Un cuádruple crimen horroriza a la comunidad; nuevas derivaciones a lo ocurrido

Un anciano de 79 años, su esposa de 84, su hija de 49 y su nieto de 11 fueron asesinados con más de diez puñaladas cada uno, cuando se encontraban en su vivienda del barrio 8 de Mayo, Nuevas derivaciones

Un importante vuelco tuvo el caso del cuadruple crimen de Las Heras registrado anoche en el barrio Alvarez Condarco.

Según información difundida esta mañana por radio Nihuil, el chico de 14 años, hasta ahora único testigo del hecho, habría tenido participación en el asesinato. Según habría declarado, él mató a su amigo de 10 años, luego que este -en un ataque de ira- mató a sus abuelos y a su madre.

También existe la hipótesis que el mismo chico haya asesinado a la familia completa.

Sin embargo, fuentes policiales indican también que el chico cambió en reiteradas oportunidades su testimonio.

Anoche el ministro Carlos Aranda, declaró que no existían señales de robo o mayores movimientos en el lugar.

Primeros datos, de medianoche

Una familia de Las Heras fue brutalmente asesinada en la noche del jueves mientras se encontraban reunidos en el hogar. Un hombre, cuya identidad aún se desconoce, se encargó él mismo de matar uno por uno a los integrantes de la familia compuesta por una pareja de ancianos, su hija y un nieto de apenas 11 años. Además, en la casa se encontraba otro testigo que pudo escapar y que ahora es protegido por la Justicia.

Se hicieron presentes en el lugar, el ministro de Seguridad Carlos Aranda, el jefe de la Policía Juan Carlos Caleri, el jefe de Investigaciones Alejandro Delgado y efectivos de Policía Científica. La fiscal de Delitos Complejos Claudia Ríos se hizo cargo del caso.

Todas las versiones coinciden en que el hecho se desencadenó alrededor de las 21.30, en una vivienda ubicada en la calle San Pedro al 1953, en el límite entre los barrios 8 de Mayo y 30 de Octubre, de Las Heras. En ese momento se encontraban Alí Miguel (79), su esposa Sara (84), Mónica (49) –una de las hijas del matrimonio-, su hijo Ezequiel de 11 años, y un amigo de éste, quien pudo escapar de la casa, tras haber recibido solo una pequeña herida.

De acuerdo a las declaraciones del jefe de Investigaciones de la Policía de Mendoza, Alejandro Delgado, el asesino asestó con más de diez puñaladas a cada uno de los integrantes de la familia, en la zona comprendida del cuerpo comprendida entre el pecho, el cuello principalmente y la cabeza. Mónica sería quién más puñaladas, a la vez que su padre, quienes murieron en el lugar.

Distinta fue la suerte que tuvieron Sara y su nieto, quienes sobrevivieron en primera instancia al ataque y fueron trasladados hasta dos hospitales. En el caso de la anciana fue llevada hasta el Lagomaggiore, donde ingresó sin vida; y en el caso del chico, fue conducido hasta el Ramón Carrillo, donde no logró sobrevivir.


Hipótesis: demasiadas y confusas

En el lugar de los hechos trascendieron al menos tres hipótesis. La primera, la oficial, desecha que se haya tratado de un intento de robo, y propone la idea de un asesino esquizofrénico o enajenado por las drogas que entró a la vivienda a través de un patio trasero.

De acuerdo a esta, el motor de los asesinatos sería un misterio.

Otra versión de los hechos es a la que tuvo acceso la fiscal de Delitos Complejos Claudia Ríos, a través de la declaración del único testigo presencial de los hechos. Aquí se establece que sí habría habido, al menos un indicio de intento de robo. El sobreviviente escuchó claramente como un hombre con el rostro tapado hasta los ojos le dijo al anciano: “Dame todo o los mato a todos”, a lo que Don Alí le respondió: “Usted no va a matar a nadie”.

Esa fue lo último que el anciano alcanzó a decir, ya que el asesino que tenía los ojos descubiertos y llevaba una gorra, comenzó a lacerarlo con un cuchillo, principalmente en el cuello y otras partes del cuerpo.

La tercera sugiere la posibilidad de un crimen pasional en contra de Mónica, ya quién fue la que más heridas presentó (alrededor de veinte puñaladas). Según el relato de amigos y parientes, Mónica Miguel era una docente de plástica muy querida en el barrio y que trabajaba en dos escuelas. Al parecer, a esta mujer nunca se le conocieron novios, y su hijo era la “luz de sus ojos”, al que había adoptado cuando tenía ocho meses.

Sin embargo, en los últimos tres meses un hombre había entrado en su vida. Uno hombre de unos cuarenta y tantos, y que según algunos vecinos que lo habían visto, trabaja de mecánico en un taller, pero del que no se conocen otros aspectos de su vida, ya que Mónica era muy reservada y solo se lo había confesado a algunas amigas.

A este supuesto y casi desconocido novio, nadie lo vio entre la manifestación de vecinos que se agolparon en la puerta de la vivienda, ni entrar tampoco en la vivienda cuando se encontraban el ministro de Seguridad y el jefe de la Policía. Aunque otros conocidos la familia creyeron haberlo visto o escucharon que se presentó a declarar en la comisaría 36.


Los pasos del asesino

La manzana H donde se encuentra emplazada la vivienda, se encuentra contenida entre las calles San Jorge hacia el norte, Democracia al oeste, Álvarez Condarco al este y Tomas Guido hacia el sur.

En este croquis es vital el rol que cumplió la arteria sur de la manzana, ya que todo indica que el asesino entró desde el patio trasero de la vivienda, a través de los techos de la vivienda contigua, y que da hacia Tomás Guido. No casualmente, uno de los allanamientos ordenados por la Fiscal se efectuó en esa calle, justo en la lateral opuesta de la manzana. Operativo que terminó con la aprehensión del primer sospechoso.

Gracias a esta información se pudo saber que el asesino llegó por los techos hasta el patio trasero de la vivienda, que se comunica directamente con el comedor y el garage. Allí se encontró con Alí e intercambió las frases ya citadas, tras lo que arremetió violentamente sobre él con un cuchillo.

En segundo lugar fue atacada la anciana que había quedado en shock sentada en el living. Esta mujer aparentemente no ofreció demasiada resistencia, aunque no por eso recibió menos puñaladas que su esposo.

Mónica –su hija-, quiso refugiarse inútilmente en una de las habitaciones, pero no alcanzó, ya que el hombre se abalanzó sobre la puerta y alejó a la mujer con el impacto. Quizá por la resistencia dispuesta por la mujer, fue quien recibió más puñaladas, e incluso sufrió la amputación de una oreja.

En último lugar quedó el niño que no corrió mejor suerte y fue herido de gravedad. Por más que intentaron reanimarlo en el Ramón Carrillo, los médicos fueron impotentes ante tantos cortes.

Con respecto al quinto integrante, el asesino lo vio sólo una vez. Fue en el inicio de todo, cuando éste se defendió y recibió una herida en su mano derecha. No obstante, no lo volvió a ver, ya que se ocultó debajo de una de las camas hasta que todo se tranquilizara, y huyó trepando al techo de la casa y bajando por las rejas delanteras hacia la calle, donde otro hombre lo socorrió y llamó a la policía.

Horror. Atrocidad. Crueldad. Masacre. Violencia extrema. Shock. Las palabras no alcanzan ni son de utilidad para describir este cuádruple homicidio. Ahora toda una provincia se mantiene a la espera de una única palabra: Justicia.

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