La crisis energética afectó el superávit de julio

Según un análisis periodístico, basado en datos preliminares de Aduana y el Indec, el crecimiento de las exportaciones se hizo más lento el mes pasado. Esto, debido a las restricciones de gas y electricidad, que fueron extremadamente severas.

Según un artículo publicado en el diario La Nación, el crecimiento de las exportaciones se hizo más lento. El de las importaciones, incluidas las de combustibles líquidos, gas y electricidad y de fertilizantes, aumentó aún más. Así, el superávit comercial profundizó su deterioro el mes pasado por la crisis energética que afectó a los grandes usuarios, es decir, principalmente a las fábricas.

Datos preliminares de la Aduana y del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) muestran que en julio, el peor mes en las restricciones de gas y electricidad, el saldo favorable de la balanza comercial se redujo entre 100 millones y 200 millones de dólares. En el mismo mes del año anterior el superávit había sido de 961 millones. El dato definitivo de julio de 2007 será difundido pasado mañana por el Indec.

En la primera mitad del año el superávit comercial ya había disminuido el 17,9%, a US$ 5129 millones. Si se confirma que el saldo fue el mes pasado 200 millones inferior al de julio de 2006, la caída alcanzaría al 20,8 por ciento.

La profundización de la merma del superávit respondió fundamentalmente al incremento de las importaciones de energía, de aproximadamente el 150%. También influyeron las mayores compras de fertilizantes, dado que la planta de Profertil en Bahía Blanca se paralizó por la falta de gas y las del complejo industrial de Zárate y Campana se detuvieron por una huelga.

Los rubros de energía y bienes intermedios -en el que se incluyen los fertilizantes- explican la diferencia en la tasa de incremento de las importaciones en los primeros seis meses del año (19 y 24%, respectivamente) y la de julio, que oscilaría entre el 40 y el 50%. Las compras de bienes de consumo, que habían aumentado el 26% en la primera mitad de 2007, subirían el 40% en julio. Este ítem, pese a que representa el 11% del total de las importaciones, preocupa al Gobierno, y por eso el viernes pasado anunció medidas para restringir los ingresos de productos chinos (ver aparte).

La crisis energética también impulsó la compra de productos extranjeros. "Las industrias textil, de indumentaria y del calzado, ante las restricciones energéticas, importaron mercadería para completar su oferta. No lo hicieron sólo por una cuestión de precios", observa el economista Enrique Dentice, de la Universidad de San Martín.

Las exportaciones también se resintieron por la escasez de gas, electricidad y gasoil. El ritmo de incremento de las ventas externas (12% en la primera mitad del año), incluidas las manufacturas (16%), se desaceleró en julio porque las paradas de fábricas por las restricciones energéticas las obligaron a dar prioridad al mercado interno o a postergar los envíos hasta que pase el invierno y haya más energía. De hecho, el lunes próximo terminarán las restricciones en el suministro de electricidad.

De todos modos, la aceleración en el recorte del superávit comercial obedece a factores estacionales y no perduraría más allá del invierno, según analistas. Informes privados indican que este mes ya está aumentando el crecimiento de las exportaciones y está disminuyendo el alza de las importaciones de energía y bienes intermedios. El año cerraría con un superávit comercial de alrededor de US$ 10.000 millones, por debajo de los 12.306 millones de 2006, lo que supondría una baja del 18,7 por ciento.

Horacio Costa, de la consultora Dagnino Pastore, Costa & Asociados, atribuye la merma del superávit comercial de julio a tres factores: "Es natural en una economía que crece fuerte. Es natural cuando hay una alta intervención de precios, que incentiva la subfacturación de exportaciones. Y además la crisis energética afecta a compañías como Profertil".

Recuperación
En el Banco de la Provincia de Buenos Aires, el analista Javier Okseniuk señala que por las restricciones de energía las exportaciones de este rubro caerían entre el 9 y el 10% en el año. En cambio, las de manufacturas se elevarían el 15% y las de productos primarios, el 30%, según Okseniuk. De acuerdo con sus proyecciones, las importaciones crecerían el 23%, y las de energía, un 25%. "Es cierto que las restricciones de energía impactaron a las exportaciones y las importaciones, pero las cuentas externas siguen siendo sólidas. Visto el crecimiento argentino, la caída del superávit es gradual, a diferencia de otras épocas de expansión."

Dentice advierte que parte del déficit comercial con Brasil se explica porque se trae electricidad de ese país y a un precio "alto". Pero el profesor vaticina que a partir del mes próximo el impacto de la crisis energética se disipará en industrias exportadoras y de producción continua, como la automotriz, la siderúrgica y la de aluminio.
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19 de noviembre de 2017 | 15:27
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