La historia arde: odios y amores que genera el revisionismo K en Mendoza

Cristian Buchrucker, Beatriz Bragoni y Horacio Chiavazza, historiadores, se reunieron en MDZ para discutir sobre la creación del Instituto Dorrego. En una charla por momentos muy acalorada, los profesionales se sacaron chispas.

El tema ya está en la agenda de varios medios y el debate ha comenzado. La creación del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego, al frente del cual va a estar Pacho O´Donnell, genera encuentros y desencuentros entre historiadores y va aun más allá, porque también políticos, periodistas y otros profesionales tienen cosas para decir.

MDZ online convocó a tres representantes de la investigación histórica en Mendoza para que dieran su opinión al respecto. Breatriz Bragoni, Horacio Chiavazza y Cristian Buchrucker son profesores e investigadores, y cada uno de ellos tiene su posición al respecto.

La propuesta era que inicialmente cada uno diera su punto de vista sobre el Instituto Dorrego, para luego entrar en la conversación. Cada uno tiene sus propias posturas políticas, cada uno es un representante importante en su área de trabajo, cada uno ha publicado los resultados de sus investigaciones. Es decir, son algo así como tres capitostes en Historia.

Pedimos que decidieran quién tomaba el primer turno para exponer su posición, y de inmediato aparecieron las bromas sobre si respetan el primero las damas, sobre si hacían prevalecer la edad o la jerarquía académica. Se conocen, así que se permiten bromear entre ellos, aunque por momentos, saltaron chispas.

Cristian Buchrucker: Quizás lo más discutible o no el mayor acierto es que el decreto de fundación del instituto, quizá podría haber sido más aséptico. Un instrumento público tendría que estar despojado de tanta exuberancia y entusiasmo. De todos modos, esto es anecdótico, porque dentro de un año nadie recordará que dijo el decreto… Pero, ¿qué tiende a plantear el sector más critico? Dos cosas que han surgido en la discusión. El tema de la historia científica y “estos otros” que son la anticiencia, el pozo negro. Permitir darles un instituto es como atacar la ciencia. Yo coincido cien por ciento con Mario Rapoport: “Toda ciencia humana es culpable”. ¿De qué? De la toma de decisión valorativa. Como dice Max Weber, la ciencia no debe fundamentar ningún valor. Esas son decisiones de valor todas extracientíficas. Todo trabajo histórico y politológico tiene una parte no científica y afirmaciones que no se pueden documentar históricamente. Este centro claramente tiene un compromiso con una línea valorativa. Tiene una familia de afinidades más o menos ideológicas, como existen, por otro lado, esas mismas afinidades en otros centros. En la Academia de Historia, autores marxistas, no encuentro. Y en la Argentina sí existe historiografía marxista. Lo normal es que existan centros historiográficos que tienen una parte científica y otra que no, tienen interpretaciones de costos, beneficios y conceptuales, porque hasta la idea de Nación tiene diferente sentido. Para un verdadero marxista, la “nación” puede ser una cosa.

Beatriz Bragoni: ¡Un problema!

C.B.: Un valor relativo, digamos.

Horacio Chiavazza: Pero para un internacionalista, no.

C.B.: No. Y para un globalista de Wall Street lo más importante son los valores. Estas diferencias existieron antes, van a seguir existiendo cuando este instituto haya desaparecido, y no hay que creer que esta es la lucha entre la ciencia y la no ciencia. Es un instituto de orientación ideológica. Grondona, por ejemplo, tiene una interpretación “buenuda” de lo que es la historia.

H.C.: Una historia hippie. (Risas)

C.B.: Más o menos eso. Grondona se preocupa porque van a traer una batalla cultural. La historia sin batalla cultural no existe.

