Deportes

Boca: un campeón inobjetable

El Xeneize ganó de punta a punta el torneo Apertura de la primera división del fútbol argentino, dejando en claro que su mayor virtud fue la solvencia defensiva.

Dos factores antipáticos influyen de forma decisiva para que el Boca campeón del Torneo Apertura no sea reconocido como se merece: su relativo aporte a eso que a grandes rasgos se da en llamar "jugar lindo" y la asombrosa capitulación de los otros aspirantes a la vuelta olímpica.

El primer factor hace a la quintaesencia de los equipos dirigidos por Julio César Falcioni, un director técnico igual de idóneo que de pragmático, de los que no hesitan en mandar al teatro a todo aquel hincha que ose reponer la obviedad de que, entre otras cosas, el fútbol es un espectáculo.

En este punto, que quede claro ya, disentimos de Falcioni: no sólo el fútbol es un espectáculo sino que, además, por esa misma condición, la voz del hincha es la voz del gran sostenedor de los montos de dinero que atañen a los salarios que incluso percibe Falcioni.

Otra cosa, muy diferente, es circunscribir la lindura del fútbol a gambetas, caños, sombreros y goles elaborados entre sucesivos y geométricos pases entre jugadores que portan camisetas del mismo color.

Desde luego que ese fútbol es posible, deseable y disfrutable, allí tenemos al Barcelona para llevarlo a su máxima expresión.

Pero como el fútbol de elite implica fundamentos estratégicos, correlatos tácticos, ensambles, alternancia de velocidades, de ritmos, pulseadas emocionales, etcétera, va de suyo que tal complejidad también comporta una dosis de placer estético.

De eso mismo habla Pep Guardiola cuando confiesa la fascinación que le produce imaginar el partido que intentará jugar su equipo, el partido que intentará jugar el equipo contrario, y la amplia gama de posibilidades que entraña ese juego/ajedrez, ese ajedrez/juego.

Es en este sentido donde debe reinvindicarse el valor de la sincronía de líneas, de la cohesión, de la solidez, de la facultad de respetar la redondez de la pelota pero también la de recuperarla tan pronto como se pueda; de la profundidad, de la contundencia, de la determinación, de la fortaleza mental y de la inteligencia para tramitar los diferentes momentos del partido.

Y de eso, el Boca de Falcioni tuvo bastante.

Dicho de otro modo: un equipo que defiende muy bien, que no ataca mal, que dispone de la pelota el 60 por ciento de cada partido, que es corto entre sus líneas, solidario, astuto, compacto y que, casi siempre, por no decir siempre, es superior a sus rivales, pues ese equipo es necesariamente bueno.

Si los demás no dieron la talla, empezando por Estudiantes (que se autrodestruyó desde el vamos), siguiendo por Racing (que no terminó de animarse) y terminando por Vélez (disperso entre Sudamericana y torneo local), no es problema de Boca.

Esto no cancela la certeza, nobleza obliga, que el Apertura 2011 no será recordado por la buena calidad de sus participantes ni de sus partidos.

 

Opiniones (0)
19 de noviembre de 2017 | 02:11
1
ERROR
19 de noviembre de 2017 | 02:11
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Grammy Latinos 2017
    18 de Noviembre de 2017
    Grammy Latinos 2017
    Lluvias torrenciales en Grecia
    16 de Noviembre de 2017
    Lluvias torrenciales en Grecia