IRIS: 20 egresados y un acto de lujo

Este miércoles por la mañana en el salón del Centro Cultural Argentino se realizó la última actividad con todo el alumnado y cuerpo docente de la Institución. Tras el homenaje a la veintena de egresados los alumnos más chicos presentaron una cómica obra de teatro. Lágrimas, abrazos y nuevos recuerdos.

Padres, docentes y alumnos del Instituto de Rehabilitación Infantil San Rafael  se encontraron en el salón mayor del Centro Cultural Argentino, detrás de la Biblioteca Mariano Moreno, el miércoles a las 10 de la mañana. Las “seños” acomodaban a los padres y contenían la alegría de los casi egresados que estaban bien formados para ingresar al homenaje que se les realizaría. También se expusieron a la venta los trabajos que las alumnas realizaron durante todo el año en el taller de artesanías.

Ester Ibañez, Maestra de Pre Talleres y Noelia Muñoz, Profe de Plástica

“Este es el acto de fin de clases de la Escuela, tiene una primera parte que es un homenaje a los egresados y luego la parte artística con los chiquitos de la tarde quienes interpretarán una obra llamada “Más que un Cuento”. Fue un gran trabajo para las maestras a la hora de armar la escenografía y los trajes de los chicos. Siempre contamos con gente que nos ayuda: esta vez tenemos el salón del Centro Cultural, la colaboración de Marcos Martínez, Totó Pereira y Miky Dubrowski quien prestó sus equipos de pantalla y proyector para emitir el video en el que se mostraban fotos de los flamantes egresados”, expresó la directora del Instituto, Daniela Romboli.

Los egresados en el colorido escenario

Uno a uno los veinte alumnos fueron llamados por su nombre y se destacó una característica que los haya acompañado durante los diez años en los que cursaron en el Instituto. Así, se enfatizó al amigo, al responsable, a la delicada, a la top model, al besuquero, al deportista, al divertido, a la bailarina y a varios más. A través de estrofas muy emotivas leídas por las seños, padres y madres le regalaron a sus hijos una llave simbólica.

Padres e hijos se fundieron en fuertes abrazos

“A los alumnos les queda mucho por recorrer pero ahora es tiempo de mirar atrás y ver todo lo vivido, es el instante para atesorar todos los recuerdos, para añorar aquellos días compartidos con amigos, para reflexionar sobre los aprendizajes. Una etapa se termina y con ella miles de anécdotas… un nuevo camino comienza, el mundo los espera afuera. Ya vendrá tiempo de un camino propio, único y particular.”

Una de los alumnos quiso agradecer a todos los profesores y señoritas que tuvo, el gran amor que recibió durante una década de su vida. Cautivo de la emoción le pidió a una de sus maestras que exprese las palabras que con anterioridad él había volcado en papel desde lo más profundo de su ser. La docente que fue su segunda voz tomó parte del discurso para agregar que es muy valioso saber que lo enseñado, que muchas veces parece caer en saco roto, surte efecto y que el esfuerzo y cariño demostrado, sin lugar a dudas, llega al corazón de los alumnos.

Las maestras y el alumno que quiso agasajarlas con presentes

La obra titulada “Más que un cuento” tuvo por trama la historia de un príncipe que, inusualmente, es rescatado por una princesa la cual debe lidiar con una bruja, supuesta amiga, que realiza toda clase de hechizos para impedir que se consumara aquel amor.

Obra "Más que un Cuento". El príncipe sería rescatado por la princesa.

Finalmente, el príncipe convertido en enano y la princesa “gordota” entendieron que el verdadero amor no mide en apariencias y que el corazón ve más allá del aspecto físico y tuvieron un final feliz bailando entre todos los personajes, muy bien caracterizados por los alumnos más chicos de la entidad.

Todos los personajes saludando al público al final de la obra.

Fue un acto muy especial, tremendamente especial. Nada tuvo que ver con la condición física o intelectual que estos seres tienen o de la que carecen. La emoción radicó en la forma desmesurada y hasta exagerada que ellos poseen para demostrar su amor y sus emociones, expresiones que en el resto de la sociedad no se juzgan de exageradas simplemente porque raramente dejamos de especular antes de amar o demostrar lo que siente nuestro corazón. Los veinte egresados fundieron incontables abrazos con sus maestros y sus padres, quienes, por lo visto, aprendieron a desarmar su corazón y dejar que las lágrimas de alegría rieguen sus mejillas por el gran logro que sus “chicos especiales” alcanzaron al egresarse de esta preparación para la vida que recibieron durante diez años en el IRIS.

Las felicitaciones quedan chicas.  

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19 de agosto de 2017 | 17:56
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