B.B.: Viene muy interesante lo que plantea Cristian de traer a Weber a colación. Hay textos de Weber que vienen al caso, concretamente pienso en El científico y el político, en el que pone sobre la mesa cuáles son la reglas de cada uno. Lo escribe a principios del siglo XX y es el que más ha ayudado a crear una pedagogía cívica. Se piensa que todos somos “herederos de Mitre”. La labor del científico está diferenciada de la labor del político y la disciplina no puede ser convertida en tribuna. El académico no debería usar su lugar de catedrático para otra cosa que no sea el conocimiento.

C.B.: Pero él [Weber] no fue fiel a eso.

B.B.: No importa, pero marca la cancha. En esto creo que el Instituto Dorrego viene a ser un refugio más de tantos de unas historias nacionales que surgieron en momentos culturales del país, en batallas culturales en las que se buscaron nuevas miradas al pasado. Si traemos a colación la conmemoración de la muerte de San Martín en 1950, fue el rector de nuestra universidad Irineo Cruz quien dijo “corresponde que Perón cierre el congreso de los especialistas, porque como es el conductor del presente y el que nos va a conducir al futuro es quien puede interpretar el pasado”. Todo esto se inscribe en una tradición institucional que es la del uso político del pasado. ¿Qué es la historia? Me inscribo en una vertiente: la de que la historia deje de ser un lugar de combate. El registro más adecuado para que eso sea así es que se ajuste a los cánones de las disciplinas y que no sea un relato funcional a ningún tema de barricada. Yo no soy de las que se niegan a que existan diversos relatos sobre el pasado.

C.B.: Eso es importante.

B.B.: No creo que haya un solo relato nacional. Cualquier Estado escribe su memoria pública y que va a ser oficial, y un académico debe respetar eso que se produce. Creo en la autonomía de los campos disciplinares. La autonomía profesional es difícil de conseguir, pero otra cosa es que el mundo académico tome distancia del poder político. Es necesario reflexionar y pensar. El otro punto del Instituto Dorrego, si nos ajustamos a opiniones muy doctas, de intelectuales de trayectorias acreditadas en los sectores democráticos, como Noe Jitrik, un profesor que vivió siempre de profesor, que opinó que, en definitiva, se está creando un adversario monolítico y partiendo de un diagnóstico erróneo. El decreto de creación del Instituto Dorrego plantea que hasta el momento predominó una historiografía liberal, lo que no es real. O el decreto se hizo muy rápido basándose en un diagnóstico erróneo, que también es un problema. Convierte en adversario o enemigo a la historiografía liberal cuando, en rigor, ya fue revisada por el revisionismo, no es algo que esté intacto. La lectura que hacen del revisionismo o es naif o es una manipulación. Esos escritos son objeto de estudio, pero no para enseñar. Uno de los puntos del decreto de creación del Instituto Dorrego habla de llegar a la educación, bajo el argumento de que muchos de los verdaderos próceres, a su entender, han estado ausentes de la historia.

H.C.: Básicamente, coincido con las apreciaciones de Bragoni. Pero hay dos conceptos que yo quiero destacar. Que se cree el Instituto Dorrego es oportuno pero innecesario. Oportuno porque se ve que hay una virulencia muy grande en el debate de la historia. En este debate, la gente se ha apropiado, gracias a programas como el de Pigna, de cuestiones de la historia. Eso lo hace oportuno. Hasta le brinda oportunidad a los sectores más acérrimos. Da la oportunidad de dejar de pararse en un pedestal y decirle al mundo lo brillante que son sus estudios históricos. Aparece un ámbito integrado peyorativamente por periodistas, personas que “no son del todo serias”. Su contribución es al debate. Ahora, ¿por qué es innecesario? Porque no es necesario partir de la base de fundamentos que no son reales. Es innecesario porque no creo que el Estado deba tener un rol tan activo en el apoyo al instituto, transformarlo en política de Estado. Responde a los intereses de un partido que está en el ejercicio del poder. No hubiese sido tan necesario operar desde el Estado para hacerlo.

- Ahora, si el debate sobre la historia está instalado en la sociedad, ¿para qué forzarlo desde el Estado?

