club House, único medio de Mendoza presente, las claves fundamentales para comprender este fenómeno que cada dos años sorprende al país con los mejores exponentes mundiales de la disciplina.

Carlos Salaberry es miembro del archiconocido estudio MSGSSS que tiene en su haber obras de gran importancia en todo el país, pero una especialmente emblemática para los mendocinos, nuestro Estadio Mundialista. Es desde siempre quien coordina, junto a su equipo, el enfoque “académico” de cada Bienal.

¿Qué diferencias tiene esta Bienal con las anteriores?

La principal, es que hemos tratado de elegir a un grupo de arquitectos que representara la arquitectura que se ha hecho en el mundo y la que se está haciendo. Arquitectos con vasta experiencia y arquitectos jóvenes, que además tienen una línea de pensamiento frente a la arquitectura que está ligada a la situación actual del mundo, de la economía; lo cual hace que tengamos que tener un pensamiento mucho más austero, más racional, volviendo a lo que fue, a mi criterio, la arquitectura racionalista.

¿Este año la muestra de obras es muy grande?

Aquí, hemos procurado salir de la estructura que habitualmente teníamos, dándole la libertad a cada uno de los exponentes para que pudieran mostrar su obra de la mejor manera que ellos querían. De esta manera, la muestra tiene un nivel de producción diferente a la de otros años. Hemos generado, también, actividades paralelas con sumo compromiso con la Ciudad ya que por fin la Bienal es reconocida como un hecho cultural de Buenos Aires, de la ciudad misma y esto es la primera vez que sucede.

¿Cuál fue el criterio de selección de las obras de la muestra?

Existe una selección previa que la realiza el Comité de la Bienal, hemos tenido un criterio amplio en la aceptación de trabajos y no somos, obviamente, veedores de aquellos estudios consagrados. Todo aquel que venía a hacer una presentación, lo invitamos a hacer una muestra.

También, hicimos un contacto, un acuerdo con el “Chicago Athenaeum” quien trajo cuatro muestras muy importantes y por otro lado, están aquellas muestras que, manteniendo la estética de siempre, sus autores pueden presentarlas.

¿Hubo, deliberadamente, una temática medioambiental, ya que este enfoque se notó en las disertaciones?

No, no la ha habido. Pero hoy es imposible hacer arquitectura y no pensar en medioambiente. Por mi parte, hice hincapié en el aspecto sustentable respecto a que no lo encuadremos sólo al control de energía. Yo no puedo no pensar en los principios básicos de la sustentabilidad.

César Pelli, Mario Corea y Carlos
Sallaberry, tres protagonistas
de la Bienal.
Mega muestra de trabajos en
el Centro Cultural Recoleta. 


En Colombia, un amigo arquitecto, Laureano Forero, me lleva a ver cómo habían tratado ellos el tema de la radicación de los barrios de gente con pocos recursos. Comenzaron con dos aspectos fundamentales: uno, ayudarlos a que sus casas tengan techo, principio básico del ser humano. Otro, a transportarse, a bajar de la montaña por un cablecarril y a acercarlos al subte. El resultado era que ganaban una hora de su vida diaria y la ganaban para dedicárselo a otros aspectos. ¿Y qué hicieron? Les crearon centros culturales, espacios para la práctica de deportes. Eso es la arquitectura sustentable, conceptualmente también lo es.

Lo del medioambiente hoy está en boga, tiene cierto componente de moda, también. Generar conciencia, entonces, es fundamental. Pero no por ser una moda, tampoco sólo por la etiqueta.

Hay un nivel de participación de gente joven, de menos de 40 años. ¿Esto guarda relación con la propuesta?

Sí, guarda relación con la propuesta, tuvimos un interesante mix entre gente consagrada y gente nueva. Hoy la juventud tiene una ventaja en cuanto a acceder a la información. Antes, en mi época, resultaba muy caro conseguir revistas inglesas calificadas de arquitectura; era muy difícil la llegada de las mismas, muy periódica.

Hoy, con internet, la gente está más informada. Argentina tiene una producción de revistas relacionadas a la arquitectura muy grande, no creo que haya otro país que tenga tanta producción de revistas, de portales como Argentina.

¿Qué fue más difícil la elección de los emergentes o la de los consagrados?

Tal vez no fue tan compleja. Estoy acostumbrado a trabajar en equipo y eso facilita las cosas. Apelamos a los especialistas, recurrimos a los críticos jóvenes y les pedimos que nos ayuden a elegir, eso fue lo que nos ayudó. No conocíamos todas las producciones, ya que no todo el tiempo nos podemos dedicar a la información.

No todas las actividades son pagas, la muestra es gratuita y convoca mucho público

Sí claro, en tres días de fin de semana, con mal tiempo y con fin de semana largo, pasaron alrededor de diez mil personas. La muestra de la Bienal nunca duró más de diez días o dos semanas a lo sumo, este año, estamos casi en un mes. Del 8 de octubre que inauguramos, hasta el 30 del mismo. Eso alentó mucho más a la gente y propició más el acercamiento a la Muestra. Además, todas las tardes hubo actividades gratuitas.

Carlos Sallaberry -direrctor de
la Bienal- y Guillermo Vázquez
Consuegra -Gran Premio Bienal-.
Rafael Viñoly dio su charla a sala completa, con 800 asistentes.


Pensamos, en este sentido, en que hay gente que no puedo acceder al valor de la entrada. Para ellos, por ejemplo, hay mesas redondas con cuatro grupos de estudios jóvenes españoles. Esto marca una diferencia, no tenemos la mente puesta en la cantidad de entradas que se vendan, sino en que esto tenga un acceso abierto. Muchos de los arquitectos consagrados que han venido, están participando en una actividad paralela en la facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires. También en otras facultades y espacios vinculados. Para nosotros esto es muy gratificante, somos muy abiertos en ese aspecto.

¿Alguna vez se planteó la posibilidad de tener en la Bienal temáticas regionales de Argentina?

No, no se ha pensado. Cada conferencista tiene un espacio, a nadie le preguntamos de qué va a hablar. Acá vienen y tiene libertad de expresarse sobre lo que quieran. Lo que sí pedimos es que muestren su obra, porque es el objetivo fundamental. Pero no está cerrada la posibilidad, desde luego.
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21 de agosto de 2017 | 16:44
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