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La tarde que Aldo Poy hizo su famosa palomita en Mendoza

En el 2005, hinchas de Rosario Central recordaron la legendaria jugada de Poy en nuestra provincia. El invitado de lujo fue Víctor Legrotaglie. Entrá y enterate cómo fue el festejo de los canallas en Chacras de Coria.

Pocos lo saben, pero la palomita de Aldo Pedro Poy tuvo su edición mendocina. Fue en diciembre del 2005, una tarde inolvidable, llena de magia y delirio, de fanatismo y camaradería, una tarde bien canalla.

En esos días, Mauro Poy (hijo de Aldo) jugaba en Godoy Cruz, que dirigía el Chocho Llop. Esa fue la excusa para que el gran ídolo de Rosario Central ensayara su vuelo inmortal en una casa de Chacras de Coria ante un centenar de canallas el domingo 18 de diciembre, un día antes del 34º aniversario del mítico gol a Newell’s en el Nacional del 71.

La ceremonia, con mendocinos y con miembros de la OCAL (Organización Canalla para América Latina), parecía sacada de un cuento del inolvidable Fontanarrosa. Todos los presenten lucían una remera diseñada para la ocasión, con la estampa de Poy festejando el gol repleto de botellas de vino y racimos de uva. Abajo, una leyenda decía: “Mendoza 2005, tierra del buen sol, del buen vino y de una buena palomita canalla”.

El gran invitado para la ocasión fue Víctor Antonio Legrotaglie. Junto al Maestro y a Poy, los hinchas de Central degustaron un asado muy bien –pero muy bien– regado. Chistes, anécdotas, brindis, fotos. Como siempre, la palomita de Poy fue una excusa ideal para que los canallas se reúnan y disfruten de esa pasión que llevan hasta el extremo.

Poy fue llevado en andas antes y después de la palomita.

El momento de éxtasis llegó cuando el gol más festejado de la historia –como le gusta decir a los hinchas de Central– recobró vida una vez más. Bengalas con humo azul y amarillo tiñeron la siesta, sonaron bombas estruendos que rompieron con la tranquilidad mendocina y salió Poy a la cancha ante la ovación general.

“¡¡¡Aldo Poy, Aldo Poy, el papá de Ñulsolboy!!!”, sonó una y otra vez.

Poy pidió que el encargado de tirarle el centro fuera el Víctor. Mientras el gran jugador mendocino hacía payanitas apareció el arquero: un fanático disfrazado de pingüino se puso debajo de los tres palos para delirio de todos.

El Víctor hizo un par de jueguitos y, después de algunos intentos fallidos, habilitó con la rodilla a Poy, quien ya con los años a cuestas no voló como en otras épocas pero cabeceó al gol ante el pingüino que no atinó a atajar para continuar con el eterno grito de gol canalla.

Los hinchas que festejaron en Mendoza en el 2005.

“Es una gran alegría que todos los años la gente recuerde este gol. Me da mucha satisfacción, porque es lindo volver a juntarse y recordar ese partido”, decía Poy, minutos después de su palomita.

Legrotaglie, en tanto, mostraba su emoción: “Acá se refleja lo lindo del fútbol de Rosario Central, que siempre fue un fútbol lírico. Creo que su gente es igual”, aseguraba.

Después de la palomita, hubo vuelta olímpica y siguieron los cánticos contra Ñuls. Aldo Poy, esa leyenda viva de Central, era paseado en andas por una casa de Chacras. Pocos se enteraron pero el gol más festejado de la historia se gritó con fuerza en Mendoza una tarde del 2005. 

Autor: Gonzalo Ruiz.
En Twitter: @gonza_ruiz

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21 de octubre de 2017 | 09:17
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