C.B.: Una cosa es la exageración de la fundamentación del decreto, que sí, es forzada. Pero el producto real es que nadie pierde su espacio de poder y mejora el espacio de producción posible. Hay que ver lo que hace este instituto. No estamos hablando sobre lo que han hecho, sino que hay que esperar para ver qué hacen. Es difícil evaluarlo, entonces.

H.C.: Está bien, pero se puede prever una trayectoria. Hay un rechazo de ciertos historiadores.

C.B.: Eso es bueno también, claro. Como existencia a futuro con una cosa que no sabemos con la que no sabemos qué van a hacer. El futuro está abierto. Dos años atrás se dijo que el próximo presidente iba a ser Cobos, y salió como el mismísimo tujes. El debate, al final, viene por cosas del pasado. Muchas personas del mundo académico argentino representan la visión radical de la historia. Mucha gente que vivió en la época de Alfonsín eran académicos que escribieron la visión radical de la historia argentina. Una visión académica no es ideológicamente inocente. En eso estoy con Chomsky cien por ciento. No es bueno discutir desde el concepto de que hay un grupo inocente y otros que son culpables. Es cierto que hay gente menos entusiasta y que hay gente que hace historia desde las omisiones, y eso hace que un mismo personaje aparezca de forma distinta. Es cierto que el ideal de la historiografía no es que existan centros de investigación basados en la comunidad de la interpretación ideológica. Lo ideal es la universidad democrática o espacios tan amplios que en el mismo centro o en la misma universidad coexista una diversidad ideológica. En el mundo entero, el furor humano hace que existan estas cosas. En el Berlín democrático y en el Massachussets democrático tampoco existe la asepsia. Hasta en Estados Unidos uno definía: “Este es ´surista”. Si crea un espacio para los que hasta ahora no tuvieron un espacio equivalente, el riesgo es “que se la crean”. Pero quizás lo más importante que hay que decirle a la gente del Dorrego es: “Muchachos, agarren y pónganse a trabajar con la bibliografía de los últimos 25 años para acá”.

H.C.: Yo acepto lo que decís. No hay inocencia en ningún tipo de práctica científico-social. El punto para mí es el tema del Estado haciéndose cargo de una posición tomada con un grupo seleccionado. El Estado debe garantizar el Conicet, la universidad, que garantizan la diversidad de enfoques. Pero no se desprende esto de este instituto que tan sólo tiene una declaración de principios de recuperación apologética de ciertos contrastes.

C.B.: Está bien, es cierto. Es la parte delicada del asunto.

B.B.: Sobre lo oportuno pero innecesario, creo que también hay que tener en cuenta el aporte de Algo habrán hecho y los nuevos lenguajes. En este clima, hay un punto que es clásico: la academia puede sentirse tocada, porque salen estos señores que están más en el mercado que ellos. Pero hay que ver por qué la historia vino a nuestra agenda y se convirtió en un producto cultural. El 2001 fue determinante. Empezamos a preguntarnos desde el presente por nuestro pasado. La imagen de una Argentina siempre dispuesta a la prosperidad, condenada al éxito, disputándose comida, pañales, pateando puertas, las mujeres en el Átomo sacando comida y pañales. Esto, decir de dónde venimos, por qué estamos como estamos es el “algo habrán hecho” y por qué hicieron lo que hicieron. Eso precipitó muchas cosas. El pasado para algunos se convirtió en un refugio y para otros en un producto de consumo, que consumen historia como entretenimiento. No es lo mismo leer un libro de Pigna que otras cosas que no se pueden leer en un micro. Hay una especificidad en el lenguaje que marca cuál es un libro académico. Esto abre un gran debate dentro de la comunidad de historiadores: el historiador ya no es más el fiel custodio de la memoria nacional, como era en el siglo XIX y como lo era hasta hace poquito. El historiador tiene competidores. ¿Por qué? Porque el gran público es un gran público. Hay gente que prefiere a escritores cultores del pasado y que no son historiadores. Félix Luna inició eso, fue un gran hacedor en ese sentido.

