Una larga caminata por la Patagonia

Basado en más de 500 kilómetros de rutas preexistentes, Huella Andina se alza como una propuesta diferente de eco turismo para transitar la Patagonia

Dicen los viajeros que la mejor manera de recorrer un lugar es a pie, evitando medios de transporte ajenos al cuerpo. Tal vez esa premisa se base en la desconexión con la rutina que se produce al caminar. También en la posibilidad de recrear la mirada y conseguir postales distintas a aquellas que se logran a bordo de un auto o de un colectivo.

Esa misma filosofía que guió desde épocas ancestrales a los aventureros hoy se traduce en una nueva experiencia que propone la zona cordillerana de la Patagonia.

Huella Andina nació con esa impronta hace tres años y se materializó unos meses atrás de cara al verano. Enmarcada en una tendencia que se consolida en el mundo como la del eco turismo, la alternativa busca transformarse en una vía de escape para los turistas, sobre todo para aquellos que durante el año viven inmersos en el trajín que afecta a las grandes ciudades.

El proyecto, destinado principalmente a la familia, se orienta a recuperar decenas de rutas preestablecidas en la región, atravesada por las provincias Chubut, Río negro y Neuquén, para integrarlas en una red troncal de caminos diseñada para que pueda participar todo aquel que tenga interés en la montaña, haya incursionado o no en prácticas similares con anterioridad.

"Queremos que se transforme en una gran ruta 40 para los caminantes", señaló a LA NACION el equipo de Parques Nacionales que, con expectativa, espera la llegada de los turistas al trayecto para animarlos a salir del estrés de la urbe y sumergirlos en avistajes de aves, bosques y cascadas.

En total, el programa contempla 24 tramos pedrestes y dos lacustres, que juntos superan los 500 kilómetros de recorrido. Durante 2012, está previsto completar el 60% de las etapas y replicar, además, la experiencia hacia el norte del país.

Por lo general, se trata de caminos cuyo grado de dificultad oscila entre el nivel mediano y el bajo. No obstante, a medida que se asciende a las cumbres también se ofrecen travesías de alta montaña para los amantes de este tipo de hazañas que pueden combinarse con excursiones de mayor complejidad.

Los responsables de Huella Andina coinciden en señalar que la apuesta fuerte de la propuesta descansa en el hecho de poder contactarse con la naturaleza y abrazar la cultura de los antiguos pobladores del sur desde otro lugar, más cerca de la vivencia y la propia experiencia.

En ese sentido, la subsecretaria de Desarrollo Turístico de La Nación, Valeria Pelliza, hizo hincapié en la idea de "reaprovechar las sendas ya existentes y tratar de capitalizar los valores patrimoniales insignia de la zona".

Con el fin de facilitar el recorrido, según explicó, los caminantes dispondrán de material informativo en las cabeceras de las sendas para conocer las características del tramo que transitarán durante un promedio de aproximadamente siete horas. Además, contarán con la opción de acampar y dormir en algunas áreas de los Parques Nacionales que hilvanan los distintos senderos.

"Es un proyecto que tiene una potencialidad enorme y avanza a pasos agigantados. Tiene todos los atributos para convertirse en una propuesta de turismo sustentable de baja inversión", destacó Pelliza durante el lanzamiento del programa que se impone lentamente en el sur del país.

Antecedentes en el mundo

La idea de trazar senderos de largo recorrido se remonta a varias décadas atrás. Inglaterra fue una verdadera pionera en este tipo de propuestas bajo el programa National Trails. Se trata de rutas que abarcan alrededor de 4000 kilómetros y que se extienden por toda Gran Bretaña, Wales y Scotland. Algunas preexistían al proyecto, pero otras fueron acondicionadas para unir puntos que quedaban distanciados. Hoy no sólo se circula por ellas a pie, sino también en bicicleta y a caballo.

La primera senda, llamada The Pennine Way, fue inaugurada en 1965. Desde entonces se añadieron 14 caminos más.

En tanto, en España, también el senderismo logró consolidarse fuertemente como actividad al aire libre. Hoy el país ofrece un amplio menú de alternativas para recorridas a pie. Por otro lado, la tendencia también encuentra claros ejemplos en América latina. El Camino del Inca, que une la ciudad de Cusco con la de Machu Picchu, en Perú, y el Sendero de Chile integran un listado que va en aumento..


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