C.B.: Tratando de meter la discusión en la gente común.

B.B.: Todo es historia fue una revista que tenía la agenda más moderna de América latina. Le abría la puerta al conocimiento histórico con una pluralidad muy amplia. Luego, la historia visual de Clarín, la historia argentina de Página/12…  hubo una movida que en 2001 le abre la puerta a la necesidad de buscar a “los culpables” y revisar la historia. El revisionismo es la interpretación adecuada para decir por qué estamos como estamos. Siempre hay malos para decidir que nos vaya mal, y no siempre están dentro, sino que pueden estar afuera.

H.C.: Los proyectos de divulgación como se vieron en los 80, con otra euforia que no fue la del 2001, no formaban parte del proyecto oficial. El Estado garantizando la pluralidad de idea es una cosa, el particular trabajando desde un medio o donde sea por fuera del Estado es otra, y el Estado garantizando premios a aquellos que escriban la historia enmarcada dentro de ese mismo documento fundante es lo que da el debate, porque eso son los dos premios que propone el decreto.

C.B.: Eso existe en todos los países del mundo…

H.C.: Pero desde considerandos tan marcados…

C.B.: ¡Pero no seas tan ingenuo!

B.B.: Pero que ocurra no quiere decir que lo tengás que tolerar.

C.B.: Es lo que ocurre en los Estados Unidos. Es una crítica general a las sociedades contemporáneas. Una de las primeras cosa del mundo comercial es que son muchos más amplios y plurales que un gobierno de turno. Los gobiernos de turno son mucho más débiles que muchas conjunciones de poder que no son gobierno. Hasta al gobierno más poderoso del mundo lo forzaron a darles una ayuda que para la Corte de Justicia es un escándalo.

H.C.: Pero no hay una sociedad inerte. Está pasando.

B.B.: Yo quiero detenerme en algo: ¿hay discursos asépticos o no? Yo creo que el tema tiene que ver con qué producto historiográfico nosotros percibimos y desde dónde está montado. El procedimiento tiene que ajustarse a algún procedimiento, no puede estar basado en un acto de fe. Este gobierno, desde la recuperación económica, ha dado una derivación de recursos a todos los productos culturales. Un ejemplo es el canal Encuentro. Pero no todo. Por ejemplo: que no me guste Feinmann no quiere decir que no me guste el canal Encuentro. Me gustaría que no estuviera una hora hablando solo y que hubiera otras voces.

C.B.: A mí me molesta que hable solo.

B.B.: No me niego a que la historia esté en la tele. Ante esta gran proliferación de formatos hay que ser muy creativos, pero hay que trabajar seriamente. Porque los canales y los usos que pueden tener son enormes. Los docentes están dando clases con el programa de Pergolini, no están dando clases ellos, y después salen cosas como las de las últimas encuestas, que dicen que Cuyo tiene parámetros en educación media semejantes al Noroeste.

Esta observación de Bragoni da pie a que el tema se desvíe. Los dejamos hablar unos minutos, pero se nos comienzan a ir, son entusiastas y peleadores, así que los regresamos a la situación del debate, entonces regresan analizando la composición de la primera comisión del Instituto Dorrego y su mayoría “litoraleña”.

B.B.: No creo que vaya a ser diferente en su naturaleza por su composición geográfica [se refiere al lugar de procedencia de los integrantes de la comisión].

C.B.: Tal vez ayudaría…

H.C.: Pero pueden tener una estrechez de visión.

B.B.: ¡Pero si ni sabemos a qué se van dedicar en el futuro!

H.C.: Pero se puede ver algo. Fijate, en simultáneo se han dado dos cosas importantes: esto del instituto y una presentación en el Maipo del libro de Paenza de Matemáticas que se transformó en manual escolar.

B.B.: Donde la presidenta dijo que la gente tiene que estudiar menos derecho y más matemáticas. Un presidente no puede decir eso.

C.B.: Un presidente puede decir cualquier cosa.

B.B.: ¡No, no puede decir cualquier cosa!

C.B.: Sí puede.

H.C.: Yo lo que digo es que esto va a generar un gran debate. El eje del problema va a estar dado por el debate que demos desde los centros tradicionales del trabajo, y es saludable que se haga. Pero le están pifiando al vizcachazo: no están señalando en dónde está el temor concretamente.

C.B.: La crítica es total. Pero no hay que preocuparse tanto. Hay un punto de preocupación, pero nada más. No es para rasgarse las vestiduras.

H.C.: Hay un tema más: en general, lo que mucha gente piensa off the record es “lo que pasa es que esto es para construir al apología del kirchnerismo”, no para hablar sobre Rosas. Nadie lo dice, pero se habla de eso.

C.B.: El decreto no fija épocas de ese tipo, no habla de los últimos 15 años…

B.B.: El tema del financiamiento y qué se espera del instituto son dos temas importantes. Si hay objetivos específicos o si hay algo escondido. Con el financiamiento, las mismas autoridades han manifestado la necesidad de obtener financiación, así como otros institutos la tienen. Eso no es nuevo. Lo que sí invita a preguntarse es por qué estas ONG buscan el patronazgo estatal. Ese es todo un tema. La otra cuestión es si hay objetivos soterrados o no. Estas administraciones le han dado un peso a lo simbólico y a lo emocional que otras no lo han hecho. El Bicentenario fue un tema muy importante. Los que venían trabajando y tenían proyectos interesantes, como el de Pigna, que hizo un diario digital desde Presidencia de la Nación, eso al círculo más cercano al gobierno en políticas culturales los puede haber entusiasmado en avanzar en esta dirección, no sé si a crear la épica del Estado kirchnerista, pero sí a depositar mayores expectativas con esto. La respuesta a los festejos del Bicentenario fue impresionante. El segundo momento emotivo fueron los rituales funerarios de Kirchner. Fue un acontecimiento. Fue creado y producido como acontecimiento, lo que tampoco es nuevo, ya pasó con los de Evita y Perón. Hay una conjunción de cosas: no es un dato aislado, responde a diferentes tradiciones y a un contexto político determinado. Analizarlo no supone otra cosa que analizarlo, nada más, como algo que no es inocente.

C.B.: Pero un instituto que se llama Dorrego ya está mostrando bandera. Era un señor de la era de las guerras civiles argentinas… La gracia está en que no hay que tenerle miedo a que algunos centros muestren que tienen una orientación, es mejor que la gente que va a la TV y habla desde una altura falsa. Eso estuvo ausente de la TV durante una década. Ahora tenemos la ventaja de saber quién habla.

H.C.: Me quedo pensando en que el Estado ha garantizado la diversidad de opiniones para la construcción de una historia plural, pero veo con cierta cautela que el gobierno, el partido de gobierno, tiende a asociar las críticas al partido y a sus acciones partidarias dentro del gobierno con los “enemigos del Estado”. Y eso no es así.

C.B.: Eso es permanente en la discusión política. Yo nunca escuché que el gobierno diga eso.

H.C.: Vea 678.

C.B.: ¡Pero no lo conduce ningún ministro!

H.C.: ¡Veamos 678 juntos!

C.B.: Miren, en el mundo real, el Estado está compuesto por las personas que ocupan el gobierno. Es platónico pensar que el existe un Estado ideal.

B.B.: Yo vuelvo a que la creación del Instituto Dorrego es paradójica como creación de una política estatal. Porque las inversiones para poner a tono los cuerpos universitarios, académicos y científicos están en las antípodas de esto que se quiere generar. La plata que el Estado ha puesto allí no se condice con esta iniciativa. Es una idea que no encaja con lo otro.

La cosa había ido subiendo de tono, pero ya hacía más de una hora y media que estábamos allí y los invitados tenían compromisos que habían postergado por asistir al diario, así que les agradecimos, les pedimos que se tomaran una foto juntos y los despedimos, pero con la sensación de que esto recién empieza.

 
 
 
 
 
 

Alejandro Frias y Gabriel Conte

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  1. Sin dudas que no fueron ni Judas ni los romanos, ni los judíos. La escribieron los apóstoles. ¿Quiénes escribieron los hechos de las batallas épicas? Sin dudas que aquellas personas que estaban destinadas a contar la historia y que eran miembros de las mismas filas que combatían. El enemigo no puede nunca contar lo que pasa en el campamento de nosotros y nosotros lo vamos a contar de acuerdo a nuestra perspectiva ¿o no? ¿Alguien decretó que se debe "borrar" la historia ya escrita? Yo creo que no, a más de ser imposible en estos tiempos tecnológicos 2.0. Entonces ¿por qué se alarman si sólo va a ser otra forma de contar la historia y nada más? Hagamos un ejercicio simple. Pongámonos todos y cada uno a llevar un diario de nuestra historia personal, uno de la historia familiar y otro de la historia social que nos rodea. Después intercambiemos esos diarios con nuestros familiares y nuestros vecinos ¿qué creen que ocurrirá al comparar los relatos de los mismos hechos? Entonces ¿por qué se alarman si la historia no tiene nada de científico?, aún cuando así lo sigan creyendo los historiadores. Para cada hecho presente hay tantos relatos e interpretaciones como personas y sus circunstancias lo produzcan o presencien. Entonces es fácil deducir que siempre fue así, ante lo cual el que los historiadores crean que es un trabajo científico, lo suyo sólo es antropológico e infinitamente subjetivo, aleatorio y relativista, lo que le quita toda seriedad científica. La historia es un relato y por cada relato hay un relator y millones de intérpretes del relato, que a su vez replican el relato original de la forma en que lo aprecian subjetivamente, alejando este nuevo relato del original, el que no fue para nada científico. Entonces ¿para qué le dan tanta importancia a la historia si no sirve nada más que para saber del presente?, todo lo cual no podemos cambiar. Lo importante es el futuro, el presente ya es historia.
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  2. atontamiento digital
    Podría llamarse Falucho, Sargento Cabral o Gauchito Gil, pero lo mismo seguirá la falta de discusión y la atrofia del organo pensante. El alma en ese camino ya no tendrá ni donde asentarse. Por esa vía habrá concluido la pelea de los materialistas contra los idealistas. La revolución digital viene no solo por nuestras maquinas de escribir, diarios en papel y trompos de madera, sino por nuestro cerebro, ya reducidos de tanto no usarlo. La gente ya ni sabe quién fue Dorrego, menos Lavalle, ¿la calle de los ex cines?. Vivimos el atontamiento digital
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  3. SOBRE EL DEBATE
    CUANDO SALIO EL DECRETO, LA NACION PUBLICO UNA NOTA (http://www.lanacion.com.ar/1425168-con-pacho-odonnell-al-frente-crean-un-instituto-de-revisionismo-historico) Y EN FACEBOOK COMENTE LO SIGUIENTE (LO COLOCO NO PARA CITARME A MI MISMO, SINO PORQUE PIENSO EXACTAMENTE IGUAL QUE ESA VEZ) esto puede marcar algunas pautas: "En su opinión, la historia de Mitre no será cuestionada. "Yo soy un revisionista que nunca ha hecho antimitrismo. " segun las palabras de pacho odonnell en el diario mitrista "la nacion". si no se va a cuestionar de un punto de vista progresista y cientifica la historia mitrista, no va a servir de nada. lamentablemente nunca se ha cuestionado desde el progresismo la historia mitrista (que es la que se enseña en las escuelas y la que se baja a través de las publicaciones oficiales). el revisionismo de los 30 la critico desde la derecha conservadora, haciendo gala de "nacionalismo" para ocultar su derechismo. asi todo logro cosas interesantes: reivindicar al paraguay, el rol de los caudillos, algunas cuestiones de rosas. la primera izquierda (juan b justo, ingenieros) y los historiadores del pc como leandro paso sostienen al mitrismo desde la izquierda, reemplazando el civilizacion y barbarie por feudalismo vs civilizacion, la unica excepcion de este grupo es alfredo palacios. los forjistas y os revisionistas peronistas logran cosas interesantes tambien, pero la libertadora los silencia. la historia social (jose luis romero, tulio halperin donghi, luis alberto romero, felix luna) termina reivindicando al mitrismo por su marcado antiperonismo, a excepcion del ultimo periodo de jose luis romero. los historiadores provinciales aportan tambien cosas intresantes desde la argentina profunda, que choca muchas veces con el porteñismo, siempre y cuando estos historiadores no sean de las elites provinciales. en sintesis, seria necesario hacer una nueva recopilacion?? puede ser, siempre y cuando no se caiga en analogias forzadas. hace falta reivindicar a belgrano y a san martin desde su posicion humana (felipe pigna ha hecho algo importante con sus videos) y progresista. hay que hacer un serio estudio sobre juan manuel de rosas. hay que hacer un profundo estudio sobre los pueblos originarios. hay que bajar del pedestal a ciertos personajes (mitre, roca, sarmiento), hay que escribir una histora mas real, que hable de los sectores populares, de nuestra realidad latinoamericana, que muestre lo bueno pero tambien lo malo. humilde opinion. y poner al frente de este instituto o de lo que sea a historiadores serios, y que el criterio sea amplio, no solamente poner a los amigos o a los que hablan bien de mi. esto tambien me gusto: "Los historiadores Mirta Zaida Lobato, Hilda Sábato y Juan Suriano emitieron, por su parte, un comunicado con duros párrafos hacia los intentos oficiales de redefinir la historia. "El decreto pone al desnudo un absoluto desconocimiento y una desvalorización prejuiciosa de la amplia producción historiográfica que se realiza en el marco de las instituciones científicas del país -universidades y organismos dependientes de Conicet, entre otras- donde trabajan cientos de investigadores en historia, siguiendo las pautas que impone esa disciplina científica pero a la vez respondiendo a perspectivas teóricas y metodológicas diversas", señalaron los tres historiadores." tuve la oportunidad de escuchar a mirta lobato y a hilda sabato. DE LA NOTA CON LOS TRES HISTORIADORES, TUVE LA OPORTUNIDAD (Y EL PLACER TAMBIEN) DE SER ALUMNO DEL PROF BUCHRUCKER Y DEL PROF CHIAVAZZA. CONOCI A LA PROF BRAGONI EN UN CONGRESO, Y TUVE LA OPORTUNIDAD DE LEER PUBLICACIONES DE LOS TRES. SIN ADULAR A NADIE, ME PARECE EXCELENTE EL TRABAJO DEL PROF BUCHRUCKER, Y SU AMPLITUD TEORICA Y METODOLOGICA A LA HORA DE ENSEÑAR COMO DE ESCRIBIR. LA PROF BRAGONI (A MI JUICIO) TIENE TRABAJOS MUY BUENOS SOBRE HISTORIA ARGENTINA Y DE MENDOZA, DIFERENTES TANTO METODOLOGICA, TEORICA E IDEOLOGICAMENTE DE LA ANQUILOSADA HISTORIA DE MENDOZA QUE ESTAMOS ACOSTUMBRADOS A LEER Y ESCUCHAR Y EL PROF CHIAVAZZA ES UN RECONOCIDO ARQUEOLOGO QUE TRABAJO Y TRABAJA EN LA RECUPERACION CULTURAL Y PATRIMONIAL DEL AREA FUNDACIONAL DE MENDOZA. ME PARECIO EXCELENTE LA NOTA Y EL DEBATE ENTRE ELLOS, Y ME QUEDO CON LA CITA QUE PUSE MAS ARRIBA, QUE ME PARECE MAS QUE ILUSTRATIVA. "Los historiadores Mirta Zaida Lobato, Hilda Sábato y Juan Suriano emitieron, por su parte, un comunicado con duros párrafos hacia los intentos oficiales de redefinir la historia. "El decreto pone al desnudo un absoluto desconocimiento y una desvalorización prejuiciosa de la amplia producción historiográfica que se realiza en el marco de las instituciones científicas del país -universidades y organismos dependientes de Conicet, entre otras- donde trabajan cientos de investigadores en historia, siguiendo las pautas que impone esa disciplina científica pero a la vez respondiendo a perspectivas teóricas y metodológicas diversas", señalaron los tres historiadores." TANTO EL PROF BUCHRUCKER COMO LA PROF BRAGONI (DESCONOZCO SOBRE EL PROF CHIAVAZZA) SON RECONOCIDOS INVESTIGADORES DEL CONICET. Y EN CUANTO A LO QUE DIJERON SOBRE EL "OLOR A NAFTALINA", ME PARECE QUE NO LOS CONOCES A LOS TRES INVITADOS Y OPINAS GENERALIZANDO, PERO TENES RAZON EN CUANTO LA MAYORIA DE LAS PUBLICACIONES HISTORICAS SON POCO ACCESIBLES AL PUBLICO NO ESPECIALIZADO. PROF DANIEL PALTA (27 AÑOS)
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  4. Porque al contrario de lo que CREEMOS observar (estando seguros a través de nuestros sentidos) la historia no es lineal, es circular, es decir cíclica, con lo cual esta situación ya la hemos atravesado, cuando se editaron los acontecimientos del pasado a fin de generar una ideología y por ende una penetración cultural que terminaría beneficiando a "LOS POCOS DE SIEMPRE". Y si hay una cuestión que hay que tener en cuenta es que la historia desde mi humilde punto de vista es una herramienta que puede ser utilizada para "JUSTIFICAR NUESTRO PRESENTE," y manejar culturalmente a una sociedad, o un recurso para "cambiar el futuro de algunos ELEGIDOS". Porque si de algo estoy convencido es que es muy inteligente de parte de estos "ELEGIDOS" utilizar una herramienta que muta a partir del "pensamiento" para manejar realidades, "olvidándonos" (valga la paradoja) que son nuestras acciones presentes y nuestra planificación futura, (la cual sigue siendo una acción presente) la que determina nuestro devenir y por ende nuestra verdadera libertad, ya que la acción de hacer, de creer o de pensar es prueba irrefutable de libertad, y la acción es presente. Por eso es que la historia debería tener la importancia que merece, (eso sería lo ideal), pero en todo el mundo y durante toda nuestro pasado como especie, hemos utilizado a la historia como los hilos conductores de la sociedad. No es de extrañarse que utilize esto el kirchenrismo para penetrar aún más culturalmente, se ha hecho antes también, durante los procesos militares, donde la penetración cultural, estaba dada por la guerra fría que se desarrollaba entre EEUU y la URRS, y por supuesto que esa no fue la primera...... La primera la lleva a cabo B. Rivadavia, luego Sarmiento con su romanticismo espantoso, luego Roca, luego los inmigrantes, luego Justo, y de ahí para adelante todas experiencias de penetración de cultura liberal, en desmedro de nuestros valores raíces. Niños rubios de ojos claros.......que bonito bebe!!!!!!!!!! Saludos!!!!!!
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  5. Juicio y castigo a la calle Lavalle
    Mientras debatimos estas cosas, los mediocres, astutos, manejan nuestro presente.
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  6. Me encantó la nota, muchachos. Juntar a éstos tres ha sido una de las mejores cosas que hicieron.
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  7. Señores historiadores: alrededor de vuestras palabras hay un olor a naftalina que voltea y un sesgo marcadamente ideológico muy contrario a mostrar la historia en forma entendible para nosotros los mortales. Catedráticos a las cátedras, periodistas a sus diaritos